Nadarnos

Fer H. Orozco

Conocernos es sumergirnos en el mar que somos. Es aceptar que a veces es un lugar cálido y en calma, en donde todo se siente suave y podemos sólo flotar; pero muchas otras es un oleaje cabrón que nos arrastra y nos revuelca en cosas que no queríamos ver de nosotros, es sentir que damos vueltas en una misma herida que parece que nunca va a sanar. O es casi como ahogarnos en algo oscuro, profundo y desconocido aunque sea nuestro hogar, aunque otras veces sea un lugar transparente y sencillo. Tal vez esa es la clave: aprender a surfearlo. Amarnos con todo eso que somos, y no sólo reducirnos a luz/obscuridad/claridad/incertidumbre. Necesitamos nadarnos, conocer nuestras aguas, re-conocerlas, reinventarlas… pero atravesarlas es la única forma de reivindicarnos y de honrarnos, es la única forma de entender que no porque ya pasamos un revolcón o viento, no van a venir más, o no porque hubo mucha luz ya no merecemos más. Yo creo que sumergirme en mí es un vaivén constante, cada día es una brazada que doy, a veces hacia el cielo y a veces hacia lo más profundo del mar, pero cada día como una nueva posibilidad de aprender del agua, cada día es un ciclo que me dedico para nadar en plena libertad en el mar que soy.

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