Carta Editorial: Abril, Nuestro Cuerpo

Llega abril y con él, la ola de calor abrasador que lo acompaña. Las altas temperaturas de la ciudad nos hacen querer usar menos ropa, por eso, creemos que es importante dedicarle este mes a la importancia que representa el mostrar nuestros cuerpos y sentirnos cómodas con ello.

Los estereotipos de belleza occidental  nos han enseñado que nuestros cuerpos son sólo bellos si cumplen con ciertos estándares; nos obligan a ser flacas pero no tanto como para no tener traseros voluptuosos o pechos desbordantes; nos dicen que está bien que  tengamos “carne” siempre y cuando no lleguemos a ser gordas, y que si mostramos nuestro cuerpo, que sean únicamente nuestras partes “favorecedoras”. Que no somos igual de lindas y valiosas (sí, porque al parecer nuestro valor y nuestra belleza son un binomino inseparable) si nuestros muslos son grandes o nuestras caderas anchas.

No importa la forma, las proporciones o el peso que tenga nuestro cuerpo, el patriarcado siempre nos hará sentir que hay alguna parte de nuestro cuerpo que no nos gusta y nos hace odiarla tanto, que se vuelve insoportable el levantarnos todos los días y vernos al espejo y sentir que si tan sólo pudiéramos cambiar ese lunar, bajar o subir algunos kilos, tener más pechos, una cintura de avispa, si tan sólo nuestra nariz fuera más respingada, entonces, sólo así podríamos querernos más.

¿Y saben una cosa? estamos hartas, hartas de que nos enseñen a no querernos, a menospreciarnos una y otra vez y a encajar en los estereotipos de la mujer occidental perfecta. Estamos hartas de la reducción de todo lo que representamos a un simple objeto de placer para consumo masculino.  Somos más que el vello que crece en nuestras piernas y la talla de pantalón que usamos, nuestro cuerpo es eso, NUESTRO y tenemos que dejar de martirizarnos por no cumplir con los cánones de belleza, es momento de que nos queramos un chingo a nosotras mismas, que usemos lo que se nos dé la gana  y que dejemos de ser tan duras entre otras, reivindiquemos que no somos mujeres perfectas, somos mujeres reales.

¡No podemos esperar a leerles!

Deja una respuesta

*