Lo que no nos dicen de la maternidad y leemos en Casas vacías de Brenda Navarro

Por Mayra Franco

Leí Casas vacías de Brenda Navarro por cuestiones del destino. Una amiga me lo recomendó y dejó en mi casa la edición física de Sexto Piso de 164 páginas para que lo leyera “cuando tuviera chance”. 

Iniciaba marzo y había decidido empezar a leer sólo a escritoras mujeres porque me di cuenta que los hombres predominaban en mis lecturas y quería más mundos literarios creados desde la pluma femenina.

Sentada un domingo en la noche intentando concentrarme en trabajar, vi el libro de Brenda a un lado y empecé a leerlo. Leí más de 30 páginas de un jalón sin darme cuenta. Formalmente y sin buscarlo, este libro inauguró mi ruta literaria.

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Dice Brenda Navarro que es tan duro ser madre, que si realmente nos dijeran a las mujeres lo que implica, muy pocas querrían serlo. Muy pocas vivirían “el esfuerzo anímico, emocional y físico que significa hacerte cargo de una persona que, además, después te va a pedir independencia”.


No me lo dijo a mí, se lo dijo a Adriana Pacheco en su podcast Hablemos Escritoras, que escuché luego de leer la que sería su primera novela. Un libro que Brenda no pensó escribir tomando como tema principal la maternidad, y sin embargo, está presente en toda la obra.

La maternidad impuesta, la elección de ser mamá, la soledad de las mujeres en este camino pese a tener una pareja y esas cosas de las que no nos hablan las mujeres que son madres a las que aún no sabemos si algún día lo querremos ser, se pueden leer en este libro.

“No parir, no engendrar, no dar pie a las células que crean la existencia. No ser vida, no ser fuente, no deja que el mito de la maternidad se prolongara en mí (…) No parir, porque después de que nacen, la maternidad es para siempre”. *

Casas vacías, Brenda Navarro, Editorial Sexto Piso

El libro está dividido en tres partes y narrado en primera persona por sus dos protagonistas mujeres que exponen sus pensamientos, vivencias y sentimientos en torno a la maternidad y al hecho de ser mujer.  

La historia inicia cuando la primera voz cuenta cómo fue que su hijo Daniel desaparece en un parque estando ella presente y cómo son los días posteriores al hecho: la búsqueda, la pésima burocracia mexicana por la que tienen que pasar las personas que buscan a sus desaparecidos y las interrogantes internas de alguien que, para empezar, no había visto como principal proyecto de vida ser madre.

El libro habla de cómo las madres (e incluso las mujeres en general) casi siempre están solas, aunque tengan una pareja que aparentemente está ahí como apoyo y que muchas veces, más allá de entender los sentimientos de la mujer, los minimiza. Porque como dijo Brenda en el podcast de Pacheco: “hay una idea de que somos madres y sabemos hacerlo todo”.

Casas Vacías nació en México en el tiempo que el expresidente Felipe Calderón declaró su famosa guerra contra el narco. Navarro inició la novela justo en un tiempo donde, a palabras de ella, dicha guerra “parecía no darle cabida a los desaparecidos y a las madres que buscan a sus hijos”.

Dos madres con diferentes perspectivas de lo que esperaban de la maternidad hablan desde sus adentros y para ellas mismas. Porque casi ninguna mujer habla del dolor que también implica ser madre y cuando lo hace es en voz bajita y cualquier comentario de sufrimiento va complementado de un “pero también… (inserte frase optimista) sobre ser mamá”.

“Nunca quise ser madre, ser madre es el peor capricho que una mujer puede tener”.*

Casas vacías, Brenda Navarro, Editorial Sexto Piso
Casas Vacías no expone mujeres “rosas”, madres inmaculadas que todo hacen bien, que sólo ven la felicidad de la maternidad, como nos lo pintan casi siempre. Muestra personajes con sentimientos y pensamientos reales, las maravillas y vilezas que nos componen como personas, como diría la cronista Leila Guerriero. 


Dice Brenda Navarro que si las madres supieran que van a ser esas casas vacías que sostienen el mundo, “probablemente hace mucho la revolución feminista habría iniciado”.


De nuestra autora de hoy

De La Laguna para todo el mundo. Me gusta leer, platicar y caminar. Y me gustó leer un día que todxs somos hijxs de Pedro Páramo.
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