Un ideal incompleto

“Su emancipación hará posible que la mujer sea un ser humano
en el verdadero sentido. Todo dentro de ella que reclama
reafirmarse y actuar podrá llegar a su máxima expresión;
todas las barreras artificiales serán destruidas,
y el camino hacia la máxima libertad será limpiado
de cualquier rastro de siglos de sumisión y esclavitud”
—Emma Goldman

Lía Quezada

Dicen los psicoanalistas que la madurez y la superación del narcisismo van de la mano, pero, ¿se ha parado alguien a preguntarse si el sentimiento de autosuficiencia infantil se resquebraja no porque nos hallemos inferiores, sino porque el mundo no para de decirnos que nos falta una mitad?

Tanto Emma Goldman, como Susana Gómez Nuño denuncian la inoculación patriarcal en las niñas que coloca en ellas al matrimonio como su más alta aspiración, su más grande anhelo. El mito cada vez más deforme las hace creer que una pareja es lo que cubrirá todas sus necesidades, y de esta forma se ven obligadas a ceder una parte de ellas para asegurar el amor del otro.

En la bibliografía psicoanalista, Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis explican que en el ideal del yo, Freud ve un modelo al cual el sujeto aspira adecuarse y cae en ocasiones a colocar en ese lugar al sujeto amado, dependiendo hipnóticamente de él. María Paulina Mejía teoriza sobre cómo el yo hará todo por creerse merecedor del cariño del sujeto idealizado.

En este duelo entre el ser y el deber ser, tanto los hombres como las mujeres se ven obligados a adoptar la serie de prescripciones que la sociedad actual ha decidido como formas válidas de disponer de sí; piensan que será más fácil embonar en el molde impuesto. Un poder afectivo para ellas, un poder racional para ellos: los posicionamientos dicotómicos dominador/dominado impuestos por la sociedad heteronormada y patriarcal perpetúan una desigualdad sistémica, aparentemente inercial.

Lo peor es que muchas veces no nos damos cuenta. Hemos internalizado el dispositivo, lo llevamos en nuestro cuerpo, lo transmitimos y perpetuamos cada que nos reímos, incómodas, por un chiste sexista; cada que sucumbimos a la demanda de educar a un varón sobre nuestra lucha, cada que le decimos a una pequeña que si un niño la molesta es porque la quiere.

El amor de pareja comercializado por producciones cinematográficas y demás medios de comunicación es, además, una estructura individualista —de esas que tanto le gustan al capitalismo— encerrada en una ilusoria utopía que, como dice Susana Gómez Nuño, “no cree en la lucha contra las injusticias y las desigualdades, tan solo busca evadirse”, donde el mundo lo construyen dos indisolubles integrantes, donde el amor se reduce a estabilidad económica.

Construir la colectividad sin dejar de ser una, deconstruir la supremacía del amor como única meta, afirmarnos no sólo como seres sexuales sino igualmente como humanas, compañeras, camaradas: esa será, según Emma Goldman, “la base sobre la cual la masa y el individuo, la verdadera democracia y la verdadera individualidad, el hombre y la mujer, pueden unirse sin antagonismos y resistencia”.

La supervivencia de la especie no puede continuar erigida sobre la sumisión y maquinización de la mitad de la misma. Con la utopía como motor evolutivo, el nuevo paradigma amoroso habrá de articularse bajo el signo de la igualdad y el respeto para volverse transgresor y subversivo, revolucionario en cada paso. Termino con Goldman: “si el mundo es capaz de dar a luz un verdadero compañerismo y una unidad, el amor, no el matrimonio, será el único creador”. El amor será libre o no será.

Notas al pie:
1. Explica Cecilia Winterfox que “a pesar de los cientos de recursos sobre el tema de que podría, al igual que el resto de nosotras, echar mano y leer, el Wey Chido espera que las mujeres paren lo que están haciendo para, en lugar de ello, compartir sus experiencias de opresión y contestar a sus preguntas. Irónicamente, el Wey Chido no es consciente de que al demandar de las mujeres que desvíen sus energías para satisfacer de forma inmediata sus caprichos, está reforzando las dinámicas de poder que supuestamente busca comprender”.
2. “Sí, el amor es libre; no puede vivir en otra atmósfera. En la libertad se entrega sin reservas, abundante, total. Cuando el amor echa raíz no hay leyes, ni estatutos, ni tribunales en el universo capaces de arrancarlo del suelo” (Goldman, 1977:43).

Una mujer Extraordinaria

 

Azalia Valdés

Dedicado a mi abuela, una mujer verdaderamente extraordinaria en todos los sentidos.  

Alma nació el 9 de mayo de 1944 un año antes del final de la segunda guerra mundial, una época llena de cambios para todo el mundo y especialmente para las mujeres. Su lugar de nacimiento fue Francisco I. Madero, Coahuila. Tenía 3 hermanos, 2 hermanas y una madre y un padre.  

Mi abuela creció y se desarrolló dentro de una familia conservadora, era la mayor de entre sus hermanos y hermanas, por tanto, tenía más responsabilidades que los demás. Desde muy joven comenzó a ayudar a su padre en los negocios y a hacerse cargo de sus hermanos y hermanas. Mi abuela siempre quiso estudiar, sin embargo, su padre no se lo permitió así que ella por sus propios medios se fue a muy corta edad a Ciudad de México para aprender Alta Costura, algo que sin saberlo terminaría convirtiéndose en uno de los grandes amores de su vida. Se mantenía sola y se dedicaba a trabajar y a aprender lo más que podía. Sin embargo, en una de sus visitas con su familia ya no le permitieron volver y fue después de eso que se casó con Luis Manuel, mi abuelo. Después de casarse se mudó a la ciudad de Torreón, Coahuila donde con mucho trabajo logró hacer una tienda y un taller de vestidos llamado Creaciones Ángeles, mientras que mi abuelo mantenía su trabajo de ingeniero y que los dos se hacían cargo a distancia de los negocios de mi Bisabuelo.

Después de tener su taller comenzó a formar una familia con mi abuelo, tuvieron 2 hijos y una hija quienes ahora tienen sus propios hijos e hijas y entre ellos estamos mi hermano y yo. Sin embargo, aún durante este tiempo ella nunca dejó de ayudar y cuidar a sus hermanas, hermanos, a su madre y su padre.

Mi abuela siempre cuidó de todo el mundo alrededor de ella, no le importaba que a ella le faltara algo si a las demás personas que la rodeaban no les faltaba nada. Trabajó desde muy joven, lo que tenía y lo que tienen y tenemos ahora sus hijos y nietos lo construyó ella. Nunca paró e inclusive trabajó un mes antes de dejarnos. Fue una persona extremadamente fuerte e independiente que siempre sabía cómo lidiar con las situaciones de una forma muy entera, con respeto y  justa.

Respetaba a sus padres y aunque estos no le permitieron llevar a cabo ciertos planes que ella tenía para su vida a corta edad, eso no impidió que en su mente se formaran nuevas metas y que encontrara la manera de ir tras ellas. No había situación que no supiera resolver y no existía nada con lo que no pudiera ayudar. En vida solíamos bromear y decirle que en todo quería estar y es porque así era, pero no porque simplemente quisiera saber las cosas si no porque verdaderamente quería ayudar en lo más que pudiera y tratar de evitarnos cualquier mal. Se ganó la amistad y el cariño de todas las personas que la rodeaban, inclusive trabajadoras y enfermeras.

En mi opinión mi abuela era feminista sin siquiera saberlo, nada la detenía y nunca dejaba que nadie más le dijera cómo tenía que actuar o qué normas o convenciones sociales le dictaran su actuación. Su rol en nuestras vidas y en el mundo lo definió ella y solo ella.

Mi abuela falleció el 20 de mayo de 2018, unos días después de cumplir sus 74 años y de cumplir su 49 aniversario de casados con mi abuelo, un matrimonio  que como todos tenía sus fallos, pero estaba lleno de cariño y profundo respeto mutuo. Las últimas palabras que me dijo en persona fueron que ella ya me había enseñado cómo debía cuidar mi cuerpo y mi espíritu porque ella no quería que nadie ni nada me lastimara. Su partida me deja un hueco muy profundo y que posiblemente nunca será llenado por nada ni nadie, pero también me deja muchas enseñanzas, una vida llena de amor y un ejemplo enorme de quién quiero ser y cómo quiero ser recordada en este mundo.  

¿Y así, quién se las va a tomar en serio?

Claudia Custodio

Desde hace varios días, miles de mujeres han salido a protestar en las calles de Chile contra la violencia machista, después del brutal asesinato y violación de una menor de un año.

Las mujeres, lideradas por las jóvenes universitarias se organizaron y salieron a marchar en vista de los numerosos sucesos machistas que han ocurrido en el país durante los últimas semanas. Decenas de universidades e instituciones de educación secundaria se encuentran paralizadas bajo la protesta feminista, que exige una educación libre de violencia de género y un alto a los casos de acoso y abuso sexual dentro de las instituciones y en el país en general. El movimiento, abiertamente feminista, ha tenido tal repercusión que incluso las estudiantes de la Pontificia Universidad Católica, caracterizada por ser conservadora, y una de las instituciones acusadas de permitir el acoso y abuso sexual en sus aulas, se han sumado a la movilización.

Pero a pesar del increíble ejemplo sin precedentes de un movimiento transversal y nacional de mujeres organizadas y autónomas, exigiendo justicia y reivindicación de sus derechos humanos más fundamentales, la prensa ha decidido enfocarse en un sólo aspecto del movimiento:

Foto: Publimetro, 2018

La cobertura en medios y redes sociales parece centrarse en el hecho que durante la manifestación, un contingente de mujeres se presentaron con el torso desnudo y los rostros cubiertos con pasamontañas rojos, a la usanza del colectivo punk feminista Pussy Riot. “¿Y así, quién se las va a tomar en serio?” “¿Quieren que las respeten mientras enseñan las tetas?” “Qué asco, sólo hacen el ridículo”; son comentarios con los que me cruzo constantemente en redes, mayormente proveniente de personas que desconocen el motivo de la manifestación.

Pues bueno, yo me las tomo en serio. Y yo sí las respeto. Porque el nivel de respeto y seriedad de un ser humano no se mide conforme a su ropa, y porque estas chicas de rostros cubiertos y torsos desnudos fueron las que se atrevieron a salir a las calles a pedir justicia por la ola de violencia machista y feminicida que atraviesa Chile -y américa latina en general- y no han tenido miedo a recurrir a tácticas transgresoras para ser escuchadas. Por que en una sociedad como la actual, que una mujer se atreva a mostrar sus senos con un fin que nos sea el del consumo masculino es precisamente eso, trasgresor.

Con tal de que se escuchen sus demandas, no les importa ser tachadas de “locas, guarras, asquerosas” en el proceso. Porque saben que no hay espacio para la lucha feminista en los medios convencionales, y los derechos no se obtienen con un “por favor” y “gracias”. Así semidesnudas, enojadas y gritonas, merecen más respeto que cualquier otrx individux que se queda silente y con brazos cruzados mientras se violan bebés y niñas en manadas.

En Jalisco, existen cerca de 49 denuncias por acoso y abuso sexual dentro de la Universidad de Guadalajara, la principal institución de educación superior del Estado. Pese a las múltiples solicitudes de transparencia y la presión de grupos estudiantiles y organizaciones de la sociedad civil, tanto la Universidad como el gobierno se han mantenido indiferentes ante el asunto, e incluso han contribuido a la protección de los agresores.

Y si para que nos hagan caso y volteen a vernos es necesario que nos plantemos con el torso desnudo frente a rectoría, lo haremos. Porque estamos hartas, y al contrario de lo que nos dicen muchos, no hay vergüenza alguna en luchar por nuestros derechos.

La Gala del Met 2018 “Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica” desde la perspectiva de género.

Fabián Rivera

El pasado 7 de mayo del 2018, la Ciudad de Nueva York se vistió de alfombra roja, como cada año para celebrar la Gala del Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York (mejor conocido simplemente como la Met Gala). Cada año el evento, a cargo de Anna Wintour, requiere de un dress code rigurosamente formal, que tiene de manera obligatoria un tema, mismo que cambia de manera anual, al igual que el evento.

Este año el tema fue Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica; misma que ha dado mucho de qué hablar, seas católico, o un fanático de la moda, quizá ambos, la alfombra roja de este 2018 tiene mucho más que vistosos atuendos que contarnos.

El arte de la Alta Costura se ha diseñado para expresar la monumental destreza de unir arquitectura y diseño, y cada diseñador tiene su propia visión de cómo interpretar ambos elementos. Como cada año las creaciones que vimos sobre la alfombra roja representan la visión en conjunto de los diseñadores con la imaginación de quienes portaban las creaciones.

La polémica resulta de esta última parte, que al igual que la interpretación del mismo paraíso, se abre a tan infinitas interpretaciones sobre la tela que visten las celebridades. Encontrar la dicotomía en el tema con las prendas es inmediata, lo ilustra bien la Biblia :

Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad. Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia.

Es revelador para la evolución del arte popular, entonces, encontrarse con un evento que alienta a  lo ostentoso y a lo opulento, pero que al mismo tiempo expresa comprensión a quienes quieran profesar su interpretación de una manera más tradicional. Como lo demostró Selena Gómez luciendo un bolso con la inscripción “La mujer que teme al Señor es digna de alabanza”. Inclusive en esta provocadora exposición se vio una muy activa participación de personal de la Iglesia, donde no solo se colaboró con 41 artículos prestados a la exposición, sino que también teólogos y reverendos participaron en las introducciones y epílogos de la obra.

La moda entonces ayuda a las mujeres a romper los estereotipos sociales. No es un movimiento exclusivo de la personalización de los pantalones al uso femenino, ni tampoco un statement político sobre usar o no sostén; el paso de la moda en los movimientos feministas es inmensamente importante, no solo como un atuendo, sino como una postura ante la sociedad.

Este año no es la diferencia, crear espacios donde las mujeres se pueden sentir libres de expresar su postura ante los roles del pensamiento católico es enriquecedor, tanto para quienes adoptan una postura más conservadora, como para quienes deciden una más radical, como los vestidos rojos, la moda ha creado un espacio para vestir como se te dé la gana.

Sin dejar de lado el lado oscuro de la industria de la moda, de prejuicios y Photoshop; debemos recordar que tu forma de vestir es una libertad preciosa, y que ha sido un esquema que ha evolucionado a lo largo de la historia y que continuará evolucionando, pensémoslo así, en la religión como en la moda, mejor lo que te acomoda.

Notas al pie:
1. Primera Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo capítulo 2, versículos 9-10
2. Véase el articulo “High church meets high fashion: How Catholic style took over the Met” de The Washington Post

¿Por qué perforar las orejas? – De las niñas

Diana Chávez

Lo que convierte al feminismo en una forma de vida, es replantearnos todo lo que hemos pasado en las distintas etapas de la vida y tener una oportunidad para entenderlo y cambiarlo. Así como suele decirse que las personas más jóvenes son el futuro de la sociedad porque comienzan a vivir en distinto contexto y se atreven a desafiar las formas ortodoxas de vivir y pensar; así sucede con nosotras, somos el futuro de una sociedad misógina cegada por el patriarcado que puede quebrarse, puede evolucionar si nosotras como mujeres lo cambiamos.

Pensando en lo anterior me comenzó a preocupar la costumbre que se tiene de perforar a las mujeres desde bebés y someterlas al uso de aretes como una práctica normal (valdría la pena hacer una reflexión de lo que es normal) e inevitable. ¿Cuál es el objetivo de ponerle aretes a las niñas? Preguntando llegué a parar en dos palabras que me dan miedo: feminidad y diferencia. Al parecer, el uso de aretes en las niñas las hace más “femeninas” y considero esto como una forma de esclavitud que tenemos las mujeres en esta sociedad, el deber usar cosas que nos hagan ver femeninas y si no es así, entonces está mal. La segunda palabra, la diferencia, va encaminada a separarnos, a definir lo que somos incluso antes de que nosotras mismas lo descubramos. El uso de aretes se justifica con: “eres niña y debes vestirte y actuar como tal” y “les ponemos aretes para diferenciar a las niñas de los niños” como si esto último fuese tan necesario para la supervivencia (que tomando en cuenta los feminicidios sucedidos últimamente, me la pienso un poco); bastaría ver si tiene pene o vagina, no la práctica un tanto brutal de perforar las orejas de las niñas.

Socializando un poco lo que pienso sobre esta práctica, me di cuenta que muy pocas personas lo ven de esta manera y eso me asusta; a veces los actos que parecen más simples o sin importancia, son o pueden ser los más perjudiciales; un ejemplo es cuando por ser mujer en casa debes encargarte de lavar los platos y recoger la mesa -que no es algo malo ya que las responsabilidades nos hacen, valga la redundancia, responsables pero, lo mal está en no integrar a los hombres en las mismas actividades-. Estas pequeñas acciones nos van haciendo diferentes entre hombres y mujeres y nos inclinan hacia cometidos diferentes del deber ser dejándonos sin la opción de elegir.

Los aretes en las niñas son una práctica que nos obliga a ser o aparentar ser diferentes cuando lo único diferente se encuentra en lo físico y lo fisiológico. Otro ejemplo muy común es la tolerancia que deben tener las niñas cuando son agredidas por los niños; ya conocemos la típica de “te molesta porque le gustas”, esta práctica, aunque parece insignificante, enseña a las niñas a soportar el maltrato porque es un signo de amor, algo triste que trae consecuencias a la larga.

El uso de aretes es algo completamente inofensivo y personal, pero precisamente por lo personal es que debería evitarse esta práctica contra las niñas y dejar que ellas decidan si quieren usarlos o no cuando tengan la edad para ello. La imposición de ideas estéticas a las niñas las lleva a diferenciarse, a preocuparse continuamente por ser bellas, “femeninas” y diferentes; aceptar que deben ser diferentes a los niños y que esas diferencias no solo se reflejan físicamente sino en todos los aspectos de sus vidas.

La construcción del Género y su lazo con el Arte

Lía Quezada

De acuerdo con Luciano Gallino, en la sociología del arte tejida por Max Weber y Pitirim Sorokin, la luz reposa sobre la dimensión semántica de la danza entre la obra y la cultura de la que brota. Así, el arte es concebido como un espejo simbólico de la conciencia social, un inacabable diálogo entre espectador y obra. Repasar la historia del arte es repasar nuestra historia ideológica y sensorial.

Podemos entonces reconstruir, por ejemplo, el código cultural que es el género hojeando un libro de arte. A partir de las pinturas, se empieza a dibujar en nuestra mente la imagen de lo femenino; ¿qué vemos? Su lugar en la familia, su interacción con lo masculino, las vivencias denominadas típicas de su sexo, pieles suaves y colores cálidos. La escritora feminista Siri Hustvedt lo denuncia: “la historia del arte está llena de mujeres que yacen desnudas para el consumo erótico de los hombres. Esas mujeres resultan en su mayoría poco amenazadoras, ¿no?”

El concepto alemán einfühlung originalmente significó nuestra forma de sentirnos en el arte, de reconocernos en la obra enmarcada; la codificación de lo femenino y masculino en esquemas metafóricos implícitos por la que todos pasamos, ¿no es creada a partir de lo que vemos? ¿No es así como dividimos al mundo por mitad? De este interaccionismo simbólico ha de surgir mi género; del espejo ajeno, del cúmulo de ideas de mi época. Pero como declara Simone de Beauvoir, “no se nace mujer: se llega a serlo”, y cuestionar la sintaxis creada por un mundo patriarcal y falocéntrico se ha convertido en parte de ello.

Incluso fuera de los óleos el género es restringido además por las políticas internas del arte. Nadie duda de la función del crítico para orientar el gusto y alimentar al mercado, o de que la didáctica del arte en las escuelas dependa de las ideologías del gobierno y de la oposición. La inclusión y exclusión está pues, socialmente condicionada. Como explica Hustvedt, “a las mujeres artistas se les mete en cajas de las que les cuesta salir. La caja tiene el rótulo «arte femenino». […] El hombre es la norma, lo universal. La caja del hombre blanco es el mundo entero”.

En su libro Why So Slow? The Advancement of Women, la psicóloga y lingüista Virginia Valian discute las ideas inconscientes del género que nos hacen sobrevalorar los logros de los hombres e infravalorar los de las mujeres. La obra por la que más se ha pagado es un nogal atribuido a Leonardo da Vinci ($450.3 millones de dólares); el récord de una mujer es de $44.4 millones por un lienzo de Georgia O’Keeffe. Diez veces menos. Y el arte contemporáneo no ha dejado esta discriminación sistémica: un Rothko por $86.9, una araña de Louise de Bourgeois por $10.7.

¿Que un cuadro pintado por un hombre valga muchas veces más que uno por una mujer significa simplemente que éstos han hecho, históricamente, un mejor trabajo? ¿O la situación es más compleja?

Hustvedt, como sujeto trasdisciplinario, abre los ojos a un feminismo interseccional donde no haya respuestas concluyentes sino múltiples perspectivas que desafíen los estáticos supuestos del rígido modelo del género. Una perspectiva única del feminismo no nos sirve(1); es sólo desde la multiplicidad que podremos vivir la aventura de ser.

 

(1)Eso se lo escuché a una representante indígena del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, durante el diálogo “Entre Nos-Otras: fortalecimiento de mujeres políticas” en La Ocupación, agosto del 2017. En su ponencia, Lupita invitó a replantear los esquemas que nos dicen que sólo hay una forma de ser mujer, y por lo tanto una sola forma de feminismo.

Esta fotografía es mi reinterpretación del Origen del Mundo (1886) de Courbert.

Lo que hay entre mis piernas no lo determina el exterior; lo decido yo. Ha de brotar libre, silvestre, mío.

 

Somos todos

Lily Paola Sánchez
21 años, Villahermosa, Tabasco

Hoy tomé un taxi para ir a mi casa desde la universidad, el único pensamiento que abarcaba mi mente era que podría hacer si algo me pasara ¿Cuál de los cuatro asientos es más seguro? Supongo que el del copiloto, al menos así tengo un poquito de control sobre una puerta, ¿La mochila será suficiente escudo? No lo sé, aún así la abrazo por delante, por cualquier cosa, meto la mano en la bolsa de mi pantalón, no traigo la navaja suiza que me regaló mi papá y me angustia, ¿Es normal?

Soy estudiante. Mis preocupaciones deberían resumirse a la montaña de ensayos, proyectos finales y uno que otro examen, pero en realidad quedan en segundo plano. Soy joven, no debería tener miedo de salir a divertirme de vez en cuando o de alzar la voz. Soy mujer, no debería pensar muchas veces en cómo vestirme para que no me pase nada malo o preocuparme por andar sola.

Mujeres día a día son víctimas de feminicidios. De acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del año 2000 al 2015 se cometieron 28 mil 710 casos de feminicidios en el país. Vidas reducidas a estadísticas, nombres convertidos en números, año tras año.

Tres estudiantes de cine fueron desaparecidos y asesinados, tristemente no es la primera vez, también 43 más, no hace mucho. ¿Y cuál es la estadística de estudiantes asesinados? No hay registros, no hay datos.

“Grabaron donde no debían”, “Andaba sola de noche”, “Habló sobre lo que no debía”, “Andaban en malos pasos”, el lugar equivocado es México y el momento equivocado es hoy. México es un país de jóvenes, somos el presente y futuro y nos están violentando.

Es preocupante como nos encontramos ante una sociedad a la que se le ha olvidado sentir, los asesinatos a estudiantes y feminicidios no pasan por culpa de la víctima. La culpa es de la persona que se creyó con el derecho de tomar una vida ajena como su propiedad para después ponerle fin.

¿Si me matan es que hice algo mal? No, no fue mi culpa.

Me enoja, me entristece y me indigna la situación, y sé que no soy la única que se siente así. No hay razón lógica para lo que está ocurriendo. ¿Dónde está la justicia? Claramente en México no. ¿Cómo podemos vivir tranquilos? No podemos. Nos están matando, nos están desapareciendo, exigimos justicia, exigimos seguridad y no nos vamos a callar. No somos tres, somos todos.

Me quejo de TODO

Lu Carrillo

Ya pues, que no es algo de lo que no estén enterados. Me quejo de todo.

Quejarme de todo es algo que me diagnostico mi madre hace ya varios años, y es que llevo en mí un humor muy ácido y una tendencia a quejarme de “todo” (¿han visto que ahora le puse comillas?).

Me molesta TODO.

¿Qué es todo? *aquí va una queja de como es molestísimo que a los demás les moleste hablar de lo que me molesta*

Y es que me quejo de lo que me molesta. Y cuando lo que me molesta, también es lo que les molesta no hay problema. Que en el mes de abril hace calor, que hay mucho tráfico, que el internet no va rápido, que si la gente que camina lento, que si el cable de mi Iphone Plus no es lo suficientemente largo para poder twittear mientras estoy acostada en mi cama, y cosas así.

Dibujamos entonces una línea donde de un lado hay cosas de las que te puedes quejar y aun te dejas ver “respetable”, y hay cosas que eventualmente provocaran en alguno de tus círculos cercanos un “Ay, ya vas a empezar”. Cada una tenemos nuestro comentario rompe-patriarcado con el cual abrir mesa en las reuniones familiares.  Y muchas veces no hay un afán de señalar a alguien en específico, pero por alguna razón los comentarios se toman personales, ahí es cuando sabes que incomodas (o antes, cuando ves que tus compañeros de mesa se comienzan a levantar disimuladamente).

Entonces, no me quejo de “todo”, me quejo de lo que no nos hemos quejado lo suficiente, de la misma forma que me indigna lo que no nos ha indignado lo suficiente. Y estoy harta de que me digan que deje de quejarme y mejor cambie lo que molesta, porque todxs tenemos nuestros momentos de catarsis, y porque el que tenga una boca que no para de hablar no quiere decir que este echando la concha por ahí. Multitasking my friends.

En mi sendero por la queja continua he desarrollado una especie de mantra que al menos a mí me ha resultado una herramienta buenísima de autocrítica, y es que siempre que me quejo de algo, trato de estar haciendo otro tanto al respecto, al menos haciendo conciencia o reconociendo mis privilegios.

Ya he comprobado yo que la queja ha sentado a varios a reflexionar, digamos que de 10 que se enfadan, dos se sientan a dialogar1. Como dice una rola: levanto mi pancarta y la difundo, con solo una persona que la lea ya empieza a cambiar el mundo.

Y así, hay cosas de las que deberíamos de seguirnos quejando. La queja hace ruido y hay mucho sobre lo que hay hacer más ruido, porque aún hay montón que no están escuchando.

1Estadistica inventada por mí 

Llega Ambulante a Guadalajara. La gira de documentales que busca concientizar al público jaliscience.

Omar Robles sobre la importancia de el proyecto “Territorios interiores”

Sánchez García, Ileana Lizette

Bajo el nombre de “El Intenso Ahora”, llega a Guadalajara la 13va edición de Ambulante: Gira de documentales, y con ella una selección internacional de películas que pretenden acercar al espectador jalisciense a diversos panoramas y problemáticas del mundo actual.

En compañía de Omar Robles y Luis Rincón, directores de cine documental y Misus Ricalde, Socia y Directora del Operativo Media Lab, Meghan Monsour, quien es directora de programación de Ambulante, presentó este jueves el programa oficial de esta nueva edición de la gira.

En el evento se resaltó la importancia del proyecto escolar “Territorios interiores”, que se realiza en colaboración con Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la universidad de Guadalajara, y que realiza viajes de convivencia y acercamiento entre los estudiantes de cine y las comunidades o pueblos del Estado, para retratar la vida en localidades alejadas de la capital de Jalisco. Del proyecto se deslindan las 4 obras fílmicas presentadas en la sección “Coordenadas” de Ambulante.

La gira contara con la participación de expertos en la materia, quienes impartirán talleres o buscaran el dialogo con los asistentes. Entre ellos Bruno Santamaria, Talal Derki, Marta Ferrer, Dinazar Urbina Mata o Ángel Estrada Soto.

Ambulante 2018 tendrá lugar del 5 al 12 de abril y contará con sedes en Guadalajara, Zapopan y San Pedro Tlaquepaque. La cartelera se puede consultar en https://www.ambulante.org/

La Función Política del Documental

Sánchez García, Ileana Lizette

Este miércoles 21 de Marzo, la sala Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, fue sede de la conferencia titulada “La función política del documental”, evento a cargo de la organización La ola púrpura. Al acto, se citó a 4 expertos en los medios audiovisuales, mismos que se declararon en opiniones y experiencias sobre el cine documental y la función política de este.

En el evento, se contó con la participación del Doctor David Flores Magón, integrante de la Red de Investigación, Conservación y Producción del Patrimonio Audiovisual (REDICPPA), quien arguyó que toda manifestación artística es política, y que si bien, no asegura que el documental tenga una función de dicha índole, este puede tener la capacidad de abrir puertas otras realidades.

Por su parte la maestra Afra Citlalli Mejía Lara, quien es miembro fundador de la Red de Estudios Audiovisuales Latinoamericanos (REVLAT), afirmó que el documental puede tener no solo un impacto en el sujeto que es foco del proyecto, también se debe buscar la forma en que esto repercuta en las ideas y el comportamiento del espectador.

En su intervención, el Doctor Diego Zavala, especialista en cine documental y colaborador del FICG, planteó el papel que juega este tipo de proyecto audiovisual al momento de generar políticas públicas y legislación mediática a través de la presión.

Remitiéndose a su trabajo “Guetos de terciopelo”, Ileana Landeros, doctora en artes visuales en la Universidad de Granada e investigadora del CUCSH, habló durante su ponencia de su experiencia académica y documentalista. A través de ello, Landeros buscó concientizar sobre el reducido y limitado espacio que se le otorga a la presencia femenina en los medios audiovisuales y los campos laborales, y por ende, como el tema se politiza por medio de la visualización y difusión.

Por último los conferencistas interactuaron con los asistentes, en su gran mayoría estudiantes, abriendo un espacio para preguntas y respuestas relacionadas con la represión política, la creacion y difusion de medios audiovisuales y la concientización del espectador.

 

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