Un 8M desde casa y en pandemia

Por Natalia Ventura

Cada 8M las ciudades del mundo entero se tiñen de púrpura y verde protagonizado por un mar de mujeres de distintas edades, origen, religión  y color para protagonizar las manifestaciones y protestas en pro de los derechos y reclamos feministas. Marzo es el mes de lucha para las mujeres alrededor del mundo. Y vaya que después de un 2020 tan extraordinario, el cual estuvo marcado por las afectaciones de una pandemia que ha repercutido en todos los aspectos de la vida, tenemos que alzar la voz más que nunca para recordar que en este camino por nuestros derechos, aún falta mucho por recorrer.

No es de extrañarnos que durante los primeros meses de confinamiento, las llamadas a los canales de emergencia aumentaron considerablemente pues muchas mujeres se vieron obligadas a compartir espacio con sus agresores. Tan sólo en México, durante el mes de marzo de 2020 se registró la mayor cantidad de registros de carpeta de investigaciones por violencia familiar desde que se empezó a tipificar este delito en 2015, y en abril de 2020 se registraron en promedio 143 llamadas de emergencia relacionadas con violencia intrafamiliar y/o doméstica hacia las mujeres, además de que en este mismo mes se registraron 11.2 mujeres asesinadas al día, la cifra mensual más alta de 2020 (SESNSP), lo que representa un lamentable retroceso en la situación de las mujeres y niñas mexicanas.

Sin embargo, pese a todo lo que pasó durante el 2020, hubo algunos destellos de esperanza que nos demostraron que la lucha por nuestros derechos sí da frutos y que las voces conjuntas siempre harán eco hasta ser escuchadas. La legalización del aborto en Argentina es un claro ejemplo de esto y un motivo enorme de celebración en todo el continente. 

El confinamiento obligado y el cierre de espacios de trabajo y escuelas trajo consigo también una carga significativa para miles de mujeres en hogar, pues aumentaron las exigencias en el espacio doméstico, ya que para muchas de nosotras había que trabajar, fungir como cuidadora y estar pendiente de las cuestiones del hogar como nunca antes, además, al convertirse nuestros espacios de descanso en zona de trabajo sin la oportunidad de realizar actividades esparcimiento o ver a nuestros seres queridos, nuestra condición mental se vio afectada, llevándonos a desalojar episodios de ansiedad, depresión, estrés y miedo ante la incertidumbre de la pandemia. 

A diferencia de 8Ms anteriores, este año, las calles no se inundaron de purpurina ni marchamos de la mano combinadas con las jacarandas por las ciudades de México como el año pasado, la pandemia que aún continúa nos obligó a muchas a permanecer en casa y evitó las marchas multitudinarias y tampoco hubo el paro de cerca del 50% de la fuerza de trabajo del país como las del histórico #8M pasado. Pero lo que sí pasó es que hubo muchas formas de expresión y protesta diferentes. Muchas de nosotras decidimos manifestarnos desde nuestras casas a través de redes sociales con carteles, compartiendo contenido, bombardeando y llenando los muros virtuales de púrpura y verde con frases sororas y de lucha para mostrar nuestro apoyo a la lucha feminista. 

También hubo quienes decidieron salir a las calles a pesar de la pandemia y reunirse con amigas y marchar inundando las calles de paliacates verdes y morados al grito con consignas feministas, incluso hubo quienes a pesar del muro que rodeaba Palacio Nacional (porque claro, más vale proteger un precioso “monumento” con bardas y policías en vez de la vida de MILES de mujeres que son ASESINADAS todos los días en este país) con la intención de hacerlo impenetrable e intimidante, hubo quienes se organizaron para intervenirlo de una manera sinigual, con los nombres de desaparecidas y asesinadas, con flores, con colores, con rostros y consignas que han pasado a la historia, nos dimos cuenta que nada puede parar nuestra voz, que así nos pongan la Muralla China enfrente, nada va a parar la sed de justicia, la protesta y el deseo de seguir buscando que la violencia hacia todas nosotras pare de una vez y para siempre. 

Festival Jacaranda

A nuestrxs lectorxs, seguidorxs, feministxs, amigxs, compañerxs y a todes los que nos han apoyado día a día en este proyecto, La Ola Púrpura. 

Nos hemos consolidado por más de dos años gracias a la suma de los esfuerzos de muchas personas que han creído en esta causa. Queremos seguir contribuyendo a la construcción de espacios en condiciones equitativas  para que más mujeres se sientan libres y difundan su trabajo y su arte. 

Hemos decidido organizar un Festival feminista donde converjan los activismos, la música, los talleres, y un bazar con el fin de hacer sustentable este proyecto y seguir ayudando a más personas en el despertar en la equidad de género, difundiendo los feminismos y el trabajo de las mujeres en pos de la igualdad de oportunidades y la lucha contra la ignorancia y la violencia de género. 

Necesitamos de su apoyo para continuar creando un espacio seguro para todes y todas, de su colaboración en la difusión de este festival y en la simbólica contribución monetaria a las bazaristas que participan. Nuestro evento es completamente gratuito para los asistentes, aspi como todos nuestros contenidos, unicamente los bazaristas y los talleres tendrán un costo de recuperación. Queremos seguir creciendo y difundiendo nuestro proyecto. Ayudanos a participar, difundir y preguntar.