Entrevista Mujeres Incendiarias

Por Azalia Valdés y Lily Sánchez

“Mujeres incendiarias es un espacio lleno de artistas, de mujeres que se nombran desde diferentes lugares resistiendo creando cosas. Es un espacio de nosotras para nosotras.”

Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de conocer en persona el increíble proyecto de Mujeres Incendiarias que tiene cede en la Ciudad de México junto a su fundadora Regina quien se tomó un momento para platicar con nosotras y contarnos un poco sobre cómo ha sido el proceso de emprender este proyecto y los aprendizajes y enseñanzas que han quedado en el camino. 

Esperamos que lo disfruten.

Sabemos que la plataforma inició cómo un espacio donde compartías tus procesos y  reflexiones personales, pero ¿Cómo surge la idea o cuál es el proceso que te llevó a ampliarlo como la red qué es actualmente Mujeres Incendiarias?

Lo empecé en el 2019. Yo estudie en la UNAM políticas, entonces, como que ya tenía esas reflexiones, en la colectiva feminista en la que estaba en la UNAM y en general con gente que estudiaba sociales, como sociología, ciencias políticas, antropología, pero sentía que de repente era un discurso muy atrapado en gente que sabía ciertos términos o ciertas teorías, etcétera y como que no salía de ahí, entonces quería justo eso, compartir reflexiones un poco más coloquiales, o sea sí, también algunas como más profundas, pero con términos más asequibles para las personas. 

Al principio la verdad me daba un poco de cosa que fuera mi nombre, de hecho, si se dan cuenta aún casi nunca sale mi cara, porque no me gusta tanto ponerle una persona a la página, me gusta que se identifiquen con los textos, eso me costó mucho trabajo al inicio y durante todo un año nunca dije que era yo, poquísimas personas  lo sabían, amigas mías, mi hermana y así pero no era algo que decía públicamente.

También es cierto que yo no soy ilustradora entonces yo escribía los textos pero pues instagram es muy visual entonces era muy complicado y lo que empecé a hacer fue a seguir cuentas de ilustradoras o de artistas más o menos que en ese momento teníamos incluso la misma cantidad de followers y que obviamente me gustaba lo que ellas compartían y nos empezamos a hacer amigas virtualmente, o sea como Giselle Dessavre, Museo de Sam, Sofia Probert, o sea, como que éramos muy amigas, no nos conocíamos pero no sé, yo le hablaba a Gis y le decía “Oye voy a publicar este texto, ¿No quieres hacer tu un collage? y era como de “Ah, va, lo hacemos juntas” o sea como que yo ponía el tema y escribía el texto y ella lo ilustraba y así, digo hasta eso, ahora ya ilustró más porque literalmente ellas me enseñaron o sea, Vika que es Museo de Sam me ha enseñado literal como usar todo el programa, pero si fue algo que fue creciendo poco a poco y fuimos haciéndonos amigas.

¿Cómo inició el proceso de dar talleres? 

Justo a inicio del 2020 atravesé una crisis, porque no estaba tan segura de seguir con la maestría y estaba en un momento de no sé qué hacer y en realidad a mi siempre me había gustado mucho dar clases, en la UNAM muchas veces fui profesora, de hecho mi servicio social lo hice como profesora adjunta, entonces me gustaba mucho compartir, y muchas de mis amigas me dijeron “¿Por qué no das un taller desde Mujeres incendiarias?” O sea al final pues es tu plataforma solamente tendrías que decir que eres tú y ya entonces cómo que para mi era como de “No, es que tendría que decir que soy yo.” Entonces me acuerdo que hice todo, o sea lancé el taller en enero de 2020 y le pedí a una amiga que escribiera una reseña sobre mí diciendo “Regina va a dar un taller” pero no “Regina es Mujeres Incendiarias” entonces como que lo maquille para que se viera de “Ah, bueno ella va a dar un taller de eso y ya” y ese taller fue el primero que di, fue súper bonito fue presencial, fue en casa de mi abuela, éramos como 20 y la mitad si eran amigas mías pero las otras llegaron de la página entonces dije “Ah mira, al final si hay alguien que está detrás de la página y que la sigue”.

Ya para mayo de 2020 cuando estábamos en plena cuarentena, la realidad es que yo con todo el tiempo del encierro como que me puse muy intensa a crear talleres, o sea, yo me titule de la licenciatura con una tesis de Las luchas de mujeres en América Latina entonces dije “Ay, voy  a hacer un taller sobre eso” Y luego por ejemplo, en la maestría estoy trabajando el tema del cuerpo, entonces dije “Voy a hacer otro del cuerpo” así empecé a crear talleres y pues obviamente en medio de la pandemia todo el mundo encerrado, la realidad es que si se empezó a viralizar muchísimo la página, también me ayudo un buen que en un momento las chicas de malvestida, que por cierto, yo trabajé un tiempo en malvestida hace algunos años cuando la revista iniciaba, conocí a Ale y le ayude un buen tiempo a llevar la parte de feminismo y una de mis amigas que se llama Diana que también trabaja ahí, me dijeron “Hay que hacer un live juntas” así que también eso me ayudo un montón a que se fuera creando una red. 

¿Cómo surgió la idea de tener un lugar físico para Mujeres Incendiarias

Una de mis mejores amigas, que es española que se llama Irene, estaba en España porque se regresó por la pandemia y le dije “Oye, te regalo un taller de teorías feministas para que lo tomes” lo tomó y me dijo “Wey está increíble, me gustó un buen ¿Nunca has pensado en tener un lugar o algo así donde dar los talleres?” obviamente lo había pensado, pero es súper difícil, en primera encontrar un espacio y todo lo que implicaba y también creo que evidentemente era miedo a hacer algo sola, siempre da mucho miedo, entonces le dije “Sí, pero me da miedo” y me dijo “No pues yo te ayudo y lo podemos poner juntas” 

Al principio pensamos “¿Por qué no les decimos a estas morras, justo a las morras que nos hicimos amigas virtualmente que vendan cosas de ellas?” en ese momento Giselle no tenía productos, Vika tenía un par de playeras como Museo de Sam y Sof creo que tenía totes, entonces hablamos con ellas y les dijimos y fue cómo “¡Va!” y así le hicimos, buscando artistas, estuvo padre, me acuerdo que fueron como dos semanas de buscar un montón de artistas en Instagram, porque en realidad en la Ciudad  México hay muchas tiendas concepto, por aquí probablemente hay muchísimas y lo que notaba siempre era que siempre estaban las mismas artistas, artistas de la ciudad, famosas con más de 50,000 followers que obviamente entiendo todo el trabajo que hay detrás de eso, pero yo decía que estaría bueno darle espacio a chicas que nunca en su vida habían vendido en un lugar, así como nosotras nunca en nuestra vida habíamos tenido un lugar. 

Entonces pues así fuimos buscando y llegamos a muchísimas chicas, sobre todo de Guadalajara y Monterrey, ahí encontramos un montón, de Oaxaca también hay bastantes, de hecho de la Ciudad de México hay muy pocas, eso a veces es complicado porque de repente la cagamos, vendemos una cosa que ya no está y es como “¡No mames!, tenemos que mandarlo a traer de no sé donde” o sea es más difícil pero creo que está padre justo hacer eso, siento que se dio muy orgánico y fue muy bonito, porque al principio a las que les dijimos fueron cómo 40 artistas, todas nos dijeron que sí y les tenemos mucho cariño a ellas porque ellas no tenían ni idea de lo que esto iba a ser, fue como de “Hola, somos Irene y Regina, planeamos poner una tienda, no sé si quieran estar” y fue como “¡Si!” y no tenían ni idea de dónde iba a estar, cómo iba a ser, nada, en realidad solo nos vimos por videollamada y todas le entraron, entonces en realidad ellas son las marcas y artistas fundadoras.

Obviamente a las que han entrado después también las queremos un montón y todas somos amigas pero si digo que ellas se rifaron desde un inicio, porque no sabían nada, ni quiénes éramos, confiaron totalmente en nosotras, entonces pues si es muy bonito.

Hasta cierto punto ¿Crees que la pandemia dio un impulso para el proyecto por ejemplo en esta parte de que tuvieron que sacar a fuerza la página web?

Muchísimo. De hecho desde el inicio, o sea, justo mucha gente luego nos dice que raramente Irene y yo hicimos todo al revés, la gente justo en pandemia intentó hacer todo en línea y nosotras fue como “No, vamos a abrir una tienda” y cuando abrimos mucha gente nos escribía, sobre todo, porque pues fue en septiembre todavía las cosas no estaban nada bien, mucha gente nos preguntaba “¿Cuándo van a tener la página web?” y de verdad Irene y yo decíamos es que es muy muy difícil, hay muchísimas cosas y lo peor es que de todos los proyectos ninguno es una producción en masa, a veces, por ejemplo tenemos un proyecto, Sistema soñar que es una chica que hace monos vestidos de lino, es súper bonito, y es muy famoso, pero ella es de Hidalgo y lo hace todo a mano, entonces pedirle cantidades así como tipo Zara que te metes a la web y ves 14 blusas, es muy difícil, entonces era lo que más miedo me daba de la página web.

Cuando la Ciudad de México volvió a semáforo rojo, en ese momento, fue durísimo porque abrimos en septiembre, no es como que teníamos muchísimos ahorros, y cuando nos cerraron, de verdad entré en muchísima ansiedad, así como de “Mierda ¿Cómo vamos a pagar la renta?” y todas las chicas se súper rifaron con “Vamos a lanzar la página web” y yo les pedí ayuda y nos mandaron un chingo de fotos súper buenas, de verdad, nos ayudaron muchísimo, o sea anunciaron la página como si fuese el evento del siglo o sea sí, la verdad es que nos salvaron un buen. 

Regresando a los talleres, ¿Cómo surge esto de que además de ti empezaron a explorar más temas y más personas para ser talleristas?

Pues fijate que era algo que no se me había ocurrido a mí, yo empecé en marzo-abril de la pandemia el año pasado, empecé con estos talleres del cuerpo y de mujeres de América Latina y la plataforma empezó a crecer mucho, entonces me acuerdo que para ese momento, creo que fue Mariela que es una morra que habla de ginecología natural, es una partera, creo que ella fue la primera que me escribió y me dijo “¿Oye, puedo dar un taller en tu plataforma?” y a mi nunca se me había ocurrido, pero lo pensé y dije “Claro, que se podría”. Y pues así ella fue la primera y de ahí pensé que se le podía dar más chance a otras y justo me escribió Miriam, que es Historiadora y ha dado de Historia de Feminismo en México y así como que me fueron escribiendo chicas, y luego yo fui topando a otras y por ejemplo, yo le dije a Valeria Angola, que es una morra afro, y le dije que sí daba un taller de Feminismo negro y lo hizo, o sea le empece a proponer a chicas que iba conociendo. 

¿En qué se basa el proceso de curaduría para la selección de artistas y marcas que forman parte del proyecto? 

La curaduría la hago yo, es muy difícil porque el espacio ya está muy lleno y no es muy grande, entonces yo diría que diario recibimos una solicitud por instagram o por mail… siempre les digo que me manden su proyecto y que en algún momento esperemos que se vayan liberando espacios, porque, por ejemplo ahorita una de las artistas me dijo “Me voy a ir a Oaxaca un rato y la neta tengo mil trabajo porque además estudió arquitectura, entonces ahorita no te voy a mandar nada” y es como de “Ah, no hay pedo. Cuando vuelvas, no hay problema” entonces como que me da chance de meter a alguien más, también hay ciertas cosas que se presta a que puedan haber muchas, tipo ilustraciones, al final un collage de Giselle es muy diferente a una ilustración de Sofía Provert entonces se presta para que tu vayas a donde están los cajones y puedas elegir cualquiera. También por ejemplo, libros pues es muy fácil, joyería también siento que es más variado, pero de repente, por ejemplo de ropa pues solo hay dos racks entonces luego me mandan así proyectos que tienen chamarras, sudaderas y les digo la verdad, que no tengo el espacio para que me manden todo o sea una blusa y un pantalón podrían quedar y estaria bueno pero si lo que buscabas era mandarme toda una colección pues está muy complicado.

¿Queremos saber qué hay detrás del incendiarias, cómo nació el nombre? 

Es muy curioso porque realmente intento recordar cómo lo pensé, o sea, recuerdo mucho que estaba en mi cuarto y decía ¿Cómo le voy a llamar a una página que va a tratar de temas de feminismo sin que sea como que…, a ver, también es cierto que obviamente hablo de feminismo y doy un taller de eso pero si se dan cuenta como que la página nunca dice como “feministas, blah, blah, blah” por qué también algo que aprendí cuando hice mi tesis de licenciatura sobre Las mujeres en  América Latina y sus luchas fue que no todas se encuentran en el feminismo, no tanto porque no se consideren que están luchando por las mujeres, si no por el mismo discurso, de dónde viene, es un discurso muy blanqueado evidentemente, entonces yo pensé en tener cuidado con eso y también porque de repente se da esta esta crítica de “Ay ahora el feminismo ya es una moda que se vende” lo cual también es cierto ¿No? o sea comprarte una playera que diga feminista pues si es una moda, entonces, como que yo no quería que se prestara a eso, al final creo que las mujeres pueden vender su trabajo más allá de nombrarse feministas o no y que si, evidentemente hay cosas que dicen feminismo, pero no necesarimente tienes que ser feminista para poder vender tu trabajo como mujer. 

Entonces yo quería la palabra mujeres, pero no sabía que ponerle después y justo en ese momento personalmente estaba atravesando muchos cambios, había terminado la licenciatura, estaba en la Maestría y algo que me había pasado muchas veces era que justo cuando yo empecé en el movimiento feminista en la UNAM pues, muchos lazos que tenía en mi vida, de muchos años atrás, empezaron a romperse. Sobre todo al inicio, siento que si fue como una ruptura de que en ese momento todos los hombres me parecían machistas, o sea, de que odiaba a todos los hombres, estaba enojada, ahora lo veo diferente, pero ya tengo casi 28 años y lo veo en las niñas de 18 años, me veo a mí en ese momento, como la primer reacción cuando estas enojada, todo da coraje, ya después vas viendo la vida y vas matizando ciertas cosas y vas eligiendo qué batallas dar y cuáles no pero al inicio siempre hay enojo.

Me acuerdo mucho de mi como súper enojada, siempre me decían “Ay, Regina es que siempre eres demasiado intensa, muy incendiaria, blah, blah, blah” a veces estaba con mis amigos de toda mi vida y me emputaba y les dejaba de hablar, los quitaba de instagram. Yo escuchaba lo que decían, o sea nadie me lo decía directamente, lo escuchaba y en el fondo me dolía, esa es una realidad, no te gusta cómo escuchar que eres súper intensa, y que te digan “¿Neta nunca puede saber cómo decir las cosas feliz?” y bueno sabes, tampoco es como que voy a hablar del feminicidio muy feliz pero cómo que era una parte que a la vez yo decía sí soy así, al mismo tiempo hacía todo lo posible para no parecer intensa o no parecer tan incendiaria

Entonces, cuando elegí el nombre fue un poco hacer las paces con eso, fue como pues sí, es verdad que cuando empiezas a cuestionar cosas o empiezas a señalar ciertas cosas que no te gustan pues incomoda un montón. Esa es una realidad y hoy veo la transformación en personas a mi alrededor, por ejemplo de mi papá o de mi hermano, no digo que mi papá y mi hermano sean hombres feministas, porque eso no lo creo, o sea, no creo que eso exista en realidad, pero si pienso que dentro de lo que cabe han cambiado muchísimas cosas que no hubieran pasado si mi mamá, mi hermana y yo no hubiéramos estado ahí picando y picando, entonces si pienso que dolió mucho ser incendiaria en esos momentos, porque te empiezas a quedar sola, eso es una realidad. O sea hasta con  tus amigas, están las amigas que no apoyan eso, no todas, si es como que se te empieza a cerrar todo y empieza a ser difícil, pero ahora lo pienso y digo que bueno que lo hice, entonces de ahí viene ese nombre.

¿Cuál crees que es la importancia de crear redes entre mujeres? 

Yo siempre digo que Mujeres Incendiarias no lo construí sola, creo que las personas al final vamos recogiendo cosas de todas las personas que se han atravesado en nuestra vida, desde nuestros papás hasta les amigues. Y creo que es otra forma de crear redes más allá de las colectivas y acompañamientos, que es algo muy bueno y claro muy necesario, pero también algo agotador, también esta parte, me da tanta alegría saber que hay mujeres que están creando cosas. 

¿Cuáles son tus planes a futuro para Mujeres Incendiarias

Me ha pasado que llegan chicas y me dicen que han tomado cursos conmigo, y de repente se juntan aquí y se hacen amigas, y justo es lo que yo quería, que fuera un punto de encuentro para chicas que quieran crear cosas, y a futuro lo veo así, como un espacio así seguro para que las mujeres puedan estar y compartir. 

Me decía mi hermana que en dos años va a haber veinte Mujeres incendiarias más, creo que sí, habrá otros proyectos de Mujeres y creo que cada una va a ir agarrando todo desde su propia historia. 

Siento que es un espacio que invita también a gente en general a cuestionarse, que esté abierto a invitar a la gente a educarse y cuestionarse por qué sería necesario un lugar cómo este exclusivo para mujeres, porque es importante y necesario. Creo que es muy importante que haya un lugar que visibilice a las mujeres, porque entonces esto implica que han sido silenciadas en otros espacios.

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