10 de Mayo – Maternidad y Libertad

por Karen Castro

Ser madre en el siglo XXI debería de ser fácil, ¿No es así? uno esperaría un poco para sacar a los niños directamente de una probeta o encargarlos por paquetería a la cigüeña cual cuento de hadas. Sin embargo las cosas continuan siendo un poco diferentes, pareciera que las mismas cosas que aplicaron a la abuela, bisabuela y tatarabuela de mi madre aplican hoy para mi.

Mi sueño como feminista es ver a las mujeres en un rol en el que no se las etiquete por su capacidad reproductiva sino por su integridad como personas, pero pareciera que es imposible separar la maternidad de la identidad femenina, al menos aún. Me gusta pensar que llegaré algún día a ver esa visión realizada.

Espero que vivamos en un mundo donde las mujeres, y los hombres, criemos a nuestras hijas con la certeza de su valor y su integridad, con la libertad del amor propio y el orgullo, lejos de la vergüenza por sus cuerpos, con la noción de que son dignas por ellas mismas y no por su apariencia, con la certeza de que vivirán para, por y a pensar de sus decisiones y con la libertad de elegir lo que a nosotras se nos ha negado, por las mujeres que están hoy y por las que vienen, por las que han estado y se han ido y por las mujeres que serán, que la maternidad sea libre o no sea.

La maternidad, este suceso increíble con el que nos topamos en nuestros cuerpos preparados para algo inminente cada mes. La maternidad que se nos ha dado, es una oportunidad para construir, pero también es un llamado a la libertad, y yo a mi madre, a aquellas madres que, con libertad o no se han vuelto, les diría que sepan que son libres, libres de sus hijos, libres de mantener su identidad, libres de decidir por si mismas, por sus cuerpos y por su futuro.

A mi madre le diría que me gustaría que sepa que agradezco infinitamente, desde mi realidad como mujer ahora que he crecido, el sacrificio que dio ante la deconstrucción impuesta de su identidad. Porque de nosotras se espera mucho mas que ser madres, ser “devotas”, ser “entregadas” e “impasibles”, quiero agradecerle por haberme formado y que sepa también que es mucho más que mi madre, que la amo y que espero reconocerme algún día en mis decisiones desde sus enseñanzas.

Deja una respuesta

*