La Gala del Met 2018 “Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica” desde la perspectiva de género.

Fabián Rivera

El pasado 7 de mayo del 2018, la Ciudad de Nueva York se vistió de alfombra roja, como cada año para celebrar la Gala del Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York (mejor conocido simplemente como la Met Gala). Cada año el evento, a cargo de Anna Wintour, requiere de un dress code rigurosamente formal, que tiene de manera obligatoria un tema, mismo que cambia de manera anual, al igual que el evento.

Este año el tema fue Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica; misma que ha dado mucho de qué hablar, seas católico, o un fanático de la moda, quizá ambos, la alfombra roja de este 2018 tiene mucho más que vistosos atuendos que contarnos.

El arte de la Alta Costura se ha diseñado para expresar la monumental destreza de unir arquitectura y diseño, y cada diseñador tiene su propia visión de cómo interpretar ambos elementos. Como cada año las creaciones que vimos sobre la alfombra roja representan la visión en conjunto de los diseñadores con la imaginación de quienes portaban las creaciones.

La polémica resulta de esta última parte, que al igual que la interpretación del mismo paraíso, se abre a tan infinitas interpretaciones sobre la tela que visten las celebridades. Encontrar la dicotomía en el tema con las prendas es inmediata, lo ilustra bien la Biblia :

Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad. Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia.

Es revelador para la evolución del arte popular, entonces, encontrarse con un evento que alienta a  lo ostentoso y a lo opulento, pero que al mismo tiempo expresa comprensión a quienes quieran profesar su interpretación de una manera más tradicional. Como lo demostró Selena Gómez luciendo un bolso con la inscripción “La mujer que teme al Señor es digna de alabanza”. Inclusive en esta provocadora exposición se vio una muy activa participación de personal de la Iglesia, donde no solo se colaboró con 41 artículos prestados a la exposición, sino que también teólogos y reverendos participaron en las introducciones y epílogos de la obra.

La moda entonces ayuda a las mujeres a romper los estereotipos sociales. No es un movimiento exclusivo de la personalización de los pantalones al uso femenino, ni tampoco un statement político sobre usar o no sostén; el paso de la moda en los movimientos feministas es inmensamente importante, no solo como un atuendo, sino como una postura ante la sociedad.

Este año no es la diferencia, crear espacios donde las mujeres se pueden sentir libres de expresar su postura ante los roles del pensamiento católico es enriquecedor, tanto para quienes adoptan una postura más conservadora, como para quienes deciden una más radical, como los vestidos rojos, la moda ha creado un espacio para vestir como se te dé la gana.

Sin dejar de lado el lado oscuro de la industria de la moda, de prejuicios y Photoshop; debemos recordar que tu forma de vestir es una libertad preciosa, y que ha sido un esquema que ha evolucionado a lo largo de la historia y que continuará evolucionando, pensémoslo así, en la religión como en la moda, mejor lo que te acomoda.

Notas al pie:
1. Primera Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo capítulo 2, versículos 9-10
2. Véase el articulo “High church meets high fashion: How Catholic style took over the Met” de The Washington Post

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