Poner el cuerpo en la calle

María Isabel Orozco Rodríguez

El pasado martes 11 de mayo, un grupo de mujeres y activistas feministas acompañamos a las víctimas del violador y pederasta Gabriel Vallejo, a la Fiscalía Estatal no. 2550 de Jalisco, con la finalidad de exigir seguimiento a sus carpetas de investigación, pues a pesar de haber más de diez denuncias en contra del supuesto psicoanalista, y una orden de aprehensión por el delito de violación, este criminal sigue libre y paseándose por la ciudad sin la menor de las repercusiones.

Llegamos a la calle 14, a las tres de la tarde, en compañía de las víctimas, entre las cuales se encontraban dos menores de edad, y comenzamos a caminar hasta llegar a la puerta de la Fiscalía. Casi al instante se nos acercó el Fiscal de Derechos Humanos para “dialogar pacíficamente” sobre nuestras exigencias; sin embargo, al momento de pedir información sobre el seguimiento de la orden de aprehensión, fue evidente que no tenía conocimiento del caso en cuestión, por lo que pedimos entrar a las instalaciones para que se atendiera debidamente a las víctimas.

Cuando nos dirigíamos a la entrada, el mismo Fiscal, mandó cerrar las puertas del recinto, justo en nuestras caras, con el pretexto de no tener en esa instancia las carpetas para revisar los casos. Ante la conmoción de ser rechazadas una vez más por las autoridades, las victimas de Vallejo tomaron la palabra ante los medios de comunicación que cubrían el
evento; comentaron cómo ellas mismas han hecho investigación para dar con el paradero de su victimario, y cómo han sido ignoradas en varias ocasiones por los servidores públicos que, se supone, deberían proporcionarles seguridad y justicia.

Mientras esperábamos a que nos abrieran las puertas, otras mujeres tomaron la palabra para compartir sus testimonios de impunidad, entre ellas una señora que con el megáfono dijo: “a mi hija la violaron, la degollaron, y la tiraron como si fuera basura, mi niña tenía solo 17 años, ya pasaron cinco años y aún no me dicen quién le hizo eso”. En el ambiente se podía palpar la tristeza y la rabia de quienes han sido ignoradas sistemáticamente una y otra vez.

La manifestación duró más de dos horas, hasta que, después de encapsular al Fiscal en una rueda de mujeres, y amenazar con no movernos de ahí hasta que revisaran las carpetas de investigación, dejaron entrar a las víctimas y a sus representantes legales a las instalaciones de la Fiscalía para dar seguimiento a sus casos. No nos retiramos hasta que todas fueron atendidas.


Esa noche no pude dormir pensando en las mujeres que vi unas horas antes, la imagen de sus caras pasaba una a una en mi mente, sus voces retumbaban en mi cabeza: “la tiraron como si fuera basura”, “me violó a los doce años”, “no nos hacen caso”. Veía también la cara de una señora que se me acercó durante la manifestación, para preguntarme cuál era la ventanilla para reportar a un familiar desaparecido, recordaba sin parar cómo me quedé muda, absolutamente congelada, sin saber qué decirle. Repetía esas imágenes una y otra vez, como si estuviera regresando la cinta de una película antigua, una película de terror.

Ahí, en el silencio y la obscuridad de mi cuarto, comprendí que, en esta ciudad y en este país, la justicia no se ejerce ni se otorga, la justicia se exige. A las y los jaliscienses, ahora más que nunca, no nos queda otra alternativa que poner nuestro cuerpo entero para exigir justicia, sobre todo a nosotras las mujeres.

Mucho se ha decidido ya sobre nuestros cuerpos, es hora de que nosotras decidamos dónde ponerlos y llevarlos a la calle; usarlos para gritar y exigir lo que se nos niega constantemente: ser escuchadas y consideradas como acreedoras de derechos. Entregarnos al acto radical de usar nuestro cuerpo para fines que no se adaptan a los estándares de obediencia y abnegación, porque la situación actual nos orilla a sacar las garras para asegurarle un futuro seguro y feliz a las siguientes generaciones.

A las mujeres que me leen, les digo: no puedes ser consiente de tus privilegios hasta que sales a la calle y ves la realidad que se viven otras mujeres, es ahí donde se encuentra el porqué del feminismo. Es ahí, en la calle, que las feministas luchamos por esas mujeres a las que nadie escucha, por las que viven los estragos de la impunidad todos los días, por las invisibilizadas, las silenciadas, las ignoradas y, sobre todo, por ti y por mí, porque sabemos que nadie más lo hará por nosotras.


El 24 de mayo del presenta año, se emitió una segunda orden de aprensión en contra de Gabriel Vallejo por los delitos de violación y abuso sexual infantil, y aunque el imputado solicitó un amparo ante la justicia federal, esto no le impide ser detenido. No nos detendremos hasta que se haga justicia, somos muchas y estamos juntas.

Entrevista Mujeres Incendiarias

Por Azalia Valdés y Lily Sánchez

“Mujeres incendiarias es un espacio lleno de artistas, de mujeres que se nombran desde diferentes lugares resistiendo creando cosas. Es un espacio de nosotras para nosotras.”

Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de conocer en persona el increíble proyecto de Mujeres Incendiarias que tiene cede en la Ciudad de México junto a su fundadora Regina quien se tomó un momento para platicar con nosotras y contarnos un poco sobre cómo ha sido el proceso de emprender este proyecto y los aprendizajes y enseñanzas que han quedado en el camino. 

Esperamos que lo disfruten.

Sabemos que la plataforma inició cómo un espacio donde compartías tus procesos y  reflexiones personales, pero ¿Cómo surge la idea o cuál es el proceso que te llevó a ampliarlo como la red qué es actualmente Mujeres Incendiarias?

Lo empecé en el 2019. Yo estudie en la UNAM políticas, entonces, como que ya tenía esas reflexiones, en la colectiva feminista en la que estaba en la UNAM y en general con gente que estudiaba sociales, como sociología, ciencias políticas, antropología, pero sentía que de repente era un discurso muy atrapado en gente que sabía ciertos términos o ciertas teorías, etcétera y como que no salía de ahí, entonces quería justo eso, compartir reflexiones un poco más coloquiales, o sea sí, también algunas como más profundas, pero con términos más asequibles para las personas. 

Al principio la verdad me daba un poco de cosa que fuera mi nombre, de hecho, si se dan cuenta aún casi nunca sale mi cara, porque no me gusta tanto ponerle una persona a la página, me gusta que se identifiquen con los textos, eso me costó mucho trabajo al inicio y durante todo un año nunca dije que era yo, poquísimas personas  lo sabían, amigas mías, mi hermana y así pero no era algo que decía públicamente.

También es cierto que yo no soy ilustradora entonces yo escribía los textos pero pues instagram es muy visual entonces era muy complicado y lo que empecé a hacer fue a seguir cuentas de ilustradoras o de artistas más o menos que en ese momento teníamos incluso la misma cantidad de followers y que obviamente me gustaba lo que ellas compartían y nos empezamos a hacer amigas virtualmente, o sea como Giselle Dessavre, Museo de Sam, Sofia Probert, o sea, como que éramos muy amigas, no nos conocíamos pero no sé, yo le hablaba a Gis y le decía “Oye voy a publicar este texto, ¿No quieres hacer tu un collage? y era como de “Ah, va, lo hacemos juntas” o sea como que yo ponía el tema y escribía el texto y ella lo ilustraba y así, digo hasta eso, ahora ya ilustró más porque literalmente ellas me enseñaron o sea, Vika que es Museo de Sam me ha enseñado literal como usar todo el programa, pero si fue algo que fue creciendo poco a poco y fuimos haciéndonos amigas.

¿Cómo inició el proceso de dar talleres? 

Justo a inicio del 2020 atravesé una crisis, porque no estaba tan segura de seguir con la maestría y estaba en un momento de no sé qué hacer y en realidad a mi siempre me había gustado mucho dar clases, en la UNAM muchas veces fui profesora, de hecho mi servicio social lo hice como profesora adjunta, entonces me gustaba mucho compartir, y muchas de mis amigas me dijeron “¿Por qué no das un taller desde Mujeres incendiarias?” O sea al final pues es tu plataforma solamente tendrías que decir que eres tú y ya entonces cómo que para mi era como de “No, es que tendría que decir que soy yo.” Entonces me acuerdo que hice todo, o sea lancé el taller en enero de 2020 y le pedí a una amiga que escribiera una reseña sobre mí diciendo “Regina va a dar un taller” pero no “Regina es Mujeres Incendiarias” entonces como que lo maquille para que se viera de “Ah, bueno ella va a dar un taller de eso y ya” y ese taller fue el primero que di, fue súper bonito fue presencial, fue en casa de mi abuela, éramos como 20 y la mitad si eran amigas mías pero las otras llegaron de la página entonces dije “Ah mira, al final si hay alguien que está detrás de la página y que la sigue”.

Ya para mayo de 2020 cuando estábamos en plena cuarentena, la realidad es que yo con todo el tiempo del encierro como que me puse muy intensa a crear talleres, o sea, yo me titule de la licenciatura con una tesis de Las luchas de mujeres en América Latina entonces dije “Ay, voy  a hacer un taller sobre eso” Y luego por ejemplo, en la maestría estoy trabajando el tema del cuerpo, entonces dije “Voy a hacer otro del cuerpo” así empecé a crear talleres y pues obviamente en medio de la pandemia todo el mundo encerrado, la realidad es que si se empezó a viralizar muchísimo la página, también me ayudo un buen que en un momento las chicas de malvestida, que por cierto, yo trabajé un tiempo en malvestida hace algunos años cuando la revista iniciaba, conocí a Ale y le ayude un buen tiempo a llevar la parte de feminismo y una de mis amigas que se llama Diana que también trabaja ahí, me dijeron “Hay que hacer un live juntas” así que también eso me ayudo un montón a que se fuera creando una red. 

¿Cómo surgió la idea de tener un lugar físico para Mujeres Incendiarias

Una de mis mejores amigas, que es española que se llama Irene, estaba en España porque se regresó por la pandemia y le dije “Oye, te regalo un taller de teorías feministas para que lo tomes” lo tomó y me dijo “Wey está increíble, me gustó un buen ¿Nunca has pensado en tener un lugar o algo así donde dar los talleres?” obviamente lo había pensado, pero es súper difícil, en primera encontrar un espacio y todo lo que implicaba y también creo que evidentemente era miedo a hacer algo sola, siempre da mucho miedo, entonces le dije “Sí, pero me da miedo” y me dijo “No pues yo te ayudo y lo podemos poner juntas” 

Al principio pensamos “¿Por qué no les decimos a estas morras, justo a las morras que nos hicimos amigas virtualmente que vendan cosas de ellas?” en ese momento Giselle no tenía productos, Vika tenía un par de playeras como Museo de Sam y Sof creo que tenía totes, entonces hablamos con ellas y les dijimos y fue cómo “¡Va!” y así le hicimos, buscando artistas, estuvo padre, me acuerdo que fueron como dos semanas de buscar un montón de artistas en Instagram, porque en realidad en la Ciudad  México hay muchas tiendas concepto, por aquí probablemente hay muchísimas y lo que notaba siempre era que siempre estaban las mismas artistas, artistas de la ciudad, famosas con más de 50,000 followers que obviamente entiendo todo el trabajo que hay detrás de eso, pero yo decía que estaría bueno darle espacio a chicas que nunca en su vida habían vendido en un lugar, así como nosotras nunca en nuestra vida habíamos tenido un lugar. 

Entonces pues así fuimos buscando y llegamos a muchísimas chicas, sobre todo de Guadalajara y Monterrey, ahí encontramos un montón, de Oaxaca también hay bastantes, de hecho de la Ciudad de México hay muy pocas, eso a veces es complicado porque de repente la cagamos, vendemos una cosa que ya no está y es como “¡No mames!, tenemos que mandarlo a traer de no sé donde” o sea es más difícil pero creo que está padre justo hacer eso, siento que se dio muy orgánico y fue muy bonito, porque al principio a las que les dijimos fueron cómo 40 artistas, todas nos dijeron que sí y les tenemos mucho cariño a ellas porque ellas no tenían ni idea de lo que esto iba a ser, fue como de “Hola, somos Irene y Regina, planeamos poner una tienda, no sé si quieran estar” y fue como “¡Si!” y no tenían ni idea de dónde iba a estar, cómo iba a ser, nada, en realidad solo nos vimos por videollamada y todas le entraron, entonces en realidad ellas son las marcas y artistas fundadoras.

Obviamente a las que han entrado después también las queremos un montón y todas somos amigas pero si digo que ellas se rifaron desde un inicio, porque no sabían nada, ni quiénes éramos, confiaron totalmente en nosotras, entonces pues si es muy bonito.

Hasta cierto punto ¿Crees que la pandemia dio un impulso para el proyecto por ejemplo en esta parte de que tuvieron que sacar a fuerza la página web?

Muchísimo. De hecho desde el inicio, o sea, justo mucha gente luego nos dice que raramente Irene y yo hicimos todo al revés, la gente justo en pandemia intentó hacer todo en línea y nosotras fue como “No, vamos a abrir una tienda” y cuando abrimos mucha gente nos escribía, sobre todo, porque pues fue en septiembre todavía las cosas no estaban nada bien, mucha gente nos preguntaba “¿Cuándo van a tener la página web?” y de verdad Irene y yo decíamos es que es muy muy difícil, hay muchísimas cosas y lo peor es que de todos los proyectos ninguno es una producción en masa, a veces, por ejemplo tenemos un proyecto, Sistema soñar que es una chica que hace monos vestidos de lino, es súper bonito, y es muy famoso, pero ella es de Hidalgo y lo hace todo a mano, entonces pedirle cantidades así como tipo Zara que te metes a la web y ves 14 blusas, es muy difícil, entonces era lo que más miedo me daba de la página web.

Cuando la Ciudad de México volvió a semáforo rojo, en ese momento, fue durísimo porque abrimos en septiembre, no es como que teníamos muchísimos ahorros, y cuando nos cerraron, de verdad entré en muchísima ansiedad, así como de “Mierda ¿Cómo vamos a pagar la renta?” y todas las chicas se súper rifaron con “Vamos a lanzar la página web” y yo les pedí ayuda y nos mandaron un chingo de fotos súper buenas, de verdad, nos ayudaron muchísimo, o sea anunciaron la página como si fuese el evento del siglo o sea sí, la verdad es que nos salvaron un buen. 

Regresando a los talleres, ¿Cómo surge esto de que además de ti empezaron a explorar más temas y más personas para ser talleristas?

Pues fijate que era algo que no se me había ocurrido a mí, yo empecé en marzo-abril de la pandemia el año pasado, empecé con estos talleres del cuerpo y de mujeres de América Latina y la plataforma empezó a crecer mucho, entonces me acuerdo que para ese momento, creo que fue Mariela que es una morra que habla de ginecología natural, es una partera, creo que ella fue la primera que me escribió y me dijo “¿Oye, puedo dar un taller en tu plataforma?” y a mi nunca se me había ocurrido, pero lo pensé y dije “Claro, que se podría”. Y pues así ella fue la primera y de ahí pensé que se le podía dar más chance a otras y justo me escribió Miriam, que es Historiadora y ha dado de Historia de Feminismo en México y así como que me fueron escribiendo chicas, y luego yo fui topando a otras y por ejemplo, yo le dije a Valeria Angola, que es una morra afro, y le dije que sí daba un taller de Feminismo negro y lo hizo, o sea le empece a proponer a chicas que iba conociendo. 

¿En qué se basa el proceso de curaduría para la selección de artistas y marcas que forman parte del proyecto? 

La curaduría la hago yo, es muy difícil porque el espacio ya está muy lleno y no es muy grande, entonces yo diría que diario recibimos una solicitud por instagram o por mail… siempre les digo que me manden su proyecto y que en algún momento esperemos que se vayan liberando espacios, porque, por ejemplo ahorita una de las artistas me dijo “Me voy a ir a Oaxaca un rato y la neta tengo mil trabajo porque además estudió arquitectura, entonces ahorita no te voy a mandar nada” y es como de “Ah, no hay pedo. Cuando vuelvas, no hay problema” entonces como que me da chance de meter a alguien más, también hay ciertas cosas que se presta a que puedan haber muchas, tipo ilustraciones, al final un collage de Giselle es muy diferente a una ilustración de Sofía Provert entonces se presta para que tu vayas a donde están los cajones y puedas elegir cualquiera. También por ejemplo, libros pues es muy fácil, joyería también siento que es más variado, pero de repente, por ejemplo de ropa pues solo hay dos racks entonces luego me mandan así proyectos que tienen chamarras, sudaderas y les digo la verdad, que no tengo el espacio para que me manden todo o sea una blusa y un pantalón podrían quedar y estaria bueno pero si lo que buscabas era mandarme toda una colección pues está muy complicado.

¿Queremos saber qué hay detrás del incendiarias, cómo nació el nombre? 

Es muy curioso porque realmente intento recordar cómo lo pensé, o sea, recuerdo mucho que estaba en mi cuarto y decía ¿Cómo le voy a llamar a una página que va a tratar de temas de feminismo sin que sea como que…, a ver, también es cierto que obviamente hablo de feminismo y doy un taller de eso pero si se dan cuenta como que la página nunca dice como “feministas, blah, blah, blah” por qué también algo que aprendí cuando hice mi tesis de licenciatura sobre Las mujeres en  América Latina y sus luchas fue que no todas se encuentran en el feminismo, no tanto porque no se consideren que están luchando por las mujeres, si no por el mismo discurso, de dónde viene, es un discurso muy blanqueado evidentemente, entonces yo pensé en tener cuidado con eso y también porque de repente se da esta esta crítica de “Ay ahora el feminismo ya es una moda que se vende” lo cual también es cierto ¿No? o sea comprarte una playera que diga feminista pues si es una moda, entonces, como que yo no quería que se prestara a eso, al final creo que las mujeres pueden vender su trabajo más allá de nombrarse feministas o no y que si, evidentemente hay cosas que dicen feminismo, pero no necesarimente tienes que ser feminista para poder vender tu trabajo como mujer. 

Entonces yo quería la palabra mujeres, pero no sabía que ponerle después y justo en ese momento personalmente estaba atravesando muchos cambios, había terminado la licenciatura, estaba en la Maestría y algo que me había pasado muchas veces era que justo cuando yo empecé en el movimiento feminista en la UNAM pues, muchos lazos que tenía en mi vida, de muchos años atrás, empezaron a romperse. Sobre todo al inicio, siento que si fue como una ruptura de que en ese momento todos los hombres me parecían machistas, o sea, de que odiaba a todos los hombres, estaba enojada, ahora lo veo diferente, pero ya tengo casi 28 años y lo veo en las niñas de 18 años, me veo a mí en ese momento, como la primer reacción cuando estas enojada, todo da coraje, ya después vas viendo la vida y vas matizando ciertas cosas y vas eligiendo qué batallas dar y cuáles no pero al inicio siempre hay enojo.

Me acuerdo mucho de mi como súper enojada, siempre me decían “Ay, Regina es que siempre eres demasiado intensa, muy incendiaria, blah, blah, blah” a veces estaba con mis amigos de toda mi vida y me emputaba y les dejaba de hablar, los quitaba de instagram. Yo escuchaba lo que decían, o sea nadie me lo decía directamente, lo escuchaba y en el fondo me dolía, esa es una realidad, no te gusta cómo escuchar que eres súper intensa, y que te digan “¿Neta nunca puede saber cómo decir las cosas feliz?” y bueno sabes, tampoco es como que voy a hablar del feminicidio muy feliz pero cómo que era una parte que a la vez yo decía sí soy así, al mismo tiempo hacía todo lo posible para no parecer intensa o no parecer tan incendiaria

Entonces, cuando elegí el nombre fue un poco hacer las paces con eso, fue como pues sí, es verdad que cuando empiezas a cuestionar cosas o empiezas a señalar ciertas cosas que no te gustan pues incomoda un montón. Esa es una realidad y hoy veo la transformación en personas a mi alrededor, por ejemplo de mi papá o de mi hermano, no digo que mi papá y mi hermano sean hombres feministas, porque eso no lo creo, o sea, no creo que eso exista en realidad, pero si pienso que dentro de lo que cabe han cambiado muchísimas cosas que no hubieran pasado si mi mamá, mi hermana y yo no hubiéramos estado ahí picando y picando, entonces si pienso que dolió mucho ser incendiaria en esos momentos, porque te empiezas a quedar sola, eso es una realidad. O sea hasta con  tus amigas, están las amigas que no apoyan eso, no todas, si es como que se te empieza a cerrar todo y empieza a ser difícil, pero ahora lo pienso y digo que bueno que lo hice, entonces de ahí viene ese nombre.

¿Cuál crees que es la importancia de crear redes entre mujeres? 

Yo siempre digo que Mujeres Incendiarias no lo construí sola, creo que las personas al final vamos recogiendo cosas de todas las personas que se han atravesado en nuestra vida, desde nuestros papás hasta les amigues. Y creo que es otra forma de crear redes más allá de las colectivas y acompañamientos, que es algo muy bueno y claro muy necesario, pero también algo agotador, también esta parte, me da tanta alegría saber que hay mujeres que están creando cosas. 

¿Cuáles son tus planes a futuro para Mujeres Incendiarias

Me ha pasado que llegan chicas y me dicen que han tomado cursos conmigo, y de repente se juntan aquí y se hacen amigas, y justo es lo que yo quería, que fuera un punto de encuentro para chicas que quieran crear cosas, y a futuro lo veo así, como un espacio así seguro para que las mujeres puedan estar y compartir. 

Me decía mi hermana que en dos años va a haber veinte Mujeres incendiarias más, creo que sí, habrá otros proyectos de Mujeres y creo que cada una va a ir agarrando todo desde su propia historia. 

Siento que es un espacio que invita también a gente en general a cuestionarse, que esté abierto a invitar a la gente a educarse y cuestionarse por qué sería necesario un lugar cómo este exclusivo para mujeres, porque es importante y necesario. Creo que es muy importante que haya un lugar que visibilice a las mujeres, porque entonces esto implica que han sido silenciadas en otros espacios.

Entrevista a Sofia Virgen de La Nube

Por Natalia Ventura y Azalia Valdés

Mi nombre es Sofi Virgen, vivo en Guadalajara y estoy interesada en temas de moda y sustentabilidad, pero a la vez también estoy involucrada en temas de derechos humanos y defensoría, en cuestiones también de género y varias posturas políticas. Una de las partes que conforma mi vida es esta de promoción y comercio de marcas de diseño local de Guadalajara.

La Ola Púrpura: ¿Cuáles son las marcas con las que trabajas?

Sofi Virgen: Bueno, puede ser desde prendas de vestir, productos de cuidado personal, decoración, juguetes y bueno, el proyecto se llama La Nube. Tengo once años con él. Está enfocado principalmente en productoras mujeres de 40 y más jóvenes, cerca del 95% son mujeres y los otros proyectos son de parejas. 

O: ¿Cómo nació la idea en sí? De la Nube y de dedicarte al comercio local y el diseño mexicano?

S: ¡Ah! Pues hace 11 años no había tanto espacio social como ahora. Empezaba a haber ferias de diseño independiente o eventos de exhibición que se llamaban bazares, etc. Y había unas cuantas tiendas, quizá 3,4. No había tantos espacios para poder comercializar, entonces junto con una socia que entonces tenía creamos el nuestro y comenzamos a crear también eventos como La Caravana de Diseño Independiente. Y nos dimos cuenta que en cada edición eran más las personas que querían participar, pero como era itinerante no había un espacio fijo y tampoco había una periodicidad, entonces pensamos que era buena idea crear un espacio. 

S: Surge la idea de crearlo en un lugar central de la ciudad, en donde las personas del evento (La Caravana del Diseño Independiente) pudieran dirigirse y así empezó, con muy pocos recursos, por cierto, en un lugar súper chiquito, así con la ayuda de mis amigas. Me asocié con una amiga que también iba a abrir su estética, un proyecto llamado Velvet, entonces creamos Purpúrea. Recuerdo que la primera vez me dijo “ya estoy a 15 minutos de firmar el contrato, ¿le van a entrar o no? Mañana necesito el depósito”. 

S: Así entramos al espacio, en el Andador Nuño de Guzmán, muy cerca de donde estamos ahora, pero en ese tiempo la Americana no era lo que es ahora, no tenía tantos cafés, no existía una “sala bonita”. Pero bueno, nos animamos, conseguimos el dinero en una noche, viendo quién nos prestaba y así empezamos, con dos muebles nomás. Recuerdo que éramos 15 marcas y antes de cerrar ese ciclo en ese lugar, terminamos con 80, éramos un montón. Y pudimos mantener ese espacio por tres años ahí ¿por qué? Porque nos ayudaron, nos apalancábamos, nos ayudamos y nos gustó convivir con personas que buscaban esa reciprocidad y esa ayuda. En ese tiempo no era tan conocido el diseño independiente entonces todavía era luchar contra la pérdida de la comunidad.

O: ¡Sisi! Es que es un lugar que nos hace ver que tiene mucha comunidad y eso es lo padre del proyecto. 

S: Si es como cuidarse las espaldas. Eso es, recuerdo que en ese tiempo era de “si no vendo yo, pues vende tú, te paso mi contrato” y creo que eso es también parte del diseño independiente, generar ese tipo de colaboraciones y de nuevas prácticas para las microempresas o proyectos y creo que con el tiempo eso se ha ido perdiendo. 

O: ¿Y cómo ha sido este viaje? En fin, después de tantos años de altibajos y todo lo que implica dedicarse al diseño local y mexicanos ¿Cómo lo has vivido tú? Por ejemplo, antes no había tanto y ahora creció ¿cómo lo ves tú ahora? 

S:  Sí, creo que hubo un momento en que sí superó la oferta a la demanda, que los giros son los mismos, las mismas personas que les gustaba comprar en los mismos eventos, pero había más y más marcas. Y creo que sí fue como woow, creo que hubo un desfase, no lo sé. No podemos crear tan rápido como se generaron las ofertas, pues fue un hito y se empezó a perder un poco el peso del espíritu del diseño independiente. Ahora siento que ya va más parejo, pues ya con todas las redes sociales y lo que han creado, creo que sí ha crecido más, ha subido la demanda pero sí creo que hace falta más difusión para que todos los proyectos puedan ser autosustentables y no estar en la precariedad. 

S: También creo que hace falta profesionalizar y difundir, que las marcas se difundan en todas partes y no sólo las marcas de siempre, porque por ejemplo, en moda siempre se refieren a las mismas cuando hay un montón de marcas que están creando continuamente. 

O: Sí es súper interesante porque también el tipo de diseño del que se habla, por ejemplo, en Guadalajara, suele ser un concepto específico y pareciera que se dejan de lado otras marcas que tienen propuestas muy interesantes. 

S: Sí, los bazares han servido mucho para crear ese contacto entre las marcas y entre creativos, para luego hacer colaboraciones o seguir difundiendo. Creo que esa es la parte positiva de tantos eventos, pero sí creo que se saturó el mercado, tanto en la Ciudad de México como aquí, creo que falta innovar un poco y ser más creativos con cómo mostrar las marcas.

O: ¿Cómo consideras tú que ha cambiado el panorama en estos once años? Tú que has estado dentro, me refiero ¿has visto que han cambiado los hábitos de consumo? 

S: Sí bueno, con estos meses de pandemia, creo que las personas ya empezaron a consumir diseño y productos locales de forma más consciente y la verdad son quienes nos han sostenido estos meses. Veo ahora que hay un perfil más socialmente consciente y quizá otro más vanguardista que busca diferenciarse. El consumo ha aumentado y espero no sea únicamente moda, no lo creo. 

O: Sí, también consideramos que ha avanzado. Hay productos muy chidos que vale la pena seguir consumiendo y fomentando el talento, porque proyectos así hay muchísimos emergiendo cada día. 

S: Si, si y una cuestión es que no hay como una base de datos o una forma de saber cuántas marcas existen, hace falta un directorio de diseño independiente, una especie de app. 

O: ¿Y cuáles consideras que son los mayores retos para seguir con este trabajo?

S: Creo que todo negocio tiene que tener un margen de maniobra, realmente no es fácil, no al principio. La clave es la confianza, por ejemplo, la que hay con diseñadores de que podíamos disponer de su mercancía, el tema de consignación es clave porque no podríamos pagar todo lo que se tiene o arriesgarlo y es un riesgo tanto para quien lo crea y quien intermedia para comercializarlo porque no siempre es tan sencillo. Otro reto sin duda ha sido la parte administrativa, el registro de marca y las cuestiones tributarias. El inventariado de marcas también ha sido un reto, a veces exhibes un producto que después ya no va a existir. 

O: Y hablando ya específicamente de 2020 y 2021 con coronavirus ¿Qué estrategias tienen o han implementado para no perder esta parte de comunidad que es tan importante para el proyecto ahora que no podemos ver o interactuar con las personas como estábamos acostumbrados? ¿Cómo ha cambiado? 

S: En momentos como el del aniversario virtual del 2020 nos dimos cuenta que existen otras formas de estar cerca. Fue muy bonito y muy buen síntoma, les avisamos a las marcas, muchas de ellas tenían muy poco tiempo, tres años a lo mucho y todas empezaron a regalar algo en redes para nuestros seguidores. Una parte que nos ha ayudado también es la forma en la que estamos usando las tecnologías, para presentar a quién está detrás de las marcas y sus procesos creativos, entonces es importante para nosotras continuar por ahí. Ha sido un momento que ha acercado más al cliente con la marca, pues se ha dado mucho también la oportunidad de hacer pedidos personalizados, ahora es cuando más oportunidad hay para hacerlos. Darle el famoso valor añadido a la marca es importante en estos tiempos. 

O: ¿Crees que algo de lo que estás haciendo para adaptarte a este nuevo contexto de pandemia les va a beneficiar en el futuro? 

S: Sí, claro. La cuestión administrativa es donde yo personalmente estoy rezagada, es como mi punto débil. Sería útil tener un inventario común y que todos sepan la información básica pero que esté sistematizada, que podamos leer todos los indicadores que arrojen. Otra cuestión que nos ha funcionado son las citas individuales, esto nos ha funcionado porque las personas se sienten más en su espacio. También hay citas virtuales por si no puedes ir pero quieres una atención especial y ver las cosas, incluso funciona para ampliar e interactuar con personas que no están en la misma ciudad, en vez de contestar mensajes, podemos hacer una videollamada mostrándoles el producto que están precisando. También la cuestión de la paquetería y envíos a domicilio nos ha cambiado el modelo de negocio para bien, pensamos mantenerlo a futuro.

O: Y ya casi, por último, supongo que este es un contexto complicado para alguien que está buscando quizá emprender en diseño local ahora ¿tienes algún consejo? ¿Consideras que aún en este contexto se puede emprender?

S: Si, creo que sí, que hay respuesta de las personas sí o sí. Sé que es más complicado ahora, pero las personas que han podido comprar y consumir, lo han hecho y lo seguirán haciendo. En verdad creo que sí hay oportunidades de hacerlo ahora y mientras estén probando y equivocando, corrigiendo la estratégica y acercándose a la comunidad, llegarán personas que tengan su misma visión o que ya tengan experiencia y puedan ayudar a que emprender no sea tan doloroso. Muchas marcas estamos dispuestas a contar en lo que nos hemos equivocado para tratar de evitar que a alguien más le pueda suceder. Hay mucha creatividad y mucho talento. 

O: Mencionabas también que casi todos tus emprendimientos son de mujeres ¿cierto? ¿Hay como una relación, o sea tú lo quisiste crear así o es que en el mundo del emprendimiento de diseño mexicano hay más mujeres? 

S: Pues no, no lo busqué, y sí, creo que sí, se da más pues, aunque hay muchos hombres involucrados en el diseño independiente, creo que no hay tantos proyectos a largo plazo. En mi experiencia, la gran mayoría son de mujeres y suelen ser ellas quienes se encargan de todo, de diseñar patronaje, llevar redes, envíos, ventas, cobrar, todo. En parte creo que también es una necesidad de lleno a un proyecto, por cuestiones económicas tanto como de expresión. 

S: Muchas de ellas también son mamás, entonces está la cuestión de querer estar con la familia y el trabajo formal a veces no lo permite, entonces tener un proyecto independiente es como bien importante en cuanto al maternaje, esta puede ser otra posibilidad del porqué más presencia femenina que masculina en el diseño. 

O: si lo hemos observado, en bazares, la gran mayoría de lxs expositorxs suelen ser mujeres. 

S: Sí, quizá también tenga que ver con cuestiones de género, como por ejemplo, que no hay tantas posibilidades laborales y pues entonces toca emprender.

O: Si, hay un componente muy importante de género, justo como mencionas. Pues en muchos empleos la compatibilidad con la familia y el empleo es difícil, entonces el emprender ofrece una “flexibilidad”, aunque también es muy difícil y lleva mucho tiempo hacerlo, sin embargo, trae una especie de satisfacción el saber que estás haciendo algo que te está nutriendo más allá de sólo dejarte dinero y eso motiva. 

O: Ahora pasando al tema de sustentabilidad, el diseño independiente lógicamente va más lento e implica un consumo más consciente y ético, entonces la parte sustentable de alguna forma se viene dando poco a poco ¿esto era un factor importante para ti desde el principio o simplemente se fue dando? 

S: No, sí era importante, bueno ahora mi marca de ropa la tengo suspendida, pero sí es importante la cuestión de la reutilización y la creación de ropa para que pueda tener la mayor duración posible, una contra-propuesta ante el fast fashion. Crear y consumir conscientemente es un paso necesario y obligado ahora, más después de haber vivido algo que nunca imaginamos, como lo es la pandemia, el comercio local tiene que sí o sí, volverse clave en los hábitos de consumo. 

Entrevista a Isabella De la Mora

Por: Azalia Valdés y Andrea Rafols

Edición y revisión: Andrea Ruvalcaba

Isabella de La Mora es una Artista plástica de 28 años originaria de la Ciudad de México, desde hace 3 meses radica en Michigan E.U.A. Estudió en la universidad de las Américas de Puebla. 

A finales del 2016 y principios del 2017 empezó a dedicarse a tiempo completo a su carrera artística con temas como la exploración del humano como ser, como objeto y puente de conexiones junto con el estudio del contacto y temporalidad, tomando como herramienta su condición en la piel, el dermografismo, el cual hace que cualquier contacto, rayón, o roce provoque una marca en la piel. Esto la llevó a descubrirse dentro de su propia piel, tomar consciencia de los límites de su propio cuerpo y darle un nuevo propósito como objeto de arte, con un sinfín de posibilidades.

Además de trabajar con su piel, le gusta trabajar con medios como pintura, dibujo, fotografía y bordado: experimentar con ellos para tratar de encontrar diferentes formas de trazar y comprender la figura humana; sus límites y posibilidades. A respuesta de esto, aparece “Body Lines”, proyecto que surge a partir de quererle dar plataforma y camino a este lado más plástico de su producción. La intervención de papel, tela, y medios menos convencionales como artículos de ropa, cerámica y hasta bocinas.

La piel es nuestra casa, un universo propio.

¿Por qué usar tu condición en la piel como una representación artística?

Siempre me preguntan si me volví artista por mi piel, y la neta es que no. Siempre fui muy artística, muy creativa, siempre estuve dibujando, pintando, escribiendo, etc. Luego descubrí que podía dibujar en la piel, y de ahí todo surgió de forma muy muy orgánica porqué a la vez esto se juntó con que eran exactamente los temas y los conceptos que yo quería abordar. Lo que me interesaba era el estudio sobre el funcionamiento del ser humano. Entonces todo partió de ahí.

Uso mi condición en la piel como representación artística porque puedo así fácil. Porque no hay lienzo más real que yo, más crudo que yo. Entonces si puedo pues, ¿por qué no jugar?. En cuarentena estuve analizando mucho mi relación con mi piel y con mi condición y tengo un texto que dice:  “El dermografismo llegó sin avisar y yo le di una razón para quedarse, para existir” 

Entonces yo creo que surge a partir de porque puedo y porque lo tengo .

¿Qué te llevó a identificar tu cuerpo como medio, lienzo e inspiración?

Tuve mi exploración de cómo utilizar mi cuerpo como lienzo, tuve un proyecto que siento que sigue siendo la fundación de mi producción formal de arte en el cuerpo, ese proyecto se llama yo dibujo en mi piel y hasta la fecha mi página de internet sigue teniendo ese mismo nombre. Fue esta idea de querer empezar a abordar el cuerpo como lienzo y aún, hoy en día me considero un lienzo porque partió de ahí, fue el punto de salida, pensar en dibujar en la piel.

De ahí en fuera, fue el intentar comprender cómo funcionaba mi piel, como yo me entendía con ella y a la vez entender cómo me posicionaba yo en el mundo. Así que surge a partir de estas preguntas, ¿Por qué mi piel es así? ¿Por qué se siente así? ¿Por qué se ve así?.

¿Cómo ha sido la evolución de tu proyecto a través de los años?

Creo que mis conceptos han evolucionado mucho, y creo que con ellos evolucionó yo como persona. Mis conceptos, hoy en día, van mucho más allá de simplemente decir me voy a dibujar en la piel y a ver que pasa, ya se trata mucho más de tratar de abordar diferentes temáticas. Ahora, también, me he estado metiendo un poco más en temas sociales. 

¿Cómo es actualmente la relación que llevas con tu cuerpo y con tu piel?

Cada vez me voy entendiendo mas sobre mi propia piel, siempre digo que tengo como dos pieles, porque es muy cagado la diferencia entre mi relación con mi piel como artista y mi relación como mujer cis género hetero en esta sociedad

Cuando soy artista, yo y mi piel tenemos una relación tan chida, que nos escuchamos y nos entendemos. Me encanta cualquier pliegue, pero tristemente como mujer cis hetero la neta pues me cuesta, pues wey me cuesta ver mis marcas, mis estrias, mi celulitis cualquier cosa que se vea…ya saben ustedes como. Entonces, sí siento que tengo dos pieles y dos relaciones con mi piel. 

Ahora la pregunta que seguro te hacen siempre, ¿duelen los dibujos que haces en tu piel?

La sensación o el efecto de cuando se va hinchando da comezón, no duele pero da un chingo de comezón. De verdad, no duele nada pero a veces la gente se pone bien densa con eso. Cuando hago registros de video en los que tengo que estar ahí parada aguantandome la comezón, es bien catártico por cómo se siente, da un chingo de comezón pero se siente muy yo, muy como de “wey te estás viviendo, te estás sintiendo”. A veces cuando pasa un tiempo que dejó de hacerlo y vuelvo digo, wey no mames como lo extrañaba, extrañaba rallarme. Es mi terapia, como mi limpia y la neta es un proceso bien chido.

¿En qué o quién te basaste para hacerlo? 

Cuando iba en la prepa tenía una miss de arte bien chida y le conté lo que podía hacer, entonces salió un proyecto de hacer un autorretrato y me dijo ¿por qué no te dibujas y ese es tu autorretrato? Al principio, me daba un chingo de pena porque si es algo bien raro, pero me aventé y de ahí no pare, eso fue hace 11 años. 

Entonces, yo creo que no me basé en nadie, simplemente fue el querer ver que podía hacer.

¿Hay algún otro registro de artistas que utilicen esta técnica?

Investigando encontré a Ariana Page Russell y me di cuenta que ella hace exactamente lo mismo que yo. También, las piezas de body art de Yves Klein me gustan y me inspiran mucho. Otra chava que hace algo similar es Iness Rychlik, ella hace unas cosas muy bonitas, su estilo es más romántico y toma mucha inspiración de los cuentos.

Hay muchas personas que lo hacen, en general, el body art es una corriente muy densa, pero al final todos los trabajos son diferentes porque todos tienen su propio discurso y yo creo que lo que hace al artista es el discurso. 

¿De dónde vengo? ¿Por qué lo hago? ¿A dónde voy con esto?

¿Alguna vez te han contactado personas con la misma condición que tú?

Si, luego es cagado porque cuando cree mi página de artista, Isabella de La Mora estudio, lo hice para separarlo de mi instagram personal y que fuera una cuenta portafolio, pero ¡No saben la cantidad de gente que me ha escrito!

Mi trabajo nunca fue posicionar el dermografismo, era como de wey yo hago esto y este es mi trip, pero no saben la cantidad de gente que me ha escrito para decirme que tienen lo mismo que yo y que ver como yo lo abrazo les ha ayudado un chingo. Luego, me mandan fotos, se me hace bien chido, no sé todavía qué hacer con eso, pero quiero hacer algo, quiero abordar más el sentido de encontrarte más con tu piel. 

¿Cómo es el proceso de tu obra y cómo escoges los elementos para hacerla? ¿con qué lo haces?

Yo soy una artista de proceso, soy metódica en mi caos. 

Cuando digo metódica, es decir, que para mí el proceso lo es todo porque para mí es tan importante tener el concepto y el discurso claros, al igual que tener la pieza misma. Entonces, lo primero que hago siempre es hacerme la pregunta ¿Qué quiero contestar ahora? y si no se me ocurre nada regreso a los básicos, me pongo a leer. He leído 10 mil veces que es el dermografismo ¿Por qué existe? ¿De dónde viene?. También, he leído 10 mil veces qué es el body art, ¿Por qué? ¿De dónde viene? ¿Cuáles son sus corrientes?. Siempre vuelvo a la raíz.

Investigo, leo mucho de filosofía y mis conceptos están basados en teorías filosóficas. Leo mucho a Jean Luc-Nancy que habla sobre la piel como el hogar, habla del yo piel, que es: la piel que es el órgano y el yo piel que es yo “la conciencia sobre mi piel”; Mi piel como conciencia en el entorno

También, me gusta mucho Gilles Deleuze que tiene un texto que se llama Mil mesetas, habla sobre un cuerpo sin órganos, que es justamente lo que les mencione al principio, cuando uno se emplaza de las funciones biológicas establecidas del cuerpo humano para adentrarse a algo más; entonces, yo hago justamente eso, pensar en las funciones de la piel como algo más allá. 

En proceso, podría decir que me hago una pregunta, leo mucho al respecto, apuntó todo y de ahí creó un concepto y veo cómo representarlo visualmente, después veo qué elementos quiero utilizar.

Los elementos dependen de lo que quiera hacer, puede ser tan orgánico como yo sola con un lápiz, con mis propias manos, con una cámara y un tripie o si el proyecto amerita cosas externas pues las tomo. Casi siempre, me trazo con un lápiz porque funciona y siento que va muy bien con el discurso de dibujar en la piel y ya que tome las fotos o video hago una selección y la edición para ver cómo va a funcionar visualmente el proyecto, normalmente a mis proyectos los acompaña un texto explicatorio.

Mi parte favorita de las exposiciones siempre ha sido el texto explicatorio de las piezas, siento que una pieza no está completa sin su explicación. Es esa mi opinión personal, porque me gusta leer entonces siempre me ha gustado, a mí, que mis piezas tengan un texto. 

¿Cuál fue el primer proyecto que hiciste sola?

El primer proyecto que hice yo sola fue en el 2017, fue un proyecto que marcó mucho un antes y un después de mi producción. Se llama estira y alcanza, ahí fui yo con un lápiz para ver qué tan lejos podía llegar, entender dónde podía alcanzar y la composición de mis trazos. Este proyecto marcó una pauta en teorías que he hecho sobre,  ¿Qué se establece?, ¿Cuáles son los límites de mi cuerpo?, ¿Cómo se dibuja? y ¿Cómo se trata a la piel y a el cuerpo?

¿Cuál ha sido la obra más difícil de realizar?

Manifiestos del por qué

Físicamente, esa ha sido la más difícil por el simple hecho de que duele un chingo que te muerdan, fue mi novio el que me mordió y fue un proceso muy difícil pero también muy bonito. No la hemos repetido y siento que debería de porque es muy importante. Es muy vieja es desde el 2014, ese fue un proceso bien duro pero también muy chido.

Fue de las primeras en las que me empecé a dejar sentir, entonces esa estuvo padre.

Está basada en un artista que se llama Bob Flanagan, que ya falleció. Él tenía esclerosis múltiple entonces, se consideraba a sí mismo un sobre masoquista, porque literalmente se mutilaba solito y lo representaba como arte. Tiene un poema que se llama Why, en el que explica por qué lo hace y es como de ¿Por qué lo hago? porque puedo, porque me da endorfinas, porque se siente chido, porque si no yo entonces quién y si no ahora entonces cuándo. No es tampoco que yo sea sobre masoquista pero su poema me dijo mucho, fue de yo también puedo hacerlo, o sea lo hago porque puedo y porque se siente chido y porque si no entonces ¿Qué estaría haciendo?.

 Entonces esa físicamente es la que más me ha costado. 

En términos del proceso, yo creo que lo que más me ha costado es todo lo que hice en pandemia que todavía no sale. También dentro del proceso 2020 fue un periodo complicado, tengo muchas piezas, tengo muchas ideas que todavía no logro aterrizar ni sacar bien. 

En referencia a las piezas que están intervenidas con otros elementos, por ejemplo las que tienen bordado ¿Por qué decides hacer tu obra multidisciplinaria?

Cuando uso diferentes elementos en mis marcas, vienen del intentar explorar cómo funciona mi condición y cómo funciona la piel. Cuando intervengo piezas con dibujo digital y bordado, es el querer encontrar diferentes rutas, diferentes vertientes a la idea de como entendemos que se traza y se limita o se abre el cuerpo. 

Me gusta mucho esta idea de ver el cuerpo no a través de las funciones preestablecidas, sino tal cual como un lienzo y darle todo este otro significado, es súper interesante y a la vez muy bonito.

 ¿Cómo describirías tu arte?

Dejó huella luego existo 

Esto viene de un texto que leí que se llama Autobiografías Visuales de Anna Maria Guasch y habla justamente de representar tu historia, pero en lugar de hacerlo con palabras, hacerlo con imagenes. Habla mucho de un artista que tenía esa idea de dejar huella con sus piezas y después ir existiendo, leí eso y dije ¡Yo hago eso!, ¡Yo soy eso entonces! 

Hice una obra con este nombre en cuarentena y es de mis favoritas de ahorita. Yo creo que esta obra describe muy bien mi trabajo, porque representa esta exploración de repensar las funciones biológicas de la piel para llegar a nuevas posibilidades, es como repensar la piel. Un reconocimiento, un emplazamiento, un puente de conecciones; es como el estudio de cómo nosotros nos formamos a través de nuestras interacciones y nuestros contactos. 

A veces siento que es egoísta decirlo, pero mi arte sale de mí y es para mí, son mis cuestionamientos, todo es lo que yo me pregunto y lo que quiero responder.

Yo creo que el arte en general son cuestionamientos.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Ahorita estoy pensando mucho en la piel como hogar y estoy pensando mucho en mi mudanza, pensar en estos conceptos de adaptación, de permanencia, de pertenencia y de echar raíces. Estoy investigando que, en realidad, este echar raíces es un concepto mucho más social que físico. 

Estuve leyendo un texto que es sobre la plasticidad del cerebro, hay una parte del cerebro que se moldea y cambia y crece según las experiencias que tienes en la vida. Entonces, si te mueves tu cerebro se mueve y cambia, si tú cambias, tu cerebro cambia contigo, eso me late mucho. Estoy tratando, dentro de mi vida, buscar un significado de hogar y también lo estoy buscando en mi trabajo. 

He estado haciendo poemas de esto que dicen que no estoy sola porque estoy yo, y si me abrazo es que puedo sentirme todo mi cuerpo, y si siento todo mi cuerpo es que estoy bien, porque estoy completa. 

 

Entrevista a Mariana Holguin

Por Azalia Valdes

“Mi nombre es Mariana Holguin y soy de Gomez Palacio, Durango o sea de La Laguna. Ahora me encuentro en Atlanta en Estados Unidos y estudié Neurociencia en Georgia State University, de la cuál me acabo de graduar y proximamente comenzaré mi doctorado en Neurobiología en Duke University.”

A – ¿Por qué decidiste ir a estudiar a Estados Unidos?

M – Desde que estaba en prepa tenía la curiosidad de estudiar fuera, sin embargo por una u otra razón entré a Odontología de la Universidad Autónoma de Coahuila en Torreón y ahí estuve 3 años, pero siempre tuve la curiosidad de ver qué pasaría si me iba. Cuando me encontraba en el tercer año en Odontologia me aceptaron en el programa de la SEP Proyecta 100 000, un programa en el que mandan mexicanos a Estados Unidos a estudiar inglés. 

Me toco que me enviaran a Atlanta Georgia Tec y ya cuando me encontraba ahí no me quería ir, recuerdo que le decía a mi papá que quería estudiar ahí y él solo me decía “sí claro…” Pero yo verdaderamente quería estudiar ahí así que logré hacerme muy cercana a la directora de inglés y le pregunté sobre universidades que otorgaran becas (porque el dinero es el factor más limitante cuando quieres irte a estudiar a otro pais) y me habló sobre Georgia State porque es de las universidades que más apoyos dan, sus becas son como del 50% y del 70% así que aplique y pos me aceptaron y dije pos voy y pos fui.

A – ¿Por qué neurociencia?

M – Cuando recién llegue Georgia State entré sin declarar ( en Estados Unidos tienes que declarar que quieres estudiar pero puedes entrar sin decidir) yo no sabía en ese momento, inicialmente pensé en Química pero tomé una clase que me impulsó a Neurociencia. La clase fue con el Dr. Normandy y en ella se enseñaba solo lo básico pero  quedé maravillada porque en México si me habían enseñado sobre Biología y el cuerpo pero no a detalle. Me maravilló cómo lo que pasa en el cerebro y sistema nervioso hacen lo que es cada persona, como todos tenemos las mismas bases y las mismas partes, el mismo molde. Creo que una vez que empiezas a entender el funcionamiento del cerebro y sistema nervioso te das cuenta que no somos tan diferentes unos de los otros y eso es lo que me gusta. 

Me decidí a estudiar esto porque hay mucho que no conocemos y me pareció un  campo que me ayudaría a desarrollarme mucho como persona y como científica. 

A – ¿Podrías hablarme sobre los desafíos a los que te has enfrentado?

M – El primer obstáculo es que soy la primera de mi familia que estudia fuera de México, además soy la primera que decide estudiar ciencia no relacionada a medicina o a trabajar en industria. En el momento en el que les dije a mis papás que quería venir me dijeron va pero no sabía a qué me enfrentaba. Fue un salto de fe así que pensé  lo voy a hacer y a ver en dónde caigo yo diría que ese fue el primer y el más grande obstáculo.

Después, creo que enfrentarte al día al día, a las diferencias que hay en la manera en que las personas piensan e interactúan, a las rutinas y darte cuenta que son polos opuestos. Tuve que acostumbrarme a estar aquí sin perder lo que soy y sin olvidar a mis amigos, familia y mis valores como persona.

El tercer obstáculo al que a veces me enfrento es que como estudiante internacional en Estados Unidos tienes oportunidades pero no las mismas que un estadounidense. Existen infinidad de oportunidades pero de esas solo 20 o 10 son para estudiantes internacionales así que tienes que volverte más competitivo. Tienes que trabajar mucho en tí para lograr distinguirte de los demás.

A – ¿De qué se trata la investigación en la que has estado trabajando?

M – Estudio en un laboratorio lo que comúnmente conocemos como el dolor pero el dolor a nivel de neurociencia es lo que el cerebro detecta y mi investigación se enfoca en lo primero, que es que tu cuerpo perciba o detecte cómo un estímulo puede lastimar o causar daño.

Lo que se detecta son canales iónicos, si aplicas fuerza o cambios de temperatura estos canales se abren y desencadenan procesos que hacen que el cuerpo detecte ese estímulo como algo dañino, yo estudio cómo eso se relaciona con el dolor que se da por el frío.

Sin embargo, una limitante en la ciencia es que no puedes ir por ejemplo con tu tía Rocío para investigarla ya que eso se considera antiético, así que se utilizan distintos tipos de modelos y animales para que sirvan como proxy para medir y tratar de entender mejor la complejidad del ser humano.

Sorprendentemente yo estudio la mosquita de fruta, esas que te desesperan son las que me ayudan a mí a entender mejor ese proceso de detectar cómo el frío funciona en el cerebro de las personas.

Me gustaría que quienes lean esto se quiten la idea de que los humanos somos seres superiores o especiales en relación a lo molecular genético y a cómo nuestro sistema nervioso se desarrolló. El sistema nervioso de una mosca de fruta es similar al del ser humano y es así como me es posible hacer una comparación utilizando a la mosca y haciendo manipulaciones genéticas. De esta forma, me ha sido posible aportar más información sobre cómo se detecta el dolor.

A – ¿Qué piensas sobre el síndrome del impostor? ¿lo has experimentado?

M – No diré que no lo tengo porque lo tengo y muchas veces. Creo que es muy normal que cuando logras algo que pensabas que no lograrías o no tendrías la oportunidad de hacer te enfrentes a cosas así. Con mucho trabajo yo he logrado quitarme un poco de la cabeza esa idea de que estoy aquí por suerte y no por lo que he trabajado.

A mí me ayuda hablar con mentores, con mis papás y con mis amigos para tener retroalimentación y recordar que lo que he logrado ha sido porque trabaje por ello porque de suerte es difícil que lleguen las cosas. Es importante aceptar que tienes esa mentalidad y hablar con quienes saben que has hecho y trabajado y te reiteren que has trabajado para llegar a eso. 

A – ¿Dirías que el ambiente para las mujeres en las ciencias ha cambiado? y ¿Cuáles son las perspectivas que ves a futuro?

M – La perspectiva que creo que antes se tenía es que este era un campo dominado por hombres, antes no veían a la mujer como capaz de lograr estudiar o meterse en los temas científicos pero yo que estoy aquí y tengo contacto con investigadores más avanzados me doy cuenta que eso está cambiando totalmente. Siento que ya es mucho más común ver a investigadoras con carreras increíbles, ya no es raro y en un futuro me  arriesgaría a decir que será mucho más común que una mujer esté en la ciencia que un hombre.

En mis clases de los últimos años un poco más del 50% ya son mujeres entonces eso indica una tendencia en la que la presencia femenina está igualando y superando a la masculina. 

Stem como comunidad ya es más abierta y perceptiva a cambios sociales, abierta a diferentes identidades de género y preferencias sexuales, siento que el campo de las  Stem se ha vuelto más inclusivo hacia todo tipo de identidades.

O- stem o out in stem era un grupo que tenía como propósito crear un espacio abierto para personas con identidades diversas y darles oportunidades y herramientas para que crezcan en su carrera como científicos. Este programa estaba presente a  nivel nacional y en muchas escuelas como Harvard y algunas otras. 

A – ¿Cuál dirías tú que es la mejor forma de inspirar a las mujeres jóvenes para que se interesen en las ciencias?

M – Primero que nada yo diría que es muy importante el ejemplo de ver a otras mujeres, pero es muy importante que no se quede solo en eso, si no que nosotras mismas nos apoyemos y motivemos a lograr cosas. Siempre lo digo pero la manera en que yo aprendí a estudiar y a desarrollar mi punto de vista en el ámbito escolar fue por mi mamá, sin esa presencia o ese rol yo no estaría en donde estoy.

Es importante que como mujeres no nos veamos como competencia porque es muy fácil tratar de competir, a veces pensamos que solo hay cierto número de lugares y por eso tenemos que hacerlo, pero más que competir, debemos apoyarnos y buscar que más oportunidades se abran para nosotras para que así las niñas en el futuro puedan tener más opciones sobre qué pueden hacer con sus vidas.

A – ¿Cuál es tu cosa favorita sobre las ciencias?

M – ¡Es que las ciencias siempre están cambiando! Algo que se consideraba verdad hace 3 años la ciencia puede demostrar que sí es cierto o que en realidad eso no era.

 Además, en la ciencia no hay como una ley y esto será por siempre, siempre está cambiando y eso me gusta, esa capacidad de evolucionar y de no encasillar en una las cosas. Quizá si estudias biología y lees adn dices chole otra vez lo mismo pero ya en la investigación y haciendo el trabajo te das cuenta que todo ese conocimiento llevó mucho tiempo para que se hiciera ley.

Tu trabajo puede cambiar la percepción de las cosas y tienes la oportunidad de mejorar constantemente.

A – ¿Sientes que el apoyo de tu entorno ha sido un factor determinante para ti?

M – Claro, cuando les dije a mis papás que quería estudiar neurociencia ellos nunca me juzgaron, a pesar de ser algo que no conocían.

El hecho de que mis amigos y mi familia no me juzgara fue muy importante para mi porque yo decidí venir cuando me quedaban 2 años de carrera en odontología. Mucha gente lo vio como que estaba perdiendo el tiempo o decían no sabe qué hacer con su vida pero he tenido suerte de que ni mis papás ni mis amigos cercanos me han puesto nunca en duda el porqué de mis acciones y siempre me apoyan y me motivan.

Siempre he sabido que aún estando lejos estoy a una llamada de distancia y sin el apoyo de todos ellos yo no podría lograr nada.

Convocatoria – Artista del Mes

En La Ola Púrpura buscamos crear espacios de difusión para las mujeres en el mundo del arte. Queremos conocerte como artista, platicar de ti y admirar tus piezas.

Con el propósito de crear una red de mujeres artistas, una comunidad donde podamos conocernos las unas a las otras e intercambiar conocimientos y experiencias que nos hagan crecer a todas. El día de hoy anunciamos nuestra convocatoria para mujeres artistas, utilizando nuestras redes como plataforma para las artistas latinoamericanas que deseen difundir y compartir su arte. 

Mes con mes mostraremos los talentos de artistas en el ámbito del arte. Ilustración, pintura, danza, animación, etc. 

Si te interesa estar dentro de este proyecto, mándanos un mensaje o correo con la información que aparece en “Cómo colaborar”.

Dinámica 

Estaremos haciendo una publicación por semana para compartir el arte de la artista seleccionada y al inicio del mes publicaremos una breve entrevista en nuestra página en la que hablemos sobre lo que inspira su arte y su identidad como artista.

Existe la posibilidad también de que el arte de las artistas pueda ser utilizado para ilustrar otros artículos del blog (pidiendo previo consentimiento) .

Bases

Ser mujer, artista y residir en cualquier parte de la república mexicana o de América latina.

Cómo colaborar 

Enviarnos un correo a hazquesevea.purpura@gmail.com

Tu propuesta debe incluir: 
-Nombre
-Edad
-Lugar de residencia
-Una breve reseña de ti como artista
-4 o más imágenes de tu arte en alta definición 
-Tus redes sociales

Nos estaremos poniendo en contacto contigo si resultas seleccionada para hacerte saber los detalles y las fechas de publicación.

¡Gracias por formar parte de esta comunidad!

No podemos esperar para conocerte.

Un abrazo de parte de todo el equipo de La Ola Púrpura

Yo soy Malala

Por María Isabel Orozco Rodríguez


Tanto si los hombres están ganando o perdiendo la batalla, país mío, Las mujeres vendrán y conseguirán un honor para ti.

Malala Yousafzai

Dicen que los libros te eligen y llegan a ti en el momento que más los necesitas. Compré el libro de Malala en una feria del libro en 2015, cuando su popularidad por haber ganado el Premio Novel de la Paz estaba en su mayor apogeo. Debo admitir que fui víctima de la mercadotecnia, y me dejé llevar por los colores de su portada: amarillo, rosa y aqua, mi combinación favorita. Intenté leerlo de inmediato, pero perdí el interés y lo dejé reposar por cinco años. La mirada fija de Malala se quedó en mi librero y de vez en cuando se cursaba con la mía, yo la esquivaba con la frase “mañana lo empiezo”, un clásico del autoengaño lector. Tuvieron que pasar varios años hasta que decidiera escribir sobre las voces de mujeres que han decidido hablar cuando algo no les parece correcto, y han tenido la valentía de posicionarse ante la situación de la mujer en su propio contexto.  Ahí fue cuando el libro de Malala llegó realmente a mí.

Mis expectativas eran muy bajas al comenzar el libro, en realidad sabía muy poco de Malala antes de leerla. Sabía que había sido galardonada por defender el derecho a la educación de las niñas de su comunidad y por eso había sido baleada, pero no sabía cómo había llegado a ese punto. Antes de este libro, mi conocimiento sobre la cultura musulmana estaba limitada a prejuicios: terrorismo, opresión de la mujer y fanatismo religioso; ahora me doy cuenta de lo peligrosa y limitante que es la ignorancia. Al terminar de leer tuve una sensación de total satisfacción, y ese dejo de nostalgia que se siente al terminar un buen libro. Pasé de conocer a la autora por lo que decían sobre ella los medios de comunicación internacionales, a admirarla por su historia de vida y su forma de ver el mundo. Lo que más me impresionó de esta mujer es su capacidad de discernimiento y de reflexión crítica, con lo cual es capaz de defender el derecho de las niñas a la educación desde su posicionamiento como mujer musulmana. 

“Yo soy Malala” está conformado por cinco capítulos donde la activista relata su historia de vida y va entretejiendo datos históricos sobre su país, Pakistán. Utiliza relatos de su infancia para describir la forma de vida en su natal Swat, habla sobre sus familiares y vecinos para dar ejemplos sobre la vida cultural de las familias musulmanas, y narra la vida laboral de su papá para hacer entender al lector sobre la situación política de su país. La lectura de sus 356 páginas es tan fresca como sentarte a platicar con una amiga, y tan enriquecedora como tomar clases de historia oriental. Mi párrafo favorito dice:

En Pakistán, cuando las mujeres decimos que queremos independencia, la gente cree que esto significa que no queremos obedecer a nuestros padres, hermanos o maridos. Pero no es eso. Significa que queremos tomar las decisiones nosotras mismas. Queremos ser libres para ir a la escuela o ir a trabajar. En ningún momento pone en el Corán que una mujer tenga que depender de un hombre. Los cielos no nos han transmitido que cada mujer deba obedecer a un hombre (Yousafzai, 2013, p.240) 

Con esto, me da la impresión de que Malala es una feminista nata, ya que reconoce la problemática de la mujer en su propio contexto, y aunque no puedo aseverar tal cosa, pues en el libro no habla sobre feminismo, resulta evidente que es una mujer que lucha por hablar en un mundo donde las mujeres hemos sido obligadas a callar, y la libertad a hablar es algo que el feminismo ha defendido por años y seguirá defendiendo hasta que nuestras voces sean tomadas en cuenta. 

No te voy a contar más detalles sobre el libro porque TIENES que leerlo tu mismx. Solo te diré que la historia de Malala abrió en mí una puerta de curiosidad por saber más sobre la cultura musulmana, pero sobre todo me llenó de motivación y de esperanza, por tener entre mis manos y ante mis ojos una prueba de que en todo el mundo existen mujeres increíbles levantando su voz.

Bibliografía

Yousafzai, M. (2013). Yo soy Malala. Alianza Editorial.

Opiniones

Por Andrea Rafols

No opinar o no querer hacerlo viene desde casa, se consolida en la escuela, en el trabajo y en la vida diaria. No nos acostumbran a participar en ninguno de los temas que nos acontece y menos si es algo “fuera” de nuestras aficiones 

¿Por qué no podríamos opinar de cualquier cosa? ¿Por qué? ¿Por qué a los hombres se les incita desde pequeños a tener una opinión de x o y tema? Sin importar si es bueno o verídico su criterio  ¿Por qué nos enseñaron a callar? 

Caí en cuenta que muchas de las veces que cuando mis compañeros de escuela opinaban en cualquier clase no siempre tenían algo bueno qué decir, simplemente era la manera en cómo lo decían, como lo contaban que parecía la verdad absoluta. 

Lo que hubiera dado yo por eso seguridad, lo que daría hoy en día por esa seguridad. Me pasaba, pasa que a veces, que no quiero opinar ni hablar sobre cualquier tema porque me autosaboteo creyendo que nada de lo que diga está fundamentado, que es superficial, tonto o simplemente nada tiene razón de ser. Porque sí, también me pasa que divago muchísimo, tal vez como mecanismo de defensa. Lo que daría por decir la mitad de lo que pienso con la seguridad que tienen algunos de mis compañeros; cuando a veces mis historias dicen más que sus simples alardes de conocimiento fantasma. No se nos enseña a cómo ser seguras, a cómo opinar sin sentirse temerosa de lo que puede venir después, no nos ensañan a equivocarnos.

Lo que daría por haber participado más en mi universidad, lo que daría hoy por participar como muchas de las chicas que conozco que fuera de tenerles envidia las admiro, porque lograron desbloquear ese muro de dudas que nos metieron desde chiquitas, les agradezco mujeres por levantar la voz. Les agradezco a ustedes por querer ejercitar en mí este músculo llamado juicio propio, seguridad en mis palabras y pensamientos, por sentir que puedo y podemos juntas.

De nuestra autora de hoy

Andrea Rafols es miembro de La Ola Púrpura, Directora Creativa, el arte y el corazón colorido de este proyecto. Artista plástico egresada de la Universidad de Guadalajara, con especialidad en las disciplinas del dibujo y grabado. Fundadora de la marca Trópico Azul. Ha presentado su trabajo creativo en los bazares más reconocidos de la Zona Metropolitana Guadalajara. Su estilo es minucioso, nostálgico y onírico con personajes protagónicos y rodeado de pequeños elementos que guardan historias personales. Ha expuesto su obra en la Muestra Artística de Estudiantes de Artes Plásticas. Grabado y Dibujo en Casa Cultural Calavera en 2015, la exposición “Noche de Arte y Estrellas” en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad de Guadalajara; y dentro de las muestras colectivas Musas Creadoras 2019 y 2020.

Esclavas del poder

Por María Isabel Orozco Rodríguez

El libro Esclavas del poder, de Lydia Cacho me dejó una angustia que no me deja dormir. Y aquí estoy, a las 3:00 am escribiendo este texto, que más que un texto es un exorcismo, como si a través de la escritura me pudiera deshacer de los miedos y corajes que me atormentan. No puedo dejar de pensar en los testimonios de las mujeres prostituidas, vendidas como esclavas sexuales, violadas multitudinariamente; siento miedo al imaginarme en su situación, pensarme en su lugar me provoca pavor. 

De repente me siento afortunada, y le doy gracias a la vida por no estar ahí, luego pienso que ese sentimiento no sirve de nada, pues ese problema existe, y aunque mi cuerpo no esté siendo explotado hay miles de mujeres cuyos cuerpos están siendo vejados en este mismo instante, y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Y entonces me enojo, ya no doy gracias, reclamo, me desespero, lloro y maldigo el momento en que las mujeres fuimos y somos concebidas como objetos de placer. ¿Qué es lo que lleva al ser humano a torturar a otra persona?, ¿por qué existen mafias que abusan, trafican y lucran con el cuerpo de las mujeres? En mi cabeza se repite una y otra vez el caso de la chica estadounidense que fue engañada y vendida en Japón, violada durante horas por más de cuarenta hombres, una chica inocente, ¿por qué ella?, ¿qué llevó a estos hombres a torturarla de esa forma? Me duele imaginarme esas escenas, me duele el cuerpo y me duele el alma, y me vuelvo a enojar, y vuelvo a llorar.

Todo es cuestión de poder, todo se resume al poder. Los padrotes, y los clientes que pagan por sexo no piensan en las mujeres que compran y venden, ellas son solo una representación de su estatus, la materialización de su necesidad de dominación, de control, de supremacía, de omnipotencia. Hay mujeres involucradas, sí, y a pesar de eso no deja de ser una cuestión de género, no hay dudas ni argumentos que le resten la mayor responsabilidad al género masculino del problema de la trata de mujeres, niñas y niños, no en esto, jamás en esto. La prostitución forzada, comienza con hombres que venden y termina con hombres que compran, aunque haya casos específicos, aunque haya excepciones a la regla. Seguramente con estas aseveraciones se lastimen algunas masculinidades frágiles, pero esa es la realidad y si no la vemos a los ojos jamás podremos cambiarla.  

Hay una lógica que mueve los engranajes y distribuye el poder inequitativamente, el orden del mundo, la base de todas las opresiones, el patriarcado, el famoso y mentado patriarcado. Nunca lo había entendido tanto como ahora que he leído este libro, un concepto tan abstracto pero que se materializa en formas tan violentas de opresión. El poder, siempre relacionado con lo masculino, lo blanco, lo primero, lo fuerte, lo más. Cierro los ojos e intento dormir, luego recuerdo que vivo en un Estado que posee uno de los principales puntos de turismo sexual del país y del mundo, y me ahoga un sentimiento de impotencia. Ante esta angustia solo encuentro una vía, una luz… ahora entiendo por qué soy feminista. 

BibliografíaCacho, L. (2015). Eslavas del Poder. Un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo. Penguin Random House

Un 8M desde casa y en pandemia

Por Natalia Ventura

Cada 8M las ciudades del mundo entero se tiñen de púrpura y verde protagonizado por un mar de mujeres de distintas edades, origen, religión  y color para protagonizar las manifestaciones y protestas en pro de los derechos y reclamos feministas. Marzo es el mes de lucha para las mujeres alrededor del mundo. Y vaya que después de un 2020 tan extraordinario, el cual estuvo marcado por las afectaciones de una pandemia que ha repercutido en todos los aspectos de la vida, tenemos que alzar la voz más que nunca para recordar que en este camino por nuestros derechos, aún falta mucho por recorrer.

No es de extrañarnos que durante los primeros meses de confinamiento, las llamadas a los canales de emergencia aumentaron considerablemente pues muchas mujeres se vieron obligadas a compartir espacio con sus agresores. Tan sólo en México, durante el mes de marzo de 2020 se registró la mayor cantidad de registros de carpeta de investigaciones por violencia familiar desde que se empezó a tipificar este delito en 2015, y en abril de 2020 se registraron en promedio 143 llamadas de emergencia relacionadas con violencia intrafamiliar y/o doméstica hacia las mujeres, además de que en este mismo mes se registraron 11.2 mujeres asesinadas al día, la cifra mensual más alta de 2020 (SESNSP), lo que representa un lamentable retroceso en la situación de las mujeres y niñas mexicanas.

Sin embargo, pese a todo lo que pasó durante el 2020, hubo algunos destellos de esperanza que nos demostraron que la lucha por nuestros derechos sí da frutos y que las voces conjuntas siempre harán eco hasta ser escuchadas. La legalización del aborto en Argentina es un claro ejemplo de esto y un motivo enorme de celebración en todo el continente. 

El confinamiento obligado y el cierre de espacios de trabajo y escuelas trajo consigo también una carga significativa para miles de mujeres en hogar, pues aumentaron las exigencias en el espacio doméstico, ya que para muchas de nosotras había que trabajar, fungir como cuidadora y estar pendiente de las cuestiones del hogar como nunca antes, además, al convertirse nuestros espacios de descanso en zona de trabajo sin la oportunidad de realizar actividades esparcimiento o ver a nuestros seres queridos, nuestra condición mental se vio afectada, llevándonos a desalojar episodios de ansiedad, depresión, estrés y miedo ante la incertidumbre de la pandemia. 

A diferencia de 8Ms anteriores, este año, las calles no se inundaron de purpurina ni marchamos de la mano combinadas con las jacarandas por las ciudades de México como el año pasado, la pandemia que aún continúa nos obligó a muchas a permanecer en casa y evitó las marchas multitudinarias y tampoco hubo el paro de cerca del 50% de la fuerza de trabajo del país como las del histórico #8M pasado. Pero lo que sí pasó es que hubo muchas formas de expresión y protesta diferentes. Muchas de nosotras decidimos manifestarnos desde nuestras casas a través de redes sociales con carteles, compartiendo contenido, bombardeando y llenando los muros virtuales de púrpura y verde con frases sororas y de lucha para mostrar nuestro apoyo a la lucha feminista. 

También hubo quienes decidieron salir a las calles a pesar de la pandemia y reunirse con amigas y marchar inundando las calles de paliacates verdes y morados al grito con consignas feministas, incluso hubo quienes a pesar del muro que rodeaba Palacio Nacional (porque claro, más vale proteger un precioso “monumento” con bardas y policías en vez de la vida de MILES de mujeres que son ASESINADAS todos los días en este país) con la intención de hacerlo impenetrable e intimidante, hubo quienes se organizaron para intervenirlo de una manera sinigual, con los nombres de desaparecidas y asesinadas, con flores, con colores, con rostros y consignas que han pasado a la historia, nos dimos cuenta que nada puede parar nuestra voz, que así nos pongan la Muralla China enfrente, nada va a parar la sed de justicia, la protesta y el deseo de seguir buscando que la violencia hacia todas nosotras pare de una vez y para siempre.