Entrevista a Mariana Holguin

Por Azalia Valdes

“Mi nombre es Mariana Holguin y soy de Gomez Palacio, Durango o sea de La Laguna. Ahora me encuentro en Atlanta en Estados Unidos y estudié Neurociencia en Georgia State University, de la cuál me acabo de graduar y proximamente comenzaré mi doctorado en Neurobiología en Duke University.”

A – ¿Por qué decidiste ir a estudiar a Estados Unidos?

M – Desde que estaba en prepa tenía la curiosidad de estudiar fuera, sin embargo por una u otra razón entré a Odontología de la Universidad Autónoma de Coahuila en Torreón y ahí estuve 3 años, pero siempre tuve la curiosidad de ver qué pasaría si me iba. Cuando me encontraba en el tercer año en Odontologia me aceptaron en el programa de la SEP Proyecta 100 000, un programa en el que mandan mexicanos a Estados Unidos a estudiar inglés. 

Me toco que me enviaran a Atlanta Georgia Tec y ya cuando me encontraba ahí no me quería ir, recuerdo que le decía a mi papá que quería estudiar ahí y él solo me decía “sí claro…” Pero yo verdaderamente quería estudiar ahí así que logré hacerme muy cercana a la directora de inglés y le pregunté sobre universidades que otorgaran becas (porque el dinero es el factor más limitante cuando quieres irte a estudiar a otro pais) y me habló sobre Georgia State porque es de las universidades que más apoyos dan, sus becas son como del 50% y del 70% así que aplique y pos me aceptaron y dije pos voy y pos fui.

A – ¿Por qué neurociencia?

M – Cuando recién llegue Georgia State entré sin declarar ( en Estados Unidos tienes que declarar que quieres estudiar pero puedes entrar sin decidir) yo no sabía en ese momento, inicialmente pensé en Química pero tomé una clase que me impulsó a Neurociencia. La clase fue con el Dr. Normandy y en ella se enseñaba solo lo básico pero  quedé maravillada porque en México si me habían enseñado sobre Biología y el cuerpo pero no a detalle. Me maravilló cómo lo que pasa en el cerebro y sistema nervioso hacen lo que es cada persona, como todos tenemos las mismas bases y las mismas partes, el mismo molde. Creo que una vez que empiezas a entender el funcionamiento del cerebro y sistema nervioso te das cuenta que no somos tan diferentes unos de los otros y eso es lo que me gusta. 

Me decidí a estudiar esto porque hay mucho que no conocemos y me pareció un  campo que me ayudaría a desarrollarme mucho como persona y como científica. 

A – ¿Podrías hablarme sobre los desafíos a los que te has enfrentado?

M – El primer obstáculo es que soy la primera de mi familia que estudia fuera de México, además soy la primera que decide estudiar ciencia no relacionada a medicina o a trabajar en industria. En el momento en el que les dije a mis papás que quería venir me dijeron va pero no sabía a qué me enfrentaba. Fue un salto de fe así que pensé  lo voy a hacer y a ver en dónde caigo yo diría que ese fue el primer y el más grande obstáculo.

Después, creo que enfrentarte al día al día, a las diferencias que hay en la manera en que las personas piensan e interactúan, a las rutinas y darte cuenta que son polos opuestos. Tuve que acostumbrarme a estar aquí sin perder lo que soy y sin olvidar a mis amigos, familia y mis valores como persona.

El tercer obstáculo al que a veces me enfrento es que como estudiante internacional en Estados Unidos tienes oportunidades pero no las mismas que un estadounidense. Existen infinidad de oportunidades pero de esas solo 20 o 10 son para estudiantes internacionales así que tienes que volverte más competitivo. Tienes que trabajar mucho en tí para lograr distinguirte de los demás.

A – ¿De qué se trata la investigación en la que has estado trabajando?

M – Estudio en un laboratorio lo que comúnmente conocemos como el dolor pero el dolor a nivel de neurociencia es lo que el cerebro detecta y mi investigación se enfoca en lo primero, que es que tu cuerpo perciba o detecte cómo un estímulo puede lastimar o causar daño.

Lo que se detecta son canales iónicos, si aplicas fuerza o cambios de temperatura estos canales se abren y desencadenan procesos que hacen que el cuerpo detecte ese estímulo como algo dañino, yo estudio cómo eso se relaciona con el dolor que se da por el frío.

Sin embargo, una limitante en la ciencia es que no puedes ir por ejemplo con tu tía Rocío para investigarla ya que eso se considera antiético, así que se utilizan distintos tipos de modelos y animales para que sirvan como proxy para medir y tratar de entender mejor la complejidad del ser humano.

Sorprendentemente yo estudio la mosquita de fruta, esas que te desesperan son las que me ayudan a mí a entender mejor ese proceso de detectar cómo el frío funciona en el cerebro de las personas.

Me gustaría que quienes lean esto se quiten la idea de que los humanos somos seres superiores o especiales en relación a lo molecular genético y a cómo nuestro sistema nervioso se desarrolló. El sistema nervioso de una mosca de fruta es similar al del ser humano y es así como me es posible hacer una comparación utilizando a la mosca y haciendo manipulaciones genéticas. De esta forma, me ha sido posible aportar más información sobre cómo se detecta el dolor.

A – ¿Qué piensas sobre el síndrome del impostor? ¿lo has experimentado?

M – No diré que no lo tengo porque lo tengo y muchas veces. Creo que es muy normal que cuando logras algo que pensabas que no lograrías o no tendrías la oportunidad de hacer te enfrentes a cosas así. Con mucho trabajo yo he logrado quitarme un poco de la cabeza esa idea de que estoy aquí por suerte y no por lo que he trabajado.

A mí me ayuda hablar con mentores, con mis papás y con mis amigos para tener retroalimentación y recordar que lo que he logrado ha sido porque trabaje por ello porque de suerte es difícil que lleguen las cosas. Es importante aceptar que tienes esa mentalidad y hablar con quienes saben que has hecho y trabajado y te reiteren que has trabajado para llegar a eso. 

A – ¿Dirías que el ambiente para las mujeres en las ciencias ha cambiado? y ¿Cuáles son las perspectivas que ves a futuro?

M – La perspectiva que creo que antes se tenía es que este era un campo dominado por hombres, antes no veían a la mujer como capaz de lograr estudiar o meterse en los temas científicos pero yo que estoy aquí y tengo contacto con investigadores más avanzados me doy cuenta que eso está cambiando totalmente. Siento que ya es mucho más común ver a investigadoras con carreras increíbles, ya no es raro y en un futuro me  arriesgaría a decir que será mucho más común que una mujer esté en la ciencia que un hombre.

En mis clases de los últimos años un poco más del 50% ya son mujeres entonces eso indica una tendencia en la que la presencia femenina está igualando y superando a la masculina. 

Stem como comunidad ya es más abierta y perceptiva a cambios sociales, abierta a diferentes identidades de género y preferencias sexuales, siento que el campo de las  Stem se ha vuelto más inclusivo hacia todo tipo de identidades.

O- stem o out in stem era un grupo que tenía como propósito crear un espacio abierto para personas con identidades diversas y darles oportunidades y herramientas para que crezcan en su carrera como científicos. Este programa estaba presente a  nivel nacional y en muchas escuelas como Harvard y algunas otras. 

A – ¿Cuál dirías tú que es la mejor forma de inspirar a las mujeres jóvenes para que se interesen en las ciencias?

M – Primero que nada yo diría que es muy importante el ejemplo de ver a otras mujeres, pero es muy importante que no se quede solo en eso, si no que nosotras mismas nos apoyemos y motivemos a lograr cosas. Siempre lo digo pero la manera en que yo aprendí a estudiar y a desarrollar mi punto de vista en el ámbito escolar fue por mi mamá, sin esa presencia o ese rol yo no estaría en donde estoy.

Es importante que como mujeres no nos veamos como competencia porque es muy fácil tratar de competir, a veces pensamos que solo hay cierto número de lugares y por eso tenemos que hacerlo, pero más que competir, debemos apoyarnos y buscar que más oportunidades se abran para nosotras para que así las niñas en el futuro puedan tener más opciones sobre qué pueden hacer con sus vidas.

A – ¿Cuál es tu cosa favorita sobre las ciencias?

M – ¡Es que las ciencias siempre están cambiando! Algo que se consideraba verdad hace 3 años la ciencia puede demostrar que sí es cierto o que en realidad eso no era.

 Además, en la ciencia no hay como una ley y esto será por siempre, siempre está cambiando y eso me gusta, esa capacidad de evolucionar y de no encasillar en una las cosas. Quizá si estudias biología y lees adn dices chole otra vez lo mismo pero ya en la investigación y haciendo el trabajo te das cuenta que todo ese conocimiento llevó mucho tiempo para que se hiciera ley.

Tu trabajo puede cambiar la percepción de las cosas y tienes la oportunidad de mejorar constantemente.

A – ¿Sientes que el apoyo de tu entorno ha sido un factor determinante para ti?

M – Claro, cuando les dije a mis papás que quería estudiar neurociencia ellos nunca me juzgaron, a pesar de ser algo que no conocían.

El hecho de que mis amigos y mi familia no me juzgara fue muy importante para mi porque yo decidí venir cuando me quedaban 2 años de carrera en odontología. Mucha gente lo vio como que estaba perdiendo el tiempo o decían no sabe qué hacer con su vida pero he tenido suerte de que ni mis papás ni mis amigos cercanos me han puesto nunca en duda el porqué de mis acciones y siempre me apoyan y me motivan.

Siempre he sabido que aún estando lejos estoy a una llamada de distancia y sin el apoyo de todos ellos yo no podría lograr nada.

Convocatoria – Artista del Mes

En La Ola Púrpura buscamos crear espacios de difusión para las mujeres en el mundo del arte. Queremos conocerte como artista, platicar de ti y admirar tus piezas.

Con el propósito de crear una red de mujeres artistas, una comunidad donde podamos conocernos las unas a las otras e intercambiar conocimientos y experiencias que nos hagan crecer a todas. El día de hoy anunciamos nuestra convocatoria para mujeres artistas, utilizando nuestras redes como plataforma para las artistas latinoamericanas que deseen difundir y compartir su arte. 

Mes con mes mostraremos los talentos de artistas en el ámbito del arte. Ilustración, pintura, danza, animación, etc. 

Si te interesa estar dentro de este proyecto, mándanos un mensaje o correo con la información que aparece en “Cómo colaborar”.

Dinámica 

Estaremos haciendo una publicación por semana para compartir el arte de la artista seleccionada y al inicio del mes publicaremos una breve entrevista en nuestra página en la que hablemos sobre lo que inspira su arte y su identidad como artista.

Existe la posibilidad también de que el arte de las artistas pueda ser utilizado para ilustrar otros artículos del blog (pidiendo previo consentimiento) .

Bases

Ser mujer, artista y residir en cualquier parte de la república mexicana o de América latina.

Cómo colaborar 

Enviarnos un correo a hazquesevea.purpura@gmail.com

Tu propuesta debe incluir: 
-Nombre
-Edad
-Lugar de residencia
-Una breve reseña de ti como artista
-4 o más imágenes de tu arte en alta definición 
-Tus redes sociales

Nos estaremos poniendo en contacto contigo si resultas seleccionada para hacerte saber los detalles y las fechas de publicación.

¡Gracias por formar parte de esta comunidad!

No podemos esperar para conocerte.

Un abrazo de parte de todo el equipo de La Ola Púrpura

Yo soy Malala

Por María Isabel Orozco Rodríguez


Tanto si los hombres están ganando o perdiendo la batalla, país mío, Las mujeres vendrán y conseguirán un honor para ti.

Malala Yousafzai

Dicen que los libros te eligen y llegan a ti en el momento que más los necesitas. Compré el libro de Malala en una feria del libro en 2015, cuando su popularidad por haber ganado el Premio Novel de la Paz estaba en su mayor apogeo. Debo admitir que fui víctima de la mercadotecnia, y me dejé llevar por los colores de su portada: amarillo, rosa y aqua, mi combinación favorita. Intenté leerlo de inmediato, pero perdí el interés y lo dejé reposar por cinco años. La mirada fija de Malala se quedó en mi librero y de vez en cuando se cursaba con la mía, yo la esquivaba con la frase “mañana lo empiezo”, un clásico del autoengaño lector. Tuvieron que pasar varios años hasta que decidiera escribir sobre las voces de mujeres que han decidido hablar cuando algo no les parece correcto, y han tenido la valentía de posicionarse ante la situación de la mujer en su propio contexto.  Ahí fue cuando el libro de Malala llegó realmente a mí.

Mis expectativas eran muy bajas al comenzar el libro, en realidad sabía muy poco de Malala antes de leerla. Sabía que había sido galardonada por defender el derecho a la educación de las niñas de su comunidad y por eso había sido baleada, pero no sabía cómo había llegado a ese punto. Antes de este libro, mi conocimiento sobre la cultura musulmana estaba limitada a prejuicios: terrorismo, opresión de la mujer y fanatismo religioso; ahora me doy cuenta de lo peligrosa y limitante que es la ignorancia. Al terminar de leer tuve una sensación de total satisfacción, y ese dejo de nostalgia que se siente al terminar un buen libro. Pasé de conocer a la autora por lo que decían sobre ella los medios de comunicación internacionales, a admirarla por su historia de vida y su forma de ver el mundo. Lo que más me impresionó de esta mujer es su capacidad de discernimiento y de reflexión crítica, con lo cual es capaz de defender el derecho de las niñas a la educación desde su posicionamiento como mujer musulmana. 

“Yo soy Malala” está conformado por cinco capítulos donde la activista relata su historia de vida y va entretejiendo datos históricos sobre su país, Pakistán. Utiliza relatos de su infancia para describir la forma de vida en su natal Swat, habla sobre sus familiares y vecinos para dar ejemplos sobre la vida cultural de las familias musulmanas, y narra la vida laboral de su papá para hacer entender al lector sobre la situación política de su país. La lectura de sus 356 páginas es tan fresca como sentarte a platicar con una amiga, y tan enriquecedora como tomar clases de historia oriental. Mi párrafo favorito dice:

En Pakistán, cuando las mujeres decimos que queremos independencia, la gente cree que esto significa que no queremos obedecer a nuestros padres, hermanos o maridos. Pero no es eso. Significa que queremos tomar las decisiones nosotras mismas. Queremos ser libres para ir a la escuela o ir a trabajar. En ningún momento pone en el Corán que una mujer tenga que depender de un hombre. Los cielos no nos han transmitido que cada mujer deba obedecer a un hombre (Yousafzai, 2013, p.240) 

Con esto, me da la impresión de que Malala es una feminista nata, ya que reconoce la problemática de la mujer en su propio contexto, y aunque no puedo aseverar tal cosa, pues en el libro no habla sobre feminismo, resulta evidente que es una mujer que lucha por hablar en un mundo donde las mujeres hemos sido obligadas a callar, y la libertad a hablar es algo que el feminismo ha defendido por años y seguirá defendiendo hasta que nuestras voces sean tomadas en cuenta. 

No te voy a contar más detalles sobre el libro porque TIENES que leerlo tu mismx. Solo te diré que la historia de Malala abrió en mí una puerta de curiosidad por saber más sobre la cultura musulmana, pero sobre todo me llenó de motivación y de esperanza, por tener entre mis manos y ante mis ojos una prueba de que en todo el mundo existen mujeres increíbles levantando su voz.

Bibliografía

Yousafzai, M. (2013). Yo soy Malala. Alianza Editorial.

Opiniones

Por Andrea Rafols

No opinar o no querer hacerlo viene desde casa, se consolida en la escuela, en el trabajo y en la vida diaria. No nos acostumbran a participar en ninguno de los temas que nos acontece y menos si es algo “fuera” de nuestras aficiones 

¿Por qué no podríamos opinar de cualquier cosa? ¿Por qué? ¿Por qué a los hombres se les incita desde pequeños a tener una opinión de x o y tema? Sin importar si es bueno o verídico su criterio  ¿Por qué nos enseñaron a callar? 

Caí en cuenta que muchas de las veces que cuando mis compañeros de escuela opinaban en cualquier clase no siempre tenían algo bueno qué decir, simplemente era la manera en cómo lo decían, como lo contaban que parecía la verdad absoluta. 

Lo que hubiera dado yo por eso seguridad, lo que daría hoy en día por esa seguridad. Me pasaba, pasa que a veces, que no quiero opinar ni hablar sobre cualquier tema porque me autosaboteo creyendo que nada de lo que diga está fundamentado, que es superficial, tonto o simplemente nada tiene razón de ser. Porque sí, también me pasa que divago muchísimo, tal vez como mecanismo de defensa. Lo que daría por decir la mitad de lo que pienso con la seguridad que tienen algunos de mis compañeros; cuando a veces mis historias dicen más que sus simples alardes de conocimiento fantasma. No se nos enseña a cómo ser seguras, a cómo opinar sin sentirse temerosa de lo que puede venir después, no nos ensañan a equivocarnos.

Lo que daría por haber participado más en mi universidad, lo que daría hoy por participar como muchas de las chicas que conozco que fuera de tenerles envidia las admiro, porque lograron desbloquear ese muro de dudas que nos metieron desde chiquitas, les agradezco mujeres por levantar la voz. Les agradezco a ustedes por querer ejercitar en mí este músculo llamado juicio propio, seguridad en mis palabras y pensamientos, por sentir que puedo y podemos juntas.

De nuestra autora de hoy

Andrea Rafols es miembro de La Ola Púrpura, Directora Creativa, el arte y el corazón colorido de este proyecto. Artista plástico egresada de la Universidad de Guadalajara, con especialidad en las disciplinas del dibujo y grabado. Fundadora de la marca Trópico Azul. Ha presentado su trabajo creativo en los bazares más reconocidos de la Zona Metropolitana Guadalajara. Su estilo es minucioso, nostálgico y onírico con personajes protagónicos y rodeado de pequeños elementos que guardan historias personales. Ha expuesto su obra en la Muestra Artística de Estudiantes de Artes Plásticas. Grabado y Dibujo en Casa Cultural Calavera en 2015, la exposición “Noche de Arte y Estrellas” en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad de Guadalajara; y dentro de las muestras colectivas Musas Creadoras 2019 y 2020.

Esclavas del poder

Por María Isabel Orozco Rodríguez

El libro Esclavas del poder, de Lydia Cacho me dejó una angustia que no me deja dormir. Y aquí estoy, a las 3:00 am escribiendo este texto, que más que un texto es un exorcismo, como si a través de la escritura me pudiera deshacer de los miedos y corajes que me atormentan. No puedo dejar de pensar en los testimonios de las mujeres prostituidas, vendidas como esclavas sexuales, violadas multitudinariamente; siento miedo al imaginarme en su situación, pensarme en su lugar me provoca pavor. 

De repente me siento afortunada, y le doy gracias a la vida por no estar ahí, luego pienso que ese sentimiento no sirve de nada, pues ese problema existe, y aunque mi cuerpo no esté siendo explotado hay miles de mujeres cuyos cuerpos están siendo vejados en este mismo instante, y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Y entonces me enojo, ya no doy gracias, reclamo, me desespero, lloro y maldigo el momento en que las mujeres fuimos y somos concebidas como objetos de placer. ¿Qué es lo que lleva al ser humano a torturar a otra persona?, ¿por qué existen mafias que abusan, trafican y lucran con el cuerpo de las mujeres? En mi cabeza se repite una y otra vez el caso de la chica estadounidense que fue engañada y vendida en Japón, violada durante horas por más de cuarenta hombres, una chica inocente, ¿por qué ella?, ¿qué llevó a estos hombres a torturarla de esa forma? Me duele imaginarme esas escenas, me duele el cuerpo y me duele el alma, y me vuelvo a enojar, y vuelvo a llorar.

Todo es cuestión de poder, todo se resume al poder. Los padrotes, y los clientes que pagan por sexo no piensan en las mujeres que compran y venden, ellas son solo una representación de su estatus, la materialización de su necesidad de dominación, de control, de supremacía, de omnipotencia. Hay mujeres involucradas, sí, y a pesar de eso no deja de ser una cuestión de género, no hay dudas ni argumentos que le resten la mayor responsabilidad al género masculino del problema de la trata de mujeres, niñas y niños, no en esto, jamás en esto. La prostitución forzada, comienza con hombres que venden y termina con hombres que compran, aunque haya casos específicos, aunque haya excepciones a la regla. Seguramente con estas aseveraciones se lastimen algunas masculinidades frágiles, pero esa es la realidad y si no la vemos a los ojos jamás podremos cambiarla.  

Hay una lógica que mueve los engranajes y distribuye el poder inequitativamente, el orden del mundo, la base de todas las opresiones, el patriarcado, el famoso y mentado patriarcado. Nunca lo había entendido tanto como ahora que he leído este libro, un concepto tan abstracto pero que se materializa en formas tan violentas de opresión. El poder, siempre relacionado con lo masculino, lo blanco, lo primero, lo fuerte, lo más. Cierro los ojos e intento dormir, luego recuerdo que vivo en un Estado que posee uno de los principales puntos de turismo sexual del país y del mundo, y me ahoga un sentimiento de impotencia. Ante esta angustia solo encuentro una vía, una luz… ahora entiendo por qué soy feminista. 

BibliografíaCacho, L. (2015). Eslavas del Poder. Un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo. Penguin Random House

Un 8M desde casa y en pandemia

Por Natalia Ventura

Cada 8M las ciudades del mundo entero se tiñen de púrpura y verde protagonizado por un mar de mujeres de distintas edades, origen, religión  y color para protagonizar las manifestaciones y protestas en pro de los derechos y reclamos feministas. Marzo es el mes de lucha para las mujeres alrededor del mundo. Y vaya que después de un 2020 tan extraordinario, el cual estuvo marcado por las afectaciones de una pandemia que ha repercutido en todos los aspectos de la vida, tenemos que alzar la voz más que nunca para recordar que en este camino por nuestros derechos, aún falta mucho por recorrer.

No es de extrañarnos que durante los primeros meses de confinamiento, las llamadas a los canales de emergencia aumentaron considerablemente pues muchas mujeres se vieron obligadas a compartir espacio con sus agresores. Tan sólo en México, durante el mes de marzo de 2020 se registró la mayor cantidad de registros de carpeta de investigaciones por violencia familiar desde que se empezó a tipificar este delito en 2015, y en abril de 2020 se registraron en promedio 143 llamadas de emergencia relacionadas con violencia intrafamiliar y/o doméstica hacia las mujeres, además de que en este mismo mes se registraron 11.2 mujeres asesinadas al día, la cifra mensual más alta de 2020 (SESNSP), lo que representa un lamentable retroceso en la situación de las mujeres y niñas mexicanas.

Sin embargo, pese a todo lo que pasó durante el 2020, hubo algunos destellos de esperanza que nos demostraron que la lucha por nuestros derechos sí da frutos y que las voces conjuntas siempre harán eco hasta ser escuchadas. La legalización del aborto en Argentina es un claro ejemplo de esto y un motivo enorme de celebración en todo el continente. 

El confinamiento obligado y el cierre de espacios de trabajo y escuelas trajo consigo también una carga significativa para miles de mujeres en hogar, pues aumentaron las exigencias en el espacio doméstico, ya que para muchas de nosotras había que trabajar, fungir como cuidadora y estar pendiente de las cuestiones del hogar como nunca antes, además, al convertirse nuestros espacios de descanso en zona de trabajo sin la oportunidad de realizar actividades esparcimiento o ver a nuestros seres queridos, nuestra condición mental se vio afectada, llevándonos a desalojar episodios de ansiedad, depresión, estrés y miedo ante la incertidumbre de la pandemia. 

A diferencia de 8Ms anteriores, este año, las calles no se inundaron de purpurina ni marchamos de la mano combinadas con las jacarandas por las ciudades de México como el año pasado, la pandemia que aún continúa nos obligó a muchas a permanecer en casa y evitó las marchas multitudinarias y tampoco hubo el paro de cerca del 50% de la fuerza de trabajo del país como las del histórico #8M pasado. Pero lo que sí pasó es que hubo muchas formas de expresión y protesta diferentes. Muchas de nosotras decidimos manifestarnos desde nuestras casas a través de redes sociales con carteles, compartiendo contenido, bombardeando y llenando los muros virtuales de púrpura y verde con frases sororas y de lucha para mostrar nuestro apoyo a la lucha feminista. 

También hubo quienes decidieron salir a las calles a pesar de la pandemia y reunirse con amigas y marchar inundando las calles de paliacates verdes y morados al grito con consignas feministas, incluso hubo quienes a pesar del muro que rodeaba Palacio Nacional (porque claro, más vale proteger un precioso “monumento” con bardas y policías en vez de la vida de MILES de mujeres que son ASESINADAS todos los días en este país) con la intención de hacerlo impenetrable e intimidante, hubo quienes se organizaron para intervenirlo de una manera sinigual, con los nombres de desaparecidas y asesinadas, con flores, con colores, con rostros y consignas que han pasado a la historia, nos dimos cuenta que nada puede parar nuestra voz, que así nos pongan la Muralla China enfrente, nada va a parar la sed de justicia, la protesta y el deseo de seguir buscando que la violencia hacia todas nosotras pare de una vez y para siempre. 

All Boys Forever ¿Redefine el concepto de las comedias románticas?

Merari Adriana Estrada Agustin 

Hace unos días mis redes sociales comenzaron a llenarse de frases y fotos de una misma película, la foto consistía en una foto de cabina con una pareja que portaba una camiseta de boliche rosa con poses muy románticas, después me percate que era la nueva película de Netflix “All Boys Forever”.

La película comenzó a llamar mi atención puesto que muchas de mis amigas compartían publicaciones similares y hubo en específico un post de una de las cuentas de Netflix en donde mencionaban que esta trilogía había marcado a toda una generación por su redefinición del concepto de las comedias románticas, esto último fue lo que provocó que viera la cinta y VAYA QUE TENEMOS QUE HABLAR SOBRE “ALL BOYS FOREVER”. 

Mi propósito no es generar hate a la película ni mucho menos criticar si tu la viste y te pareció linda y te dieron ganas de tener una relación tan bonita como la de Peter Kavinsky y Lara Jean. Mi objetivo de escribir y compartir esto con ustedes es invitarles a cuestionar los argumentos con los que plataformas de streaming como Netflix, venden sus películas y series.

En uno de los puntos que toca el post de Instagram de Netflix que mencioné al inicio, fue sobre “el discurso feminista de la trilogía” basado en que la protagonista Lara Jean, no espera a que los hombres den el primer paso, sin embargo al momento de ver la cinta parece todo lo contrario, pues Lara Jean gran parte de la película se encuentra en una situación de elegir entre estudiar en la universidad que quiere o su relación con Peter, pues su universidad se encontraba al otro lado del país.

Lara Jean siente miedo por hablar esto con su novio, otro punto para hablar de la película. No olvidemos que una de las cargas sociales más grandes que tienen las mujeres es tacharlas como “exageradas” o “dramáticas” por “cosas pequeñas”. En una de las escenas se pudo observar perfectamente esto, Lara Jean siente miedo para hablar con Peter y cuando finalmente lo logra, este acepta con mucha facilidad, sin embargo, la aceptación de Peter viene acompañada de una propuesta, aceptando que Lara se fuera a la otra universidad únicamente por un año y solicitara su cambio para el siguiente ciclo escolar en la misma universidad donde él estudiara. 

En la película nos muestran por dos horas la travesía de Lara por resolver su sueño de estudiar y de mantener su relación con Peter al mismo tiempo. A pesar de ello a Peter nunca se le cuestiona sobre un cambio de universidad o que replanteara estrategias para mantener su relación y la universidad. También es importante dejar en claro que la cinta continúa basada en la perspectiva de un amor romántico, estereotipando los roles de género, pero la plataforma la vende como una trilogía con discurso feminista.

Y ¿Por qué es importante hablar de esto?

El 2020 fue un año inesperado, un año diferente en donde todas y todos nos vimos obligades a modificar nuestra rutina; trabajar o estudiar desde casa, tener más videollamadas con nuestros seres queridos y nuestros hábitos de consumo de entretenimiento también se vieron modificados, no solamente hablando sobre las redes sociales, sino también el auge que han llegado a tener los servicios de streaming de películas y series como la entrada al mercado de Disney+ en México y la ya bien posicionada plataforma de Netflix entre otras.

Hablando de esta última, según datos hasta 2019,  México es el segundo país más consumidor de este servicio con 17.6 millones de usuarios y usuarias (Cahun, 2019).  Sin embargo, es importante recalcar la voz tan fuerte que tienen estos servicios digitales, pues estamos hablando que en promedio según un estudio realizado por Streaming Observer, detalló que las horas que pasa una persona frente a la pantalla, son más que las productivas (Correa, 2019).

Vivimos en una sociedad que se rige en un sistema capitalista que ha traído como consecuencia que lo que se consuma en Europa se pueda consumir en América Latina, Asia y el resto del mundo. Se consumen las mismas películas, series, ropa y hasta comida. Dentro de los servicios de entretenimiento que más consume México es el mundo de la cinematografía, siendo el cuarto país que más cine consume (Senado de la República Coordinación de Comunicación Social , 2018). 

Uno de los temas más endebles reproducidos a través de los medios audiovisuales (en este caso, el cine) es el de los estereotipos de género que el público espectador percibe mediante sus películas o series favoritas. El problema yace en la construcción de la identidad de espectadores y espectadoras más jóvenes debido a que se encuentran en una etapa de construcción de identidad en su vida. Esta población percibe y acepta los estilos de vida que muestran los medios de comunicación y buscan adaptarla a su proyecto de vida llevándolas a la realidad, muchas y muchos sin ser conscientes totalmente que lo que se muestra a través de la pantalla es ficción por muy identificados que se sientan tanto espectadoras como espectadores.

Siendo más concreta, los roles de género se relacionan con los patrones machistas que siguen desarrollando las películas más vistas en nuestra sociedad, pues el laboratorio de las diversidades de la UNAM, en su artículo Cine y género: una representación de la desigualdad, toman diez películas mexicanas para analizar, en las cuales se observó que un 40% ocurrieron escenas de acoso sexual, pero fueron tratados como graciosos. 

“El arquetipo del misógino agradable es habitual en la llamada cultura pop, personajes que son expresamente sexistas e inclusive definidos por esa conducta, pero que al final del día son amigables y agradables, así se redimen y siempre son perdonados. Su misoginia nunca es tratada como algo suficientemente serio como para dañar sus relaciones de amistad, amorosas o laborales.” (LABORATORIO NACIONAL DIVERSIDADES, 2018)

Es decir, el cine se ha encargado de romantizar las actitudes machistas mediante sus película, generando que los espectadores varones se apropien de dicha personalidad, incluso en su forma de relacionarse con las mujeres. Lamentablemente, la respuesta obtenida en las relaciones reales de los hombres con las mujeres contrasta con el ideal mostrado en las películas. 

Retomando el caso Lara Jean y Peter Kavinsky, ¿Realmente esta trilogía redefine el concepto de las comedias románticas?

Tomando en cuenta que Netflix se convirtió para muchas personas en una de sus plataformas consentidas por contar con sus series y películas favoritas, se realizó una investigación acerca de cómo influyen los estereotipos machistas en películas transmitidas en dicha plataforma, reforzando la violencia de género en pareja, en donde se obtuvo que si bien Netflix no es el principal reproductor de violencia de género, gran parte de sus películas expuestas en su “TOP10” son películas en donde se muestran roles de género “tradicionales”. Es importante tomar en cuenta la situación en la que se encuentra México en relación a la violencia de género para concientizar el impacto que conlleva el mostrar contenido de entretenimiento sexista.

Nuestro país ocupa los primeros lugares en violencia de género, en el 2019, el 66.1% de las mujeres mayores de 15 años enfrentaron violencia de cualquier tipo (INEGI, 2019). Es por esto, la invitación a analizar actividades de la vida cotidiana, como lo son ver una serie o una película para identificar aquellos factores que siguen alimentando esta violencia contra la mujer. 

Es importante mencionar también que la lucha de la violencia contra la mujer en medio de esta crisis sanitaria jamás descansó ni dejará de hacerlo, por ello es importante cuestionarnos qué es todo aquello que estamos observando en nuestras películas y series favoritas y el impacto que pueden tener en nuestras formas de relacionarnos con nuestres iguales. 

Por eso, a través de este artículo, hago la invitación a cada lector y lectora a cuestionar sus series y películas favoritas además de también, voltear a ver historias escritas y creadas por personas con visiones y experiencias diversas en donde nos muestran realidades más equitativas, historias dando voz a diferentes sectores.

Es importante seguir generando activismo desde estas plataformas porque nosotres como consumidores tenemos derecho a tener entretenimiento de calidad y ¡¡NO!! La falsa inclusión o “Tokenismo” no es entretenimiento de calidad.

Tomemos en cuenta que la educación no solo viene de las escuelas, sino también todo aquello que percibimos en lo cotidiano son experiencias y realidades que nos permiten aprender y conocer otras vivencias, tenemos derecho a exigir que estas grandes empresas de entretenimiento comiencen a crear contenido bajo la perspectiva de género, que como ya leímos en párrafos anteriores, es una de las problemáticas más grandes que padece nuestro país. Y exigir este derecho no solamente pensando en nosotres porque si bien, nos encontramos leyendo este artículo, existen infancias, adolescencias y mujeres que tienen mayor accesibilidad a series y películas de streaming que a libros e información de calidad.

Si bien Netflix ha buscado crear material mostrando las diversidades que existen en la sociedad y desde una perspectiva incluyente y crítica, como es el caso de “Ya no estoy aquí” o “Roma” el problema es ¿cuánto tiempo permanecen estas producciones en su conocido TOP10 en el cual todes tenemos acceso para elegir cual será nuestra próxima serie o película con la que nos engancharemos? Además ¿Cuáles son algunas producciones de Netflix con perspectiva de género y si existen cuál ha sido su alcance? 

Es importante analizar quienes son las personas que tienen mayor facilidad de acceso a estas cintas y hago referencia a la simplicidad de la historia para que las y los consumidores puedan entenderlas, porque todas, todos y todes tenemos derecho a la cultura.Repensemos cómo estas actividades cotidianas impactan sigilosamente en la vida de las consumidoras y los consumidores y pidamos que las empresas que consumimos produzcan bajo una consciencia de consumo responsable y no usando conceptos de luchas sociales “por moda”, el feminismo no es consumible.

Camino sin fin

Texto Fer Hernández

Fotografía Lily Sánchez

Tener una relación tóxica es estar en una burbuja que todos ven excepto tú. Decirlo en voz alta, “animarte” a terminarla, es un grito sofocado de la tan famosa “salud mental” “paz emocional” o cualquier otro término por el estilo para desechar todo eso que te hace sentir tan mierda, pero que tú mismo has estado formando. Para mí es como un trip que nunca acaba, o como un laberinto en el que a veces crees encontrar la meta y aceptas todos los pasajes y caminos inciertos por un momento de felicidad. Pero éste nunca abandona su naturaleza de muros, de vueltas interminables y pies y mente y todo desgastado de tanto recorrerlo.

Me parece aburrido contar cualquier detalle de mi relación, porque es la historia que todos conocemos: chico y chica llegan a los niveles más miserables y codependientes, enfermizos y catárticos, por razones que estaban y no estaban en su control. Creo que nadie es la víctima y los dos los culpables, tal vez uno más pendejo que otro, otro más abusivo o chantajista, pero al fin y al cabo, la historia de dos.

El Dédalo de nuestro laberinto fuimos él y yo, y me cuesta perdonarme por permitirle hacer todo lo que hizo y todo lo que hice. Y es que al principio me sentí tan enamorada como Pasifae, y construí mi propia vaca para amoldarme a todas sus formas. Naturalmente mis decisiones engendraron una bestia destructora que comía uñas y recuerdos, devorada buenas intenciones y liberaba tricotilomanía y desvelos.

Salir me costó mucho, muchísimo, todo lo contrario que entrar. Pensar en salir del encierro me frenaba, me daba un sabor agridulce por recordar que fuimos Pasifae, pero también el Minotauro, y olvidamos el hilo de regreso, pero es que después de tanto ya no queda espacio para un acto heroico. Queda caminar recto en direcciones opuestas, en un camino igual de oscuro e incierto. Un camino solitario y de ecos.

De nuestra autora de hoy

Me llamo Fernanda pero me gusta que me digan Fer. Mis cosas favoritas son el mar, leer, andar en bici, hacer collages, el té verde, los atardeceres, y compartir y aprender de los demás. Escribir es mi yo más auténtico porque es escuchar y materializar todas esas cosas que conscientemente no sé que hay en mí, pero que surgen al hacerlo.

Club de Lectura La Ola Púrpura – Carta Editorial Febrero

Club de Lectura de amor a las Mujeres que escriben

¿Quiénes somos? ¿Quienes somos las que nos leemos, nos escribimos, nos reflejamos en los libros? ¿quienes son las mujeres que escriben a otras mujeres, y de otras mujeres? ¿Dónde están las mujeres que escriben y las mujeres que leen? ¿Dónde están las mujeres que plasman sus vidas, sus sueños, sus ambiciones en los libros, en las páginas en los espacios que construimos?.

Nombramos para dar vida, ponemos nuestro nombre en las cartas que enviamos, en los mensajes que recibimos, en las imágenes que pintamos. Debemos nombrarnos y nombrar a las mujeres que crean, que escriben que han dado vida con sus palabras a universos inexplorados. Leer a mujeres me ha salvado la vida, leernos me ha ayudado a reconocerme en sus palabras, apreciar mi experiencia, mis sentidos, mis deseos e inseguridades. El amor sororo que nos ha dado el feminismo, que nos han regalado todas las mujeres en la historia que inconsciente o conscientemente nos heredaron del fruto de su lucha, me lo han dado también las letras. Regreso a los libros y a las páginas y a los cuentos y a la poesía como una niña en su guarida y me maravillo cada día que leo en otra lo que mi corazón desea. Agradezco todos los días a las mujeres que escriben lo que yo misma quisiera escribir, agradezco a las que me han dado las letras, agradezco a las que pese a la censura años antes que yo, se volcaron en las letras para que nosotras, otras tantas, siglos después pudiéramos conocernos juntas en este espacio. 

En este mes La Ola Púrpura inicia un círculo de amor, de lectura de amor por nosotras, de amor entre mujeres y amor por la lectura de mujeres. Damos por iniciado nuestro Club de Lectura, un lugar para conocernos a nosotras, a todas y a las que escriben; para conocer el trabajo de las mujeres que han plasmado sus vidas en las páginas; para recuperar y visibilizar el trabajo de las escritoras, de las narradoras, de las poetas, de las ensayistas, de las periodistas, de las críticas, el trabajo de las mujeres que escriben.

El propósito de este Club de Lectura es conocer a las autoras latinoamericanas contemporáneas que dedican su vida a las letras, para leerlas en comunidad, conocer su experiencia y conocernos juntxs. 

Club de Lectura Púrpura

Objetivo: Club permanente con un periodo de descanso

Este Club es un lugar para compartir autoras latinoamericanas contemporáneas y para crear lazos entre nosotras desde la sororidad. Es un lugar propositivo en el que deseamos participar compartir y crear desde la lectura, un espacio para reflexionar lo que creamos.

Dinámica: Leeremos un libro cada mes, o mes y medio -dependiendo la extensión- con sesiones quincenales por Zoom.
Temática: Leeremos distintos géneros, realizando tres lecturas por género inicialmente.
Géneros: Abierto, iniciaremos con un género elegido por nosotras y continuaremos desde la creación en comunidad. 
Fecha: 2 jueves al mes
Fecha de inicio: jueves 25 de febrero

Lxs invitamos a inscribirse con nosotras y mandarnos un DM o mensaje en nuestras redes. 
Esperamos conocerlxs muy pronto. Todxs son bienvenidos.

Olimpia Coral Melo

Por Karen Castro

¿De dónde viene la Ley Olimpia? Esta ley que protege a las mujeres de la violencia digital y mediática sexual en nuestro país fue redactada y propuesta por una mujer excepcional, Olimpia Coral Melo.

La Ley Olimpia, nos protege de los delitos contra la intimidad sexual, es decir la difusión de imágenes, videos o audios con contenido sexual sin consentimiento de las víctimas, así se obliga a las autoridades competentes a “bajar o bloquear” el contenido difundido sin consentimiento de los espacios digitales para inhibir la violencia digital.

Olimpia Coral Melo es la redactora e impulsora de la ley que prohibe la violencia sexual que muchas mujeres hemos experimentado y ella también en carne propia. A los 18 años un video sexual realizado con su entonces pareja, donde solo se le podía identificar a ella se difundió en WhatsApp. Muy pronto se vio acosada en su ciudad, Huachinango, Puebla y en redes sociales. Se lucró con el video en un periódico local y en su comunidad; se le asignaron apodos peyorativos y la difusión del video llegó a todo Puebla. El acoso la llevó a encerrarse durante ocho meses en casa, el desconocimiento y la vergüenza la obligaron a aislarse y a intentar suicidarse.

El apoyo de su madre fue indispensable para ella, al enterarse le dijo “Todas cogemos, la diferencia es que a tí te ven coger. Eso no te hace una mala persona o una delincuente. Tú solo disfrutaste de tu vida sexual”; así su madre le permitió en sus palabras “conocer la sororidad, que las mujeres somos muy poderosas”, la protegió del mundo, pese al acoso que vivían de vecinos y desconocidos en su propia puerta. El acoso y la invasión limitaron su libertad y su vida, la culpa le había impedido acceder a la justicia. Los likes se sentían como una violación al utilizar su cuerpo digitalizado.

Cuando encontró otras páginas donde se burlaban de más mujeres por infinitas razones comenzó a comprender que ella no tenía la culpa y fue ahí cuando decidió denunciar. Se encontró con que de acuerdo a la justicia y al código penal, al no ser violación no se consideraba un delito y que ante esa violencia aún no tipificada el Estado no la protegía. Comenzó a contactar a otras chicas que habían sido exhibidas en internet para comenzar un proyecto de reforma para Puebla, pese a los consejos de no hacerlo, al pensar en todas las chicas que estaban pasando por los mismo y que pensarían en quitarse la vida. La propuesta de la ley se presentó en un foro de propuesta ciudadana en marzo de 2014 con apenas 19 años, por fin entendía que aquellos que habían compartido y viralizado el video eran los verdaderos delincuentes. “ A mí ya no me da vergüenza tener dos senos. A mí ya no me avergüenza vivir mi sexualidad”. Sin embargo el camino para aprobar la ley fue largo. Hasta 2018 se aprobó la reforma de delitos contra la intimidad sexual en el código penal y tras dos años de intentos la ley se aprobó en Puebla, su primer meta. La reforma se comenzó a conocer como “Ley Olimpia” por la mujer que había tenido la valentía de proponerla. Junto con otras mujeres, Olimpia Coral, formó el Frente Nacional para la Sororidad, el cual presentó la primera iniciativa en el Congreso de Puebla. Hasta el momento esta ley se ha replicado en 16 estados más. En noviembre de 2020 se aprobó por unanimidad en el Senado de la República la reforma para modificar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y el Código Penal Federal derivada de la Ley Olimpia.

El enorme esfuerzo y valentía por luchar contra la violencia digital y mediática hacia las mujeres de Olimpia Coral Melo, busca otorgar a todas la mujeres del país la oportunidad de acceder a la justicia ante la violencia y lo ha logrado en muchas partes del país. “Estoy viva gracias a las mujeres, después de mi mamá fue mi abuela y luego mis hermanas, después mis compañeras feministas y todos los días son todas” son las palabras de Olimpia. Desde La Ola Púrpura y en nombre de todas las mujeres que han sufrido violencia digital y mediática te decimos ¡Gracias Olimpia!.

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