La voz del mañana

Fer H. Orozco

La voz de la mañana dicta el paso apurado para el café y la fruta picada,

el recorrido de siempre y las aleatorias indecisiones de lo que está

y no a nuestro alcance. 

El camino a casa o a tus labios da lo mismo; en ninguno se anuncia una escapatoria. 

En la incertidumbre se conocen hechizos de terror que marean, sonrisas vacías y nimiedades a granel. 

El eterno retorno a los días sin fin me quema y me cansa, 

entender que tengo miedo a no ser nadie, también. 

¿El infierno de los otros nos consume, ¿o es el nuestro? 

Quizá redescubrir nuestras limitaciones sea el primer paso para entender que la culpa 

es y no es nuestra. 

Sea lo que sea, no puede ser nombrado. Los misterios pueden más que la palabra.

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