El voto de silencio

Por María Isabel Orozco Rodríguez

Dicen que las familias son cíclicas, que las personas estamos destinadas a repetir los patrones de nuestros ancestros una y otra vez, como si estuviésemos en un bucle infinito que nos marca la pauta del destino. También, dicen que en toda familia hay una generación que rompe con esos ciclos y cambia el rumbo familiar para siempre. 

Antes creía que mi familia era perfecta, el tipo de familia al que todo mundo quiere pertenecer, grande, unida y ruidosa. Una familia altamente festiva y alegre, compuesta por personas muy diversas, pero que coinciden todas en un mismo sentimiento de cariño. Mi familia es así, no puedo negarlo, sin embargo, esa es solo su cara más bonita y superficial. 

Debajo de tanto ruido, en mi familia se esconde un silencio sepulcral que nos mantiene repitiendo las mismas historias una y otra vez. Nuestro bucle infinito es el maltrato a las mujeres, sostenido por un voto de silencio transgeneracional, del que aún no hemos podido salir del todo. Eso lo aprendí a la mala, del modo como se adquieren las lecciones que te cambian la vida. 

Yo, al igual que otras mujeres de mi árbol genealógico, caí en una relación sentimental donde viví violencia psicológica y emocional, no por mensa ni por ingenua, sino por no tener la información suficiente sobre cómo detectar el abuso en el noviazgo. Mi ex pareja en cuestión, no era un monstruo ni un psicópata, era un hombre que se podría considerar normal, pero cuyos parámetros de amor implicaban la destrucción paulatina de la autoestima de su ser amado, algo que es muy común en nuestra sociedad y de lo que se habla poco. 

Ya he escrito mucho sobre mi testimonio, de cómo lo que comenzó como cuento de hadas al poco tiempo se transformó en thriller psicológico, sin embargo, no quiero parar de hacerlo, porque cuando el maltrato no se pronuncia no hay forma de prevenirlo, y mi deseo es que esa historia jamás se repita, ni en mí, ni en las mujeres que vienen detrás. Por eso repito constantemente que el amor y el control son palabras antónimas; que, quien te ama, no busca cambiarte ni física ni emocionalmente; que no está bien que tu pareja te desee el sufrimiento o el fracaso; que nadie tiene derecho a burlarse de tus sueños o aspiraciones, ni mucho menos a sobajarte para inflar su ego; que tu pareja no es tu competencia, y si te hacen sentir así es mejor huir; y lo más importante, que alguien que te hace creer que no eres merecedora de amor, definitivamente, no te ama. 

El abuso que no es físico es de los más destructivos y de los más difíciles de detectar. Todos y todas aprendemos a relacionarnos en comunidad bajo parámetros altamente misóginos, el machismo está impregnado en lo más profundo de nuestro ser, y es nuestro reto detectarlo y deconstruirnos poco a poco. Pero, sobre todo, es preciso que las mujeres hablemos sobre la violencia que vivimos, pronunciar nuestros testimonios y romper el silencio al que nos hemos visto sometidas por tantas generaciones.   

Ahora entiendo que, tal vez, si yo hubiera conocido las heridas de mis ancestras hubiera tomado más precauciones en mis pasadas relaciones. Lamentablemente no fue así, y cuando hice conciencia de todo esto, ya era demasiado tarde. Sé que mi historia no ha sido la única ni la peor que se ha visto en mi familia, pero lo que viví me bastó para entender que el silencio es el mejor aliado del odio hacia la mujer y que, juntos, nos mantienen repitiendo los mismos patrones violentos una y otra vez.  

A veces, me gusta pensar que formo parte de la generación que rompe con los patrones familiares, me gusta pensarlo así porque eso da sentido a mis cicatrices. Quiero comenzar una nueva etapa en mi vida, pero esta vez sin el voto de silencio, quizá yo no vaya a cambiar el destino de mi familia, pero definitivamente voy a redirigir mi propia historia y eso ya es mucho, al menos para mí y para las que vendrán después.  

Entrevista a Espabilo

por Lily Sánchez

Hace unas semanas tuve el placer de conocer este increíble espacio que fusiona café y arte: Espabilo, es una barra de café y estudio de ilustradoras ubicado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 

Platiqué con su fundadora, María Aquino, desde sus inspiraciones y experiencias como ilustradora, de su marca personal Clamor, hasta de su camino en este proyecto. 

Esperamos disfruten esta entrevista y la sientan tan inspiradora como nosotras. 

“Yo creo que en un mundo donde se cae a pedazos, el arte y las cosas que nos gustan son súper importantes para no decaer… Entonces me di cuenta que el arte también  tiene una forma de salvar vidas durante esta pandemia, y bueno, de ahí nace como mi idea de quiero un espacio que sea como uniendo el arte que es lo que me gusta  y lo que me apasiona pero también creando este espacio para chicas”. 

Lily: Cuéntanos cómo surgió la idea de Espabilo con el concepto de barra de café en conjunto con la casa de Ilustradoras

María: Es algo que llevaba mucho tiempo gestando dentro de mí. Desde que entré a la uni que, empecé a estudiar una carrera relacionada a los negocios, Marketing, siempre supe que quería hacer un negocio diferente de todo lo que conocemos, no que solo me beneficie a mi y a mi bolsillo, siempre he creído que es importante tener un propósito, entonces yo creía que mi propósito personal era como romper con este tabú de que entre mujeres no podemos ayudarnos y así. Me decían mucho esta frase de “El peor enemigo de una mujer es otra mujer” entonces a mi esta idea como que no me sonaba. Siempre supe que quería hacer algo que rompiera este estigma, algo para apoyarnos entre nosotras,en un principio no sabía cómo iba a ser o qué iba a ser. 

Conforme fui desarrollándome, conocí el mundo de la ilustración y me atrapó, porque toda la vida me había gustado dibujar. Para mi el sueño de vivir de lo que tanto amaba, que era dibujar, era super lejano, súper imposible, entonces en el camino me doy cuenta que no era la única que pensaba esto, conocí a muchas chicas super talentosas y era así cómo “Es que me encanta esto, pero tengo que estudiar esto, porque tengo que vivir y esto es lo que me va a dejar”. En aquel momento, cuando creo mi marca de ilustración, me nace la idea de crear una comunidad que fuera de mujeres para mujeres. El concepto de la marca se acerca a eso, no me encanta el término empoderar porque siento que está un poco viciado, pero llamémoslo así, empoderar más mujeres, acompañarnos durante nuestros procesos de crecimiento personal. Y así, empiezo a conocer, siento que empiezas a atraer esa energía hacia ti y entonces comencé a conocer chicas que estaban en la misma sintonía de querer crecer juntas.

Cuando viene la pandemia, yo la verdad me estaba dedicando a otra cosa que no tenía nada que ver con esto, y a la par yo llevaba mi marca pero era como algo pequeño. Entonces se dio la pandemia y para mí fue un giro de 180 grados y de  ponerme a pensar “¿Qué estoy haciendo y para donde quiero seguir? ¿Este es el camino que me está haciendo feliz?” Y estaba dejando como de un lado esto que sentía que era mi propósito, no sé si de vida, pero sí de la persona que ahora soy y lo que para mi era importante en este momento, que era crear esta comunidad.

Me encantaría decir que el concepto ya estaba cuando surge Espabilo, pero la realidad es que llegué a este espacio donde ahora estamos. Lo vi y lo sentí, fue como “Aquí, no sé qué va a ser, sé que es con mujeres, sé que lo vamos a hacer con más chicas, no sé qué, pero aquí es”. Entonces, fue como el lugar ideal en el momento ideal, empecé a crear en mi cabeza cómo podría funcionar. Recuerdo que tenía muchas amigas ilustradoras que igual con la pandemia como que se les había venido todo hacia abajo, entonces como artista se viene como este momento desesperanzador, y es como un poquito triste decir “Mi mamá tenía razón, si me iba a morir de hambre haciendo lo que me gustaba, pero si hubiera estudiado medicina ahorita tendría trabajo”. Entonces dije, no es posible, yo creo que en un mundo donde se cae a pedazos, el arte y las cosas que nos gustan son super importantes para no decaer y empiezo a ver justo los índices de ansiedad, depresión, empiezan a aumentar, y me llama la atención que en muchas entrevistas dicen cosas tipo, “ Yo estaba en depresión, hasta que descubrí que era buena en la música”. 

Así, me di cuenta que el arte también tiene una forma de salvar vidas durante esta pandemia, y bueno, de ahí nace como mi idea de, “quiero un espacio que sea como uniendo el arte, que es lo que me gusta  y lo que me apasiona, pero también creando este espacio para chicas”. Y me puse a hacer cómo el scouting aquí en San Cristóbal, y me doy cuenta que a pesar de ser un lugar con tanta apertura para varios tipos de arte, música, teatro, no hay un espacio que sea para chicas. Yo tengo un amigo de una galería de acá, así que pensé le voy a platicar mi inquietud y efectivamente me dijo: “Pues mira, aquí tratamos de jalar a chicas, pero es muy mínimo en comparación con el número de chicos artistas”. Entonces, me empiezo a preguntar ¿Será que no hay chicas artistas o no hay un espacio donde estas chicas se sientan cómodas? Y empiezo a hacer esta búsqueda como con amigas y chicas de instagram, y me doy cuenta que es un tema también como de sentirse cómoda y segura, de qué ¿Por qué no dan ese primer paso? “Que es que no creo que haya un espacio para mí, no sé cómo empezar”.

Es ahí donde más que una galería se transforma en un lugar de acompañamiento para estas chicas, como en su proceso artístico, hay muchas ilustradoras que tenemos aquí que es la primera vez que sacan grabados de colección o exposición. Y para mi ese proceso es muy importante, estar ahí acompañando y asesorando de la manera en que sepamos, para animarlas a tomar esta decisión. 

La verdad es que creo que todo esto fue como un camino que se fue haciendo, como el decretar que es lo que quería y las piezas se fueron uniendo.  En un principio eramos 6, y yo agradezco infinitamente a estas artistas que me confiaron a sus bebés, porque claro, es eso, es tu marca, es tu bebé y tu arte es lo más preciado, y me lo confiaron y ahora ¡Somos 12! y es bien impresionante. Y la otra parte que yo dije así como “wow, claro, este es el camino” fue cuando bueno yo dije “Si, San Cris, no sé qué tanto conozca de la ilustración, si es un lugar donde se mueven muchas cosas pero no sé qué tanta conciencia haya de esto, y la gente empezó a reaccionar de una manera super bonito, de “wow, yo no sabía que había esto, me encanta” y como a quererse meter mas en esto. 

Y la fusión con el café la verdad es que desde hace tiempo Chiapas se conoce como el mundo de café y para mi era como muy interesante este mundo que yo no había explorado antes de la pandemia, y la verdad nace un poco de la necesidad. Nos quedamos sin trabajo y fue así de -¿Y ahora qué hacemos?, -Pues movamos café. Entonces comenzamos a entrar en este mundo y cuando decidimos abrir el estudio de ilustradoras fue como, bueno ahora vamos a dejar de lado esto y era cómo ¡pero también nos encanta! y luego me puse a pensar que igual muchas de las veces que creamos, escribimos, hacemos, siempre estamos como tomando algo, como que el momento de creación para mi es un momento de mucha introspección y apapacho. Así que dije, bueno creemos un lugar que no solo sea una tienda, sino que sea un lugar en el que puedan sentirse cómodas las ilustradoras, de venir a nutrirse en todos los sentidos, tanto visual como cultural, en todos, todos los sentidos. Entonces comenzamos a crear algo como una experiencia de todos los sentidos, también la elección de las cosas que metimos en la barra de café fue como bajo la misma línea, super visual y todo se acomodó muy bien. 

¿Cómo ilustradora cuál fue tu experiencia al querer exponer/ vender tu trabajo o al darle visibilidad? 

Yo creo que lo más difícil es dar el primer paso, como romper la barrera. Es cómo lo que te decía, para mí la ilustración y el arte es algo muy introspectivo, para mi es lo mismo que subir una foto desnuda, porque estas dejando pasar a los usuarios, visitantes o a como lo quieras ver a lo más profundo que ti, más que imaginación, yo lo veo como un tema de emociones y sentimientos, porque para mi es una manera de expresar.

Antes de dar a conocer mi trabajo, yo cuando dibujaba por ejemplo, cada ilustración tiene un significado, yo escribo siempre textos relacionados, entonces antes de saber que existía el mundo de la ilustración, era mi diario, mi forma de soltar, mi forma de sanar, lo más profundo que yo soy y lo pongo en papel. Para mi dar a conocer mi trabajo era cómo me voy a desnudar ante todos y van a ver que soy vulnerable, que a veces me siento triste, que me han roto el corazón, y era como ¿Cómo voy a mostrar eso, cómo los voy a dejar saber? Ya no me van a ver igual. Así como, van a ver todos mis traumas, era bien complicado, y ya las primeras veces fue como a ver que pasa. Y resultó bien bonito porque cuando comienzo a sacar mis primeras cosas, mis primeros textos e ilustraciones, de repente me comenzaron a llegar mensajes de ”Wow, esto que pusiste me llegó muchísimo, porque que estoy en un punto de mi vida en el que esto me ayuda de tal manera…” o “Oye, esto que viviste me hace sentir relacionada porque yo no me he atrevido a vivir de esto…” no sé, como el sentir de que había más chicas pasando por lo mismo, y ninguna de nosotras tenía como la decisión de hablar de ello, porque todas teníamos como el miedo a ser juzgadas y tener una comunidad que te abraza y tu puedes abrazar y donde puede crecer y apoyar mutuamente, ha sido muy bonito. 

También otro tema que me costó mucho fue sacar mi trabajo a redes, las redes son bellisimas, a mi me encantan, me han ayudado a tener como muchas relaciones, incluso muchas amistades bien sólidas hoy en día, pero también son un punto de comparación bien grande, yo comencé a seguir ilustradoras, me acuerdo y cada dos días me daba la crisis de “Ya lo voy a dejar, porque yo no sirvo para esto, yo no soy tan buena”. Entonces yo creo que esos han sido los retos más grandes, el dar el primer paso y el no compararse, entender que no es una competencia, que nadie es mejor que nadie, son cosas diferentes. Ahora lo veo en el estudio, y me preguntan “¿Quién es tu favorita? ¿Quién es la mejor ilustradora?” Y pues, es que no hay punto de comparación, son personas diferentes, con vivencias diferentes, con estilos diferentes, no hay comparación, no hay mejores, no hay peores, y al final siento que siempre habrá personas que se identificarán con cada una. 

Esos han sido los retos más grandes, entenderme cómo una persona individual y tan capaz cómo todas las otras personas, creo que ha sido complejo. 

L: Sí, creo que es algo que pasa más con mujeres artistas.

M: Si, creo que también como mujeres tenemos muchas cargas de ideologías sociales, creo que nosotras mismas ante tantas etiquetas nos ponemos la vara muy alta, ¿Sabes? Como, tengo que hacer esto, tengo que alcanzar esto, cuando en realidad no tenemos qué, no debemos qué, no hay que cumplir con los requisitos de nadie más que los de nosotras mismas, y también es algo muy importante de entender en este proceso. 

L: ¿Cómo se unieron las ilustradoras que están aquí? Comentabas que iniciaron seis, ahora son doce. ¿Cómo llegaron desde las primeras? ¿Tienes algún proceso de curaduría?

M: En realidad, con las primeras, sí fue como una invitación de chicas a las que yo ya conocía, a algunas ni las conocía en persona, solo por redes seguía su trabajo. Por ejemplo, una de las chicas, cuando yo empecé en la ilustración era como que wow, para mi estaba en un pedestal, era de “Es una chica de aquí que está viviendo de esto”, para mi ella era como el estandarte de: “Esto es posible”. Entonces, para mí era súper importante y simbólico que estuviera aquí. Empecé a buscar personas que para mí fueran como esta fuente de inspiración y también, como este pilar de decir “Se puede y lo vamos a hacer juntas”; y así empecé, a hablar a las chicas y todas estaban encantadas. 

Es bien chistoso, porque yo de curaduría la verdad no tengo un conocimiento más que empírico, llamémosle así, pero no era un tema de curaduría de arte de qué “Esta pieza o está”, la verdad es que no, pues yo nunca estudié nada relacionado al arte, nunca pensé que fuera a abrir una galería, entonces era como, instintivo, era como que las veía, y lo sentía, y yo decía “Sé que ella tiene que estar” ¿Por qué? No sé. 

Recuerdo que una chica me dijo, “Es que está bien, pero yo nunca he estado en ningún punto de venta y yo no hago esto, yo no hago el otro y tengo poquitos seguidores” Así como “Si tu quieres esta bien”. Para mi eso era cómo lo más irrelevante, era como un tema energético que yo decía, ella. 

Y ya después de nuestra apertura, se empezaron a acercar otras amigas, otras conocidas que yo ni siquiera sabía que hacían piezas, y era como de “Oye, mira es que yo hago esto, pero no me he animado, no sé si pudiera”. Entonces, es bien padre porque nos empezamos a dar cuenta que el objetivo se estaba cumpliendo, de crear un espacio seguro donde las chicas se sintieran cómodas de dar a conocer su trabajo y acercarse. Tal vez, también si no tienen conocimientos de algún tipo, de técnicas, como que lo que empezamos a hacer también es una red de contactos, en el cual poderlos como llevar al lugar indicado para ayudarlas en sus procesos o caminos. 

L: Nos platicabas que comenzaron este proyecto en medio de la pandemia, ¿Esto les ha provocado alguna barrera? 

M: Sí ha sido complicado porque todavía hay mucho miedo, entonces mucha gente como que todavía no se anima a salir, a viajar. La verdad muy poca gente nos ha dicho “No vengo por la pandemia”. Nos ayuda mucho también tener un espacio con jardín abierto y al ser San Cris. un lugar pequeño, los espacios que tenemos son como muy dispersos.

Te mentiría si te dijera que la  pandemia nos pone a sufrir. Igual que ahora con la parte digital, las personas que a veces no se animan a venir a conocer al estudio, pues igual está la venta y trato al cliente por medio de las redes y la verdad es que todo muy bien. Claro, tal vez no estamos al 100% de la capacidad que conocemos como normal en San Cristóbal, pero si viene gente. 

L: ¿Cúal crees que es la importancia de visibilizar el trabajo de mujeres artistas y crear espacios exclusivos para ellas? Igual pensando en este punto, de que en el sureste del país no tenemos mucha visibilidad sobre esto. 

M: Para mi es importante porque, viéndolo desde muchos puntos. En primero, porque la economía se mueve en gran parte por las mujeres de este país, pero creo que se mueve no ligada a actividades que las llenen, o sea, si se mueve la economía femenina, pero no se les ha dado lugar en muchas de las industrias creativas, para nada queremos ser un espacio separatista, pero si creemos que es importante que hay un espacio que las abrace. 

Para mi es como muy triste contarte porque desde mi punto de vista no debería ser así, pero hay situaciones de que “Me encanta ir a mi escuela de pintura pero de pronto alguien me acosó y deje de ir”, “Me encantaba vender en esta galería pero de pronto por ser mujer me dijeron tal cosa y no volví”, y esto para mi empieza a ser como una segregación social. Para mi es súper importante decir “Oigan, si hay espacios, si hay lugar para ustedes, no están solitas, estamos aquí para ser una y crecer juntas”.

Creo que como individuos, especialmente después de una pandemia que nos enseña el  verdadero sentido de la vida. Para mi fue muy fuerte ver que somos muy frágiles y ver que la vida se va rapidisimo, y creo que es bien bonito que podamos hacer lo que nos gusta y haya lugares que nos alienten a hacerlo, como igual dejar de lado estos temas de “Te vas a morir de hambre”, porque al final creo que cuando disfrutas algo todo se da, a veces ni sabes como, pero vas a encontrar personas en el camino, y para nosotros es muy importante, ser esas personas en el camino.

L: ¿Detrás del nombre de Espabilo hay alguna historia? 

M: En realidad, si. Cuando creamos el tema del café como por necesidad, te decía, era para mi cómo muy triste y fuerte tener que dejar el tema de la ilustración, fue un momento así como de que no es posible que todo lo que he construido se va a ir al caño, no va a existir. 

Entonces mi novio que es el que me ayuda con el proyecto, es músico, y los mismo, los dos deprimidísimos, y era cómo ¿Y ahora qué vamos a hacer?. Entonces, gran parte de nuestros amigos eran perfiles creativos, y dijimos ¿Por qué no creamos un café para estos perfiles creativos? hacer este acompañamiento en sus procesos de creación. Cómo que nos aferramos mucho al arte, nos aferramos mucho a no soltar lo que tanto amábamos.

El nombre, para mi, el crear es como despertar como ser humano, creo que todos somos seres creativos y creadores, todos creamos a nuestra manera. Entonces, para mi, después de una pandemia, el despertar como humanos era bien importante, y no queríamos ser tan literales como con “Despertar”, así que nos acordamos mucho de esta palabra que era “Espabilarse”, que es más que la acción de despertar, es como avivar, como que es más grande su espectro. 

Cuando creamos el Estudio, bueno mi marca se llama Clamor, pero yo no sabía si crearla bajo ese nombre, porque no me encantaba la idea de que una marca tuviera más peso que las otras en el estudio, porque para mi Clamor que es mía y es tan importante como las otras. Al final todas se han vuelto como nuestras bebés, y hay que cuidarlos, hay que arroparles y ver que crezcan. Entonces yo no quería que se viera como, las demás están aquí, y la mía más arriba. 

Así que ya con el nombre del café, para mi la parte visual al final es un despertar, o sea terminaba de englobar el arte que te despierta todos los sentidos, arte visual, auditivo, todos te despiertan de una u otra manera. Cuando ves una pintura hay algo ahí, algo que despierta, algo que se mueve, cuando escuchas una canción, cuando ves una obra de teatro; entonces como que terminaba de hacer que el nombre se solidificara, claro, este va a ser un lugar para espabilarse en todos los sentidos, desde que entres, que sea un deleite visual y luego un deleite del olfato con el café y luego al probarlo, que disfrutes. Y pues se quedó el nombre que dijimos, es perfecto. 

L: ¿Cuáles son tus planes a futuro para este proyecto? 

M: Cercano es empezar a tener talleres y cursos referentes al tema de Ilustración y arte, claro, no estamos cerrados solo a la ilustración pero nos encantaría solidificar en ese peldaño. 

A futuro si vemos una casa llena como de las diferentes ramas del arte, danza, pintura, que sean no excluyentes para chicos pero si liderados por mujeres, que se exponga el trabajo de mujeres. No me gusta que sea como separatista porque estamos super abiertos y recibimos a todos con mucho amor, pero sabemos que no hay una necesidad, los chicos no necesitan espacios, las chicas sí, y para mi es muy importante remarcar eso. 

Y pues en un futuro cercano, nos gustaría empezar con los talleres y cursos para que también el sector más joven de niñas y adolescentes, que comiencen a empaparse de estos temas, siempre liderados por la sororidad y seguridad, se puedan sentir cómodas. Además como mamás, creo que es difícil dejar a sus hijas en algún espacio, así para que ellas puedan tener la confianza de dejar a sus niñas, a sus adolescentes, con más artistas mujeres, que las guíen, las acompañen, creo que eso te nutre tanto en la vía artística como en tus cimientos como persona. También nos gustaría tener más chicas y tener chicas de todas partes del mundo, empezamos como un estudio de artistas mexicanas, se nos agregó una chica argentina que nos encanta, y ahora se nos agrega una chica chilena. Así que, también nos gustaría tener esta diversidad cultural de mujeres de todo el mundo. 

Y a largo plazo nos gustaría llevar este concepto a otras ciudades, porque como bien platicabamos, en el sur, sureste, la verdad hay muy poquitos espacios. A nosotros nos encanta que en CDMX exista tanta apertura, pero por eso creemos que es un punto que no vamos a tocar, hay sitios o ciudades que lo necesitan más, lugares más pequeños o alejados. También, nos gustaría de alguna manera ayudar a las comunidades más pequeñas, que si bien, no vamos a poner un punto de venta ahí o un punto de Espabilo, si ayudarlos, porque hay muchas comunidades, sobre todo aquí en Chiapas en donde el arte para las niñas es algo inalcanzable.

L: Entrando un poco más en tu marca, o en general con las marcas, ¿Crees que debería haber una relación entre la Ilustración, el arte y la sustentabilidad? Por ejemplo, hay muchas que manejan piezas en textiles. 

M: Claro, es súper importante, también es una constante búsqueda. Creo que parte de hacernos consumidores más conscientes, y creadores y marcas más conscientes, está este tema de, si se apoya el diseño mexicano pero también la sustentabilidad; hoy en día debe ser un factor súper, súper importante.

Nosotros buscamos justo lo que te decía, en nuestra red de contactos, una cadena también mucho más sustentable, que les permita también a las chicas tener productos y materiales de la misma forma, más responsables ambientalmente, y creo que es un tema que no se tiene que dejar de lado. Por ejemplo, en lo que a nosotros compete con la barra de café, tratamos que todo sea lo más sostenible posible, por ejemplo todos nuestros productos, café, chocolate y tés, todos cumplen con requisitos de ser orgánicos, que desde el momento de su cosecha hasta la elaboración, que todo sea lo más ecológico posible. Y también con lo que nosotros manejamos, no utilizamos desechables porque creo que es algo muy importante, no solo como negocio, sino como sociedad.

 A veces, sí es un poquito difícil porque siendo diseñador independiente y costeando todo, a veces, no puedes hacer producciones tan grandes y desgraciadamente aún es un poquito inaccesible este tipo de servicios que requieren inversiones grandes y se complica hacerlo así. Pero también la idea de que de alguna manera funcionemos como un tipo de colectivo, es que en lugar de que la producción se haga entre una persona pues se puede hacer entre varias ilustradoras, y de esta manera es posible tener otros tipos de materiales, acceder a otras alternativas que puedan hacer a las marcas más ecológicas y sustentables. 

Tu prima la feminista

Por María Isabel Orozco Rodríguez

Todos tenemos una prima feminista intensa en la familia, esa que se sale de los grupos de whatsapp cuando empiezan a rolar memes misóginos y chistoretes machistas, esa, a la que le encanta postear datos sobre violencia de género en sus redes sociales, sí, la misma que pone ojos de huevo cocido cuando le hacen mansplaining en las reuniones familiares. Seguramente la estás visualizando en este mismo momento, riéndose a carcajadas de los comentarios que tu tío, el ultraconservador, le deja en sus redes sociales. 

A tu prima la feminista le encanta intensear con todo lo que tenga que ver con la cuestión social e histórica de las mujeres, porque esa es su pasión y el día que lo aceptó se sintió libre. Ella nunca duda en acompañarte a marchas o manifestaciones, y siempre te alienta a expresarte, es más, seguramente con ella tienes las mejores pláticas y la chisma es inagotable. 

Es el tipo de prima que te dice la neta sobre tus amores tóxicos, aunque te choque, porque prefiere que te enojes con ella a verte con alguien que no te trata como te mereces. Ella es la prima que sabes que te cuida, a la que le mandas tus rutas de uber y tu ubicación cuando sales; es la que te consuela cuando estás triste, y te recuerda todas las cualidades maravillosas que tienes. También, es la prima con la que te diviertes y bailas hasta que la cuerpa aguante, porque el feminismo no está peleado con el perreo intenso a poca luz, y ella nació para perrear.

Contrario a lo que dice tu tía, la de la vela perpetua (también a ella la estas visualizando en este momento), a tu prima no le da miedo quedarse sin marido por ser feminista, porque de entrada se tiene a sí misma y le encanta su propia compañía. Tampoco le da miedo tener un criterio propio, al contrario, se siente afortunada de ser consiente de todas las formas en las que se puede encarnar la violencia, pues eso la ha ayudado a deshacerse de uno que otro maltratador.

Tu prima la feminista no necesita un héroe que venga a darle un estatus de esposa ni de madre, en todo caso quiere a alguien que sepa acompañarla, alguien que no necesite controlarla para sentir amor, una persona que sea feliz por sí misma, porque sabe que la felicidad es cosa de cada quien, y ella no va responsabilizarse de la felicidad de su pareja sentimental, ya no está para esos trotes. 

Ella es de esas mujeres que prefieren dejar de existir que renunciar a su personalidad y a sus sueños, de las mismas que prefieren llegar a viejas felices y con la frente en alto, que frustradas por haber renunciado a su esencia por cumplir estándares ajenos. Si para este momento aún no pudiste ubicar quién es tu prima la feminista, lo más probable es que seas tú… bienvenida al club de las primas feministas, te estábamos esperando. 

Agua Termal

Fer H. Orozco

No sé si es un sueño o una realidad interminable, pero siento que llevo siglos sin coger. Siento, desde los dedos de los pies, hasta la coronilla, un hormigueo de colores que va y viene. Vaivén de colores rojizos, como terracota y naranja, amarillo mostaza, rojo ladrillo, granada y escarlata. Es como si mi cuerpo fuera un cántaro de barro recién salido del horno, de donde ebullen y flotan vapores que encierran recorridos dactilares, saliva, anhelos románticos, encuentros líquidos y deseos … Y cada que imagino la mano de Manuel, Luis, Rodrigo, Víctor, Enrique o cualquiera que sea su nombre en mi piel dispuesta y suave, las líneas que unen y parten mi consciente y mi inconsciente se alinean y forman un cúmulo de pequeñas estrellitas y espirales que se concentran y giran en mi centro. Entonces todo se silencia, florecen luces. Las luces se apagan, las flores se encienden. En el suspiro que me derramo me quemo y me extingo.

Mi cuerpo se vuelve un mar. Un sacrilegio. Se vuelve una caja de Pandora que esconde agua y saca fuego, un lugar recóndito de clavados y placeres secretos. 

La voz del mañana

Fer H. Orozco

La voz de la mañana dicta el paso apurado para el café y la fruta picada,

el recorrido de siempre y las aleatorias indecisiones de lo que está

y no a nuestro alcance. 

El camino a casa o a tus labios da lo mismo; en ninguno se anuncia una escapatoria. 

En la incertidumbre se conocen hechizos de terror que marean, sonrisas vacías y nimiedades a granel. 

El eterno retorno a los días sin fin me quema y me cansa, 

entender que tengo miedo a no ser nadie, también. 

¿El infierno de los otros nos consume, ¿o es el nuestro? 

Quizá redescubrir nuestras limitaciones sea el primer paso para entender que la culpa 

es y no es nuestra. 

Sea lo que sea, no puede ser nombrado. Los misterios pueden más que la palabra.

Entrevista a Sofi Hanna

Sofía Hanna tiene 22 años, es una escritora venezolana con nacionalidad mexicana y reside en la Ciudad de México.  Ella escribe desde los 12 años y ha publicado, hasta el día de hoy, 13 libros. Es periodista para México Business News, también ha escrito artículos de cultura para Motivos para Amar a México. Recientemente, ha hecho colaboraciones en instagram con diferentes artistas, en la que ella crea textos para sus obras. Es host de su propio Talk Show en Youtube llamado Punto y Hanna, dónde lleva el talento mexicano, lo muestran a las personas y explica lo que ocurre en el país. 

 ¿Por qué el amor es el punto central de tu obra?

Desde chiquita, siempre fui muy romántica, por ejemplo, no di mi primer beso hasta los 17 y fue una decisión consciente porque yo decía tiene que ser así y me acuerdo que hasta mi mamá me decía: ¡Sofía ya!, al que sea agarralo y besalo, y yo le decía que no, ¿Cómo crees que he llegado tan lejos como para nada más llegar con quien sea?

Yo no me había dado cuenta pero, yo pensaba que todos mis escritos eran dedicados, más bien, cómo al desamor y a la ruptura, así que me gusta un buen. Me gusta mucho el drama de eso pero me gusta hacerlos con amor también hacia a mis personajes, y la cosa es que decidí hacer todo con amor, porque mi profe de escritura siempre nos decía “todas las cosas hay que hacerlas desde donde vale, que es desde aquí, desde el corazón y esas son las cosas que, además, le llegan a la gente.”

Cuando yo empezaba a escribir él era muy insistente en decirnos que uno escribe por uno y no por los demás y todo lo que uno haga con amor sale y eso es con lo que yo me quedé. Entonces, si además de yo hacer todas estas cosas que adoro, con amor, puedo hacerlas sobre ese tema, compartirlo y también quitarle la idea a la gente que tiene sobre nuestra generación, de que el amor es como “que asco y yo no me enamoro y no me gusta el compromiso y blah blah blah”. A mi, mas bien me gusta ver el otro lado de decir cómo es increible enamorarse, es increíble poder vivirlo y si te rompen el corazón te pones fit y el que sigue; o sea, de verdad no pasa nada, porque es parte de las cosas más padres que podemos experimentar. Por ejemplo, la pandemia lo ha hecho mucho más claro, ya no puedes conocer gente como en la escuela que te volteaban a ver y hacías como “Ay, hola” o sea eso ¡No pasa!, y creo que sí fue algo que nos hace falta, y no solo en cosas escritas, si no hasta como en profesión, por eso trato de llenarme de amor de la gente.

El verano pasado hice un montón de entrevistas, yo dejaba mi zoom abierto y ponía la liga en grupos y la gente entraba y tenían una hora para contarme su historia de amor, su amor al perro, al gato, a ellos, al amigo, al novio, al ex a lo que sea y fue hermoso. La gente podía decidir prender la cámara, no prenderla y cómo que eso fue muy lindo porque fue en un momento de pandemia donde todos estaban muy frustrados; había un espacio para hablar de algo super bonito.

Entonces como que por ahí va, todos mis escritos son mis hijos adorados, aunque haya unos más feos que otros, creo que por ahí va un poco, porque me gusta mucho leer algo y decir es que yo quiero esto que dice y entonces si yo le pongo esa intención la gente lo va a sentir así.

Podríamos decir que al ver tantas situaciones feas en el mundo sucediendo, ¿Es necesario hablar de lo bonito, expresarnos desde esta parte sensible y bonita? 

Eso se siente cuando tu estas leyendo algo y de verdad hasta te da como un escalofrío. Cuando ves a alguien, por ejemplo, hasta en cosas que no son artísticas, pero que en cierto sentido son apasionados por su ingeniería, matemáticas, por los cómics, por lo que sea y te hablan de eso, está padrísimo. Entonces ahí está ese sentimiento, como que se habla pero no se dice, porque le tenemos miedo como a ser muy intensos, Así que a mí me encanta mostrar personajes súper intensos y que no les da miedo.

Además, es muy padre porque creo que desde chiquitos lo vivimos, el ocultar nuestros sentimientos, pero ahorita sí lo creo así, hasta mi mamá lo dice, que somos una generación súper complicada de que “me gustas pero no te voy a decir, pero es que te amo pero no le voy a decir por que se me espanta y que hueva” en vez de nada más llegar y poder decirle y si la persona te dice “a mi no, gracias por decirme” entonces no era contigo, voy con quien sí me diga que sí, ¿No?. Hasta la idea de cómo el alma gemela y así, no me voy tan allá, pero por ejemplo, sí me gusta esta idea que uso mucho en mis escritos, esta idea de que no es estar con la gente para siempre, yo creo que lo bonito es por ejemplo cuando todos los días te despiertas y escoges todavía que esa persona es lo que quieres y cuando te despiertes sin ganas, entonces tu decir pues lo platico, lo trato de resolver y si no pues move on.

Y además del amor ¿qué otras cosas te inspiran a crear o a escribir?

Todo lo que tiene que ver con México me encanta y todo lo que tenga que ver con estos símbolos mitológicos también, me gusta combinarlos muchísimo. Uno de los libros que escribí es de unos mariachis que se reúnen en una plaza todos los domingos y tocan. Uno de los mariachis se enamora y se cuenta la historia de todos y literal me tatué un cempasúchil en el pie porque él dice que ella bailaba en la plaza y que su falda era naranja y que ella parecía un cempasúchil. Además como escribí para Motivos para Amar a México, me tocaba escribir artículos de la historia del bolillo, o sea la historia del bolillo es igual de blanda que el bolillo pero hasta eso como que me dio un contexto distinto de México y todo eso lo uso. El tema de la mitología también me encanta, porque esas han sido como las historias base y todas las historias que hay las puedes aterrizar a la mitología, entonces me gusta meter cosas hasta como muy obvias.

En el proyecto con Isabella De la Mora en uno de mis libros que es el Besario que es como un instructivo de besos hay uno que es de narciso entonces es como el beso que es como de amor propio, pero que es un amor mucho más grande entonces, te obsesionas contigo. Entonces como que me inspira todo esto, dentro de esas 3 derrepente, toca así un libro de México y de amor y de repente como una mezcla de todo. 

Hablando de tu proyecto con Isabella De la Mora, ¿Cómo comenzó? ¿En qué están trabajando actualmente?

Ese proyecto empezó, porque yo como les conté, escribí 13 libros en un año y para el último libro yo ya estaba drenada ya no sabía de qué escribir porque agarre esos 13 para escribir de un género diferente cada vez, para ver cual me gustaba y cuál no.  O sea fue como experimentación mia y ya a ese punto yo ya decía cómo pues ya no quiero, por ejemplo, un misterio no me lo quiero lanzar porque es muy complicado, no sé qué, y entonces se me ocurrió cómo describir los tipos de besos pero dije: ¿Cómo lo hago de manera super cínica? Entonces fue cómo, les pongo instrucciones a los besos y una historia cortita después y las instrucciones son de que para este beso se requieren dos personas que hayan pasado mucho tiempo juntos o que les haya pasado tal cosa y hay una nota de precaución. Hay una nota de cómo hacer que el beso sea mas padre o cosas que tienes que tomar en cuenta, o sea fue bajar el beso a algo muy mecánico y después en la historia te das cuenta de todas las emociones, de todos los colores y todo lo que hay en el beso para darte cuenta que, ni con instrucciones lo puedes descifrar. Y de hecho hasta el final hay como una nota que puse que dice que estos son instructivos para besos, pero que lo mejor que puede hacer uno es crear su propio Besario y no basarse en el de alguien más, porque los besos son propios y aunque te demos instrucciones pues, ¿De qué sirve?

De ahí nació el proyecto y yo veía a Isa desde hace un buen en mi instagram, la tenía, le escribía como de Isa adoro tu trabajo y ella no sabía quién era yo. Un día vi que se escribió un poema en la espalda y para los que tal vez no hayan visto a Isa, ella tiene dermografismo entonces, se le marca en la piel las cosas que hace. Le hable y le dije quiero hacer algo contigo no sé si escribir un texto en tu espalda o sea no sé qué onda y le mostré todo lo que había hecho y me dijo que justo el Besario le llamaba la atención, y ya casi la terminamos, de hecho; es una galería de arte donde en Isa se ven los besos que hubo entonces, se queda la marca ahí, y al lado del cuadro está la instrucción para el beso. Así que ese es el proyecto que hicimos y la neta, sí está quedando muy chido.

¿Cómo ha sido la colaboración entre ustedes dos?

Le hemos echado muchas ganas y ha sido mucho de que ella entienda mi perspectiva, por ejemplo, por qué lo mio es tan romántico. Ella es mucho de dejar huella y a mi eso me gusta porque también yo soy muy de la idea. Luego está esto, cómo de niño chiquito, pero literal las personas que yo he besado son de que 1, mano, porque de repente si alguien llega y me trata de besar y yo no lo siento como de película; o de que yo ya estoy enamoradisima lo quito, porque yo digo, ¡No, o sea! Yo no voy a tener mi lista de gente que he besado asi de que en el teléfono que digo, puede nadamas ser mi caso, no. Entonces justo quería agarrar eso de la marca que dejan los besos, nosotros normalmente no lo vemos, pero en el cuerpo de Isa es super evidente que todo contacto amoroso se queda ahí.

Siguiendo la línea de los proyectos en los que estás trabajando ¿Cuál dirías que es el reto más grande de estar constantemente “produciendo” por así decirlo?

Ahorita mi reto más fuerte es que me están saliendo muchas oportunidades, y no sé decir que no a ninguna, porque además siento que tengo que aceptar todo para poder seguir dándole y cada vez generó más gente que está pendiente de lo que estoy haciendo, y esta padre, además son caminos muy distintos. En mi cuenta de escritora, por ejemplo, ni foto de mi cara hay, o sea, es una cuenta con una foto en la que de hecho salgo como medio borrosa, así que ni me veo, y por ejemplo en el de programa de tele, la cara soy yo. Entonces, es cómo esta situación,  así de que por un lado soy súper pública y la gente me manda mensajes de que quieren estar en el programa y en el otro pues es una red de gente que no conozco que me mandan mensajes para colaboraciones con texto. Todos los días de la semana tengo una colaboración con una persona distinta para hacerles sus textos. 

Así que es combinar esos dos mundos, más el mundo de mi carrera que no tiene nada que ver tampoco, y creo que ese es el reto, porque todo el mundo se me acerca y me dice es que quita algo, pero todo lo que estoy haciendo, ¡Me encanta! y todo me está nutriendo un buen, aunque si llega un momento donde ya no aguanto, o sea, ya no sé ni dónde me falta hacer, donde me falta empezar.

Ninguno es un proyecto en el que yo estoy y que es el proyecto de alguien más, todos son como mi proyecto bebé qué lo he desarrollado yo. Y todo entonces, yo creo que eso, es lo más difícil ahorita. 

Con todos estos proyectos que estás manejando ¿Tienes algún proceso? o alguna rutina ya preestablecida como para organizarlos o cómo lo haces?

Sí. Por ejemplo, con el de escritura, yo al principio como todo escritor que empieza, era de que escribía de repente en mis clases, para la tarea y así. Después con los 13 libros como yo tenía que entregar un libro cada mes me tenía que poner horarios, tenía que terminar un capítulo a la semana o dos y entonces ahí no hay tiempo como para decir no es que no estoy inspirado. O sea tengo el punto de vista de que la inspiración es padrísima pero es como la excusa número 1 de los artistas el decir, no estoy inspirado, ok, entonces haz que estés inspirado porque sino no trabajas. Y así, fue todo esto de ponerme horarios, e igual ahorita que empecé a trabajar me la paso todo el día escribiendo, eso sí, no me quito de la compu ya. Luego cómo que estoy escribiendo de periodismo pero eso es ya muy serio, entonces pensé pues el músculo creativo hay que mantenerlo y por eso lo de las colaboraciones diarias. 

Lo que me sirve es, literal casi tener todo organizado, de que tener el horario de este día me toca hacer qué, en qué áreas a que horas que me toca hacer. Es muy cuadrado pero en áreas muy creativas, entonces se balancea bastante. Eso es lo que me ha funcionado y limitar también las cosas, o sea sí pasa que pues no sales tanto y de que te dicen como “Sofía vamos a comer” y tu como de “No”. Pero es padre porque al menos yo sé que todo lo que estoy haciendo va para futuro y lo estoy disfrutando ahorita, no estoy pensando como en algún momento lo voy a disfrutar, o sea, no hay nada ahorita que yo diga que flojera o no debería de estar haciendo esto.

Además, también ahorita en pandemia es muy difícil ponerse este tipo de cosas, porque antes era de me levanto, salgo, hago todo lo que tengo que hacer y regreso. Entonces es cómo lo que yo les puedo recomendar, delimitar espacios de trabajo, hasta si es una silla en específico, como yo tengo mi silla donde trabajo, ya que me pongo aquí entonces escribo.

Y fuera de trabajar en los proyectos en los que estás ¿Cómo escoges tus propios temas para tus textos?

Yo ya tengo un estilo muy delimitado, me gusta mucho el tono nostálgico de las cosas entonces ya voy un poco por ahí. No me limitó porque de repente por ejemplo, me llegan fotos de algo más o fotos de una planta, y yo jamás he escrito de plantas, pero de alguna manera siempre tiene mi tema. Lo que yo hago, por ejemplo para cuando no tengo el arte de alguien más es que o pongo música o busco fotos en pinterest y cómo que de ahí saco personajes. 

Además, me acuerdo que las primeras cosas que escribí eran parejas, así super desastrosas y todo, pero ya como que encontré esa parte en la que es muy padre hablar del amor a pesar de que no todas las experiencias son chidas y como poder hablar bien de él. 

Una cosa que hago con mis personajes siempre es como, hasta si una relación es muy mala tienes que mostrar las cosas por las que se quedan, porque si no lo dices es como ¿What? eso no hace sentido. O sea se odian no hay nada, pero entonces son una pareja que se odia, pero de repente en las noches él como que le trae su vaso de agua con hielos, porque sabe que eso es lo que le gusta a ella o a él, cómo cositas así. Y además, yo escribo desde pura perspectiva de hombre, eso como que me ayuda mucho a como sacarme de esa visión que tengo yo del amor.  Creo como una visión que es mía al final pero no es la visión como de Sofía, si no cómo de todos mis personajes, entonces todos mis personajes son así románticos a morir y que hacen monólogos por la que quieren o el que quieren o así. 

Nos transmites la pasión por todo lo que haces y de verdad es increíble poder escuchar a alguien que disfruta tanto su trabajo ¿Qué es lo que más disfrutas tú de tu arte o de poder crear? ¿Siempre ha sido este como tu plan de vida o alguna vez te viste haciendo otra cosa?

Pues en el tema de lo que quiero compartir o lo que me gusta mucho, es poder tener yo como mi lugarcito y mi cosa mía. Al final lo comparto con todos pero si tu lees mis textos pues son parte de mi, por eso digo que son mis bebés, porque luego me dicen cómo “escoge uno como favorito” y yo digo que de verdad no, o sea, puedo escoger los más brillantes, pero no puedo decirte “este es horrible, no me gusta” porque son partes de mi, aunque sean de hace un buen. Luego los leo y me da cómo “Ay, ¿Cómo por qué escribí eso?” pero pues de ahí nació todo lo que vino después, entonces es mi primer hijo.

Me gusta mucho poder como compartir mis universos y que la gente se pueda salpicar un poquito y salirse de lo que está viviendo, o tal vez le gusta lo que está viviendo pero quiere ver la vida desde un punto de vista distinto que no sea el suyo y yo como que doy uno en el que además vas a salir muy, cómo que, sintiéndote bien y llevándote algo, entonces es eso, Y lo de que ¿Si yo me veía haciendo esto? No, o sea no tenía idea de que iba a hacer, de hecho hasta hace un año, yo estaba muy perdida en lo que iba a hacer, y de repente todo se empezo a como conectar, todo empezó a salir, todo empezó a darse y hasta me da miedo porque digo como ok, ¿Qué va a pasar? ¿De dónde va a salir?. Pero creo que eso está padre, y sobre todo eso es algo que me gusta compartir mucho ahorita. Porque yo me acuerdo cuando entré a la carrera que, además, lloraba porque no sabía a qué carrera entrar, y entré a negocios y no quería estar en negocios, o sea, lo odiaba, es que, ¡Nos hacen escoger muy temprano! Pero si uno le echa muchas ganas, y hace todo como con pasión y perseverancia, se puede. 

Yo estaba en negocios, pero me colaba a clases de los de Comunicación el semestre entero. Y  tomaba la clase y entregaba las tareas y todo, pues se va armando un camino y de repente un día te sientas y dices cómo ¿De dónde salió? o sea jamás en mi vida hubiera dicho como ok, voy a tener un programa o voy a ser periodista de trabajo completo y voy a estar escribiendo, pero voy a estar estudiando creación de empresas. Jamás lo imaginé. Pero está padre,  porque si lo dejas fluir, que es muy difícil, de repente todo se empieza a armar y es muy padre porque hasta luego ves cómo lo rápido que fue. Estoy muy contenta porque son cosas que tú decidiste sobre todo. Ahorita, todos somos como todólogos entonces, es como no limitarte, por ejemplo, lo de escribir pues yo hago la galería, escribo música con Manu Becker, hago un comic, me estoy tratando de poner para hacer videojuegos, como que decir lo que yo hago, y como lo puedo incorporar a lo que me gustaría llegar a ser.

¿Cómo se dio la idea de comenzar tu propio talk show?

Fue porque yo estaba en un programa del Tec, el semestre pasado, nadie lo veía, pero estaban buscando una nueva host y alguien me mandó un mensaje de “Oye pues deberias de checar esto” y yo había pensado que como pues toda mi carrera como frente a cámara la verdad creo que no, o sea como que había dicho me quedo guardadita con mis teclitas, y ya.

Entonces dije, pues no estoy haciendo nada, y si me dicen que no pues es que no, así que aplique, me aceptaron y estuve ahí 3 meses mas o menos y luego termino el semestre, y me dijeron que habían empezado una productora que se llama Blua y me llamaron un dia y estaba junto con Andrea que es una de las productoras y me dijeron “oye queremos hacer 3 programas, 1 que sea como de lifestyle, otro de videojuegos y deportes y un talk show”, y me dijeron, “queremos que tu armes el talk show” Esa fue toda la indicación que me dieron, fue “arma un talk show” y yo como de “ah bueno ¿y Cómo se hace o que?” Me contestaron de que “no sé, tú tienes 2 semanas para armarlo y sale al aire en 3 semanas” y me dijeron como nadie sabe, “tu lanzate, no pasa nada, en el peor de los casos te ayudamos y así”. Y no manches, fue estrés, así de no poder dormir porque quería invitados súper importantes, tenía una idea muy grande; porque además eso sí, todo a lo que me meto tiene que salir de 100 porque si no, siento que pierdo el tiempo. Fueron dos semanas creo que las más frustrantes que he tenido, el logo, las personas, les daba una idea y me decían esto no me gusta y yo como si no te gusta hazlo tú, ¿No? Pero era por el momento y ya después sacamos todo. El programa es Punto y Hanna y ya fue como el nombre que se quedó. El primer invitado fue Santiago Arau que es el que tomó las fotos del 8M, así desde arriba. Hemos tenido invitados super padres, o sea, ya ahorita vamos a cerrar la primera temporada y el programa ha crecido muchísimo somos un equipo de casi 30 personas, que sí me quitó el pelo y me estreso un buen, pero ya cerrando la temporada si es algo que digo, “jamás en mi vida me hubiera imaginado algo así”.

Ese es un proyecto en el que yo trato de que todo el mundo esté contento de estar ahí, entonces es muy difícil luego, porque pues hay emociones diferentes, hay gente que no está tan metida, hay gente que no quiere estar todo el tiempo, pero hasta ahí tienes que lidiar. Pero, está muy padre porque veo cómo ser jefe o líder de equipo y como arreglar  todo y tratar de no morir en el intento. 

El trabajar tantos proyectos al mismo tiempo implica mucha perseverancia y creer en lo que haces y por eso nos gustaría preguntarte sobre algo con lo que muchas personas hemos lidiado, sobre el famoso síndrome del impostor ¿lo has sentido? ¿Cómo haces para trabajarlo?

Sí, me pasa y me pasa muy seguido. Es muy difícil porque sobre todo como yo soy jefe de equipo o líder en muchísimos, yo tengo que mantenerme la que motiva a la gente pero como que, no hay quien me motive a mí, siendo la líder,  en los días que digo como de “Ay, el programa no sirve, lo voy a botar o mis escritos ya no me gustan, o ya blah blah, no hay nadie que llegue y diga como de “No Sofía, vamos todo adelante”. Entonces en los momentos que tengo eso dejo que pase o sea digo: “¿Qué estoy pensando?, ok mis proyectos no sirven, ¿Por? o sea, ¿De dónde salió este sentimiento? ¿Fue porque alguien me lo dijo? ¿Fue porque yo me siento insegura? ok.” y trato de ver todo el camino que ha conllevado ese proyecto, trato de pensar siempre: “¿Quién hace esto? nadie, lo haces tú primero porque normalmente no es por la opinión de los demás si no la de uno mismo” y es como pues se vale porque esto me impulsa a yo querer como que el proyecto sea mucho más grande. Pero aguas, porque es como si fuera tu bebé, ¿No? es como “don’t shake the baby”, esta bien ponerte un poquito de presión para que las cosas se muevan pero si te pones mucha, esa persona que está logrando todo, esto no va a querer. 

Entonces dejo que fluyan esos pensamientos de que mis cosas no sirven, o de que no me gustan y trato de ver por ejemplo, conversaciones viejas o momentos en los que me sentí muy orgullosa, como así y decir “pues esta bien se vale” osea como aceptarlo y no decir como no es cierto todo está increíble, no pasa nada porque eso hace que tu cabeza lo piense más, y creo que sí es muy difícil, sobre todo con la gente que logra muchas cosas a veces les pasa mucho. Luego como que compartes y la gente te dice ¿Cómo crees? ¿No ves todo lo que estás haciendo? ¿Cómo piensas eso? Entonces eso no ayuda porque no es que yo no sepa todo lo que estoy haciendo, es el hecho de que todo lo que estoy haciendo no es suficiente, así que si conocen a alguien que le pasa eso, la reacción no es decirles “¡Pero ve todo lo que haces!” porque eso mas bien, es una cosa que le añades a tu cabeza, “no creo en lo que estoy haciendo porque estoy haciendo un buen de cosas”. Es más bien como preguntar ¿Cómo por qué sientes eso? o sea, ¿Qué te parece que no está saliendo bien? Y cuando lo empiezas a hacer más lógico dices “No es que no esté bien, entonces, ¿Por qué te sientes así?” “Ah porque quiero hacer más” “¿Qué quieres hacer?” Y hasta de ahí, pueden salir ideas de cómo mejorar lo que estás haciendo, y vuelves como de algo muy feo a algo positivo.

Me declaro feminista, ¿ahora qué hago?

por Natalia Hache

Declararse feminista es una revolución en la actualidad; autonombrarte en este movimiento es ir por la vida con la espada desenvainada esperando que te pregunten todo sobre el feminismo, decidir deconstruirse es un acto de valentía porque desde el día uno someterán en duda tu ideología.

Declararse feminista en tu discurso, escribirlo en tu biografía de Instagram, subir una publicación que declare tu postura dentro de este movimiento,  hasta hablar sobre la igualdad de género en la mesa después de comer es parte de este proceso pero ¿qué más conlleva ser feminista?.

La lucha tiene muchos años en pie y aunque hay millones de mujeres que se proclaman todos los días para buscar la igualdad en sociedad, no deja de ser una lucha constante desde nuestra trinchera para buscar en nuestros espacios un lugar seguro y digno para nosotras las mujeres. 

Declararte feminista es declararle la guerra a tus creencias, aprendizajes y experiencias, es comenzar a ver tus acciones, pensamientos y actitudes con perspectiva de género, es comenzar a desaprender; es declararte lista para lo que venga, porque es difícil para la humanidad comprender que estás en un proceso, es difícil para la gente entender que un cada día es un logro nuevo donde vas no sólo aprendiendo nuevos conceptos si no también cambiando tu forma de concebir la humanidad.

No estás sola en tu proceso de deconstrucción, busca siempre compañía que te apoye y te ayude a ir cambiando tu perspectiva, porque tantos años pensando, razonando y actuando de la misma forma es un cambio que NO debes de soltar, debes reconocerte y sobre todo, lo que más me ha dejado este camino; debes verte con compasión y amor, aunque suene cursi y romántico, debes aprender a sanarte.

Uno de los pasos más importantes para la deconstrucción creo que es aprender a mirar sin juzgar; y esto aplica en todos los ámbitos porque cuando contextualizamos y pensamos en el otro, en sus espacios y experiencias y empezamos a mirar a los demás con ojos de empatía, la vida es mucho más sencilla.

El placer radical de estar sola

Marisa Orozco

Lo que diré a continuación ha sido la revelación más inquietante y liberadora que he tenido en esta cuarentena: lo que actualmente me quita el sueño (en su connotación romántica) es el hecho de que nadie me quita el sueño. Así de simple y llano, la soledad conyugal en su máxima expresión.  La última vez que me sentí así fue cuando tenía once años y mi único interés en la vida consistía en regresar de la escuela a mi casa para leer Harry Potter. 

Mis días, actualmente se resumen a la búsqueda incansable de empleo, a quejarme de la situación política y social del país en redes sociales, y a escribir para exorcizar mis demonios, mientras me acabo las botellas de vino tinto que mi mamá guardó como recuerdo de la boda de mis hermanas, ellas aún no lo saben, solo espero que algún día me perdonen por tomarme el souvenir de la fecha más importante de sus vidas. 

Las cosas no siempre fueron así, desde los doce años, y bajo el influjo de los cambios hormonales, me la vivía enamorada del amor. Desde esa corta edad, elegía aleatoriamente seres totalmente inalcanzables para entregarles mi inocente pasión, casi siempre personajes de un libro, como Mr. Darcy, o el futbolista del momento, por más feo que estuviera; a veces, cuando quería ser más osada, me enamoraba del adolescente popular que se colaba a todas las fiestas de quince años, de mi amigo gay que aún no salía del closet, o de mi profesor de física que olía a recién casado y que creía, inocentemente, en el sistema educativo tradicional como principal promotor de la ciencia. 

Por varios años viví así, inventándome amores platónicos que me mantuvieran en el juego del amor romántico, ese al que la sociedad nos enseña a creer con los ojos cerrados como al Niño Dios o a la democracia. Eso terminó cuando me enamoré de un par de personas reales, hombres con defectos y carencias como las mías, ahí fue cuando recibí la cruda y aleccionadora bofetada de la realidad. Estaba tan acostumbrada a enamorarme de ideales que, cuando la fantasía llegó a su fin, me quedé totalmente desarmada, nadie me había enseñado a lidiar con la vida en pareja y mucho menos con la pérdida que implicaría entregar mi amor a alguien cuyos estándares afectivos estuvieran muy por debajo de los míos. 

Eso pasa muy a menudo, ya que a la juventud nunca se nos habla del amor sin fantasías, mucho menos del amor propio. Nadie nos advierte de la violencia o del abuso que se puede vivir en el noviazgo más allá del maltrato físico, no se nos enseña a defender nuestra dignidad, o de la importancia de buscar nuestra felicidad antes de pensar en compartir nuestra vida con otra persona, y menos a las mujeres. A nosotras se nos piensa siempre en plural; a nosotras se nos niega el placer radical de estar solas. 

La soledad de una mujer está mal vista, aún en nuestros tiempos “modernos”, y peor tantito si vives en una sociedad tan cerrada y tradicional como la tapatía. El estigma de “la mujer sola” me llevó a ser adicta a los amores ficticios, como una forma de aferrarme a una esperanza que ni siquiera yo entendía, pues nunca me había detenido siquiera a pensar si tener pareja era algo que realmente deseaba.

Después de aprender, a la mala, que el amor romántico es la mayor falacia de nuestros tiempos, decidí parar por completo y cerrar para siempre la fábrica de amores platónicos. En ese momento me di cuenta que cuando las mujeres decidimos vivir en soledad se nos encasilla a dos opciones: a ser la tía quedada (a la que comúnmente se atribuyen adjetivos como frustrada, resentida o traumada), o la lesbiana de closet. Traté ser la lesbiana, pero fracasé, mis amigas están de testigo; así que creo que me quedaré con ser la tía quedada, lo cual es sumamente divertido si sabes gestionarlo sabiamente.

Así llegué a este punto, soy la tía treintona quedada (con todos los adjetivos que eso conlleva) y me encanta. Por eso escribo este texto, para decirte que, si eres mujer treintona y soltera, sepas que no estás sola, habemos más treintonas solas por decisión en el mundo, mujeres que estamos tratando de encontrarle un sentido más profundo a nuestra existencia, uno que vaya más allá de elegir un vestido de novia o de decidir el número de hijos que queremos tener. 

Y no digo que casarte y tener hijos no sea válido o benévolo, al contrario, estoy convencida que la vida en pareja y, sobre todo, la maternidad son de las cosas más retadoras y difíciles que existen, sin embargo, ir contra corriente es solo para valientes. Te comprendo y aplaudo tu decisión, no hay nadie más valiente que la mujer que goza y defiende su soledad. 

Nadarnos

Fer H. Orozco

Conocernos es sumergirnos en el mar que somos. Es aceptar que a veces es un lugar cálido y en calma, en donde todo se siente suave y podemos sólo flotar; pero muchas otras es un oleaje cabrón que nos arrastra y nos revuelca en cosas que no queríamos ver de nosotros, es sentir que damos vueltas en una misma herida que parece que nunca va a sanar. O es casi como ahogarnos en algo oscuro, profundo y desconocido aunque sea nuestro hogar, aunque otras veces sea un lugar transparente y sencillo. Tal vez esa es la clave: aprender a surfearlo. Amarnos con todo eso que somos, y no sólo reducirnos a luz/obscuridad/claridad/incertidumbre. Necesitamos nadarnos, conocer nuestras aguas, re-conocerlas, reinventarlas… pero atravesarlas es la única forma de reivindicarnos y de honrarnos, es la única forma de entender que no porque ya pasamos un revolcón o viento, no van a venir más, o no porque hubo mucha luz ya no merecemos más. Yo creo que sumergirme en mí es un vaivén constante, cada día es una brazada que doy, a veces hacia el cielo y a veces hacia lo más profundo del mar, pero cada día como una nueva posibilidad de aprender del agua, cada día es un ciclo que me dedico para nadar en plena libertad en el mar que soy.

La magia también sucede adentro

Ángel Castellanos

Como cada año, al llegar junio el mundo se pinta de colores. Las banderas del arco iris aparecen por todos lados y las redes se llenan de mensajes de aceptación y cariño o de homofobia y odio; y estemos o no a favor de este desbordamiento de colores queer, siempre hay algo positivo en traer a la mesa aquellos temas de los que, como comunidad LGBTTTIQ, deberíamos estar hablando. 

Dentro de todos los temas que este año han llegado a la discusión pública hay uno que considero es fundamental pensar, y si bien no es ni el más urgente ni el más importante, es uno muy común y muy cercano y al que absolutamente todas las personas queer nos hemos enfrentado: el clóset. 

Cuando te descubres a ti mismx y te das cuenta de que eres ¨diferente¨ quieres entender qué es lo que pasa contigo, qué es lo que sientes y por qué lo sientes, y es por ello que una de las primeras cosas que hacemos es buscar información, desde leer artículos científicos que te ayuden a entender por qué tú hasta escuchar las experiencias de otras personas que te aseguran que todo mejora (It Gets Better). Al sumergirte en este mundo de información lo normal es encontrarse con una afirmación bienintencionada pero que se vuelve una carga enorme en los hombros: la magia ocurre fuera el clóset. 

Salir del clóset se siente como el paso inevitable para ser tú mismx. Todxs hablan de cómo allá afuera los colores brillan más, los miedos se diluyen, y la familia se fortalece (ya sea la biológica o la escogida). Y no quiero decir que estén equivocados. Nombrarte en voz alta te libera y ser tú mismx y ser aceptadx y amadx por lo que eres te llena de vida. Sin embargo, el sentirte presionado por la sociedad y por la misma comunidad queer y no estar listo para hacerlo se convierte en una cruz muy pesada que cargar. 

Afortunadamente, como he mencionado en los párrafos anteriores, este año el tema del clóset ha estado muy presente en las discusiones del mes y de una forma muy positiva. Tal vez muchas personas no comprenderán esto del todo (y otras creerán que es incongruente) pero es tan válido salir del clóset para ser feliz como decidir serlo adentro. El clóset es un derecho y como todos los derechos, es inalienable, es decir, nadie te lo puede quitar. Salir del clóset es algo tan íntimo y tan personal que sólo unx mismx escoge cuándo hacerlo y si quiere hacerlo. 

Hay quienes están en el clóset porque aún no están listxs para salir, hay otrxs que como un acto de supervivencia se deben quedar ahí. Están lxs que consideran injusto que solo la gente queer tenga que salir del clóset y que lxs heterosexuales nunca hayan tenido de hacerlo y hay otrxs que simplemente no sienten la necesidad de anunciar su salida para ser ellxs mismxs. 

Sea cual sea la razón es válida y es la correcta. Por eso, hay que dejar de acosar al compañero en la universidad que ¨se nota que es gay, no sé por qué no lo acepta¨ presionándolo para que salga. Hay que dejar de ¨tantear el terreno¨ a la tía que vive con su amiga desde hace 5 años. Hay que dejar de decirle a la comadre que vieron a su hijo agarrado de la mano con un muchacho. Hay que dejar de asumir que podemos basarnos en estereotipos para conocer la identidad y sexualidad de las personas, hay que dejar de creer que tenemos el derecho de sacar a lxs demás del clóset y sobre todo, hay que dejar de joderles con ello. Si no quieren salir, si no lo quieren decir en voz alta, si sientes que no te tienen la confianza incluso cuando eres unx aliadx, deja de insistir, no sólo porque no es tu asunto, sino porque es su derecho ser respetadxs y vivir en paz. 

El clóset es un derecho y así como no le quitarías a una persona cualquier otro derecho, no les quites el derecho a decidir, a proteger su integridad, a sobrevivir. Respetar el clóset es un gran acto de amor y si quieres ser aliadx de la comunidad y celebrar el orgullo un buen comienzo es respetar los tiempos. El sol brilla muy padre afuera del clóset, pero de vez en cuando la gente necesita refugiarse bajo un fuerte de almohadas y eso está bien y ahí adentro también sucede la magia.

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