Me quejo de TODO

Lu Carrillo

Ya pues, que no es algo de lo que no estén enterados. Me quejo de todo.

Quejarme de todo es algo que me diagnostico mi madre hace ya varios años, y es que llevo en mí un humor muy ácido y una tendencia a quejarme de “todo” (¿han visto que ahora le puse comillas?).

Me molesta TODO.

¿Qué es todo? *aquí va una queja de como es molestísimo que a los demás les moleste hablar de lo que me molesta*

Y es que me quejo de lo que me molesta. Y cuando lo que me molesta, también es lo que les molesta no hay problema. Que en el mes de abril hace calor, que hay mucho tráfico, que el internet no va rápido, que si la gente que camina lento, que si el cable de mi Iphone Plus no es lo suficientemente largo para poder twittear mientras estoy acostada en mi cama, y cosas así.

Dibujamos entonces una línea donde de un lado hay cosas de las que te puedes quejar y aun te dejas ver “respetable”, y hay cosas que eventualmente provocaran en alguno de tus círculos cercanos un “Ay, ya vas a empezar”. Cada una tenemos nuestro comentario rompe-patriarcado con el cual abrir mesa en las reuniones familiares.  Y muchas veces no hay un afán de señalar a alguien en específico, pero por alguna razón los comentarios se toman personales, ahí es cuando sabes que incomodas (o antes, cuando ves que tus compañeros de mesa se comienzan a levantar disimuladamente).

Entonces, no me quejo de “todo”, me quejo de lo que no nos hemos quejado lo suficiente, de la misma forma que me indigna lo que no nos ha indignado lo suficiente. Y estoy harta de que me digan que deje de quejarme y mejor cambie lo que molesta, porque todxs tenemos nuestros momentos de catarsis, y porque el que tenga una boca que no para de hablar no quiere decir que este echando la concha por ahí. Multitasking my friends.

En mi sendero por la queja continua he desarrollado una especie de mantra que al menos a mí me ha resultado una herramienta buenísima de autocrítica, y es que siempre que me quejo de algo, trato de estar haciendo otro tanto al respecto, al menos haciendo conciencia o reconociendo mis privilegios.

Ya he comprobado yo que la queja ha sentado a varios a reflexionar, digamos que de 10 que se enfadan, dos se sientan a dialogar1. Como dice una rola: levanto mi pancarta y la difundo, con solo una persona que la lea ya empieza a cambiar el mundo.

Y así, hay cosas de las que deberíamos de seguirnos quejando. La queja hace ruido y hay mucho sobre lo que hay hacer más ruido, porque aún hay montón que no están escuchando.

1Estadistica inventada por mí 

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