La magia también sucede adentro

Ángel Castellanos

Como cada año, al llegar junio el mundo se pinta de colores. Las banderas del arco iris aparecen por todos lados y las redes se llenan de mensajes de aceptación y cariño o de homofobia y odio; y estemos o no a favor de este desbordamiento de colores queer, siempre hay algo positivo en traer a la mesa aquellos temas de los que, como comunidad LGBTTTIQ, deberíamos estar hablando. 

Dentro de todos los temas que este año han llegado a la discusión pública hay uno que considero es fundamental pensar, y si bien no es ni el más urgente ni el más importante, es uno muy común y muy cercano y al que absolutamente todas las personas queer nos hemos enfrentado: el clóset. 

Cuando te descubres a ti mismx y te das cuenta de que eres ¨diferente¨ quieres entender qué es lo que pasa contigo, qué es lo que sientes y por qué lo sientes, y es por ello que una de las primeras cosas que hacemos es buscar información, desde leer artículos científicos que te ayuden a entender por qué tú hasta escuchar las experiencias de otras personas que te aseguran que todo mejora (It Gets Better). Al sumergirte en este mundo de información lo normal es encontrarse con una afirmación bienintencionada pero que se vuelve una carga enorme en los hombros: la magia ocurre fuera el clóset. 

Salir del clóset se siente como el paso inevitable para ser tú mismx. Todxs hablan de cómo allá afuera los colores brillan más, los miedos se diluyen, y la familia se fortalece (ya sea la biológica o la escogida). Y no quiero decir que estén equivocados. Nombrarte en voz alta te libera y ser tú mismx y ser aceptadx y amadx por lo que eres te llena de vida. Sin embargo, el sentirte presionado por la sociedad y por la misma comunidad queer y no estar listo para hacerlo se convierte en una cruz muy pesada que cargar. 

Afortunadamente, como he mencionado en los párrafos anteriores, este año el tema del clóset ha estado muy presente en las discusiones del mes y de una forma muy positiva. Tal vez muchas personas no comprenderán esto del todo (y otras creerán que es incongruente) pero es tan válido salir del clóset para ser feliz como decidir serlo adentro. El clóset es un derecho y como todos los derechos, es inalienable, es decir, nadie te lo puede quitar. Salir del clóset es algo tan íntimo y tan personal que sólo unx mismx escoge cuándo hacerlo y si quiere hacerlo. 

Hay quienes están en el clóset porque aún no están listxs para salir, hay otrxs que como un acto de supervivencia se deben quedar ahí. Están lxs que consideran injusto que solo la gente queer tenga que salir del clóset y que lxs heterosexuales nunca hayan tenido de hacerlo y hay otrxs que simplemente no sienten la necesidad de anunciar su salida para ser ellxs mismxs. 

Sea cual sea la razón es válida y es la correcta. Por eso, hay que dejar de acosar al compañero en la universidad que ¨se nota que es gay, no sé por qué no lo acepta¨ presionándolo para que salga. Hay que dejar de ¨tantear el terreno¨ a la tía que vive con su amiga desde hace 5 años. Hay que dejar de decirle a la comadre que vieron a su hijo agarrado de la mano con un muchacho. Hay que dejar de asumir que podemos basarnos en estereotipos para conocer la identidad y sexualidad de las personas, hay que dejar de creer que tenemos el derecho de sacar a lxs demás del clóset y sobre todo, hay que dejar de joderles con ello. Si no quieren salir, si no lo quieren decir en voz alta, si sientes que no te tienen la confianza incluso cuando eres unx aliadx, deja de insistir, no sólo porque no es tu asunto, sino porque es su derecho ser respetadxs y vivir en paz. 

El clóset es un derecho y así como no le quitarías a una persona cualquier otro derecho, no les quites el derecho a decidir, a proteger su integridad, a sobrevivir. Respetar el clóset es un gran acto de amor y si quieres ser aliadx de la comunidad y celebrar el orgullo un buen comienzo es respetar los tiempos. El sol brilla muy padre afuera del clóset, pero de vez en cuando la gente necesita refugiarse bajo un fuerte de almohadas y eso está bien y ahí adentro también sucede la magia.

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