No quiero salir de casa

Karen Castro

 

No quiero salir de casa, porque si salgo tendría que pensar en un montón de cosas. Tendría que pensar por ejemplo en que me voy a poner. No quiero pensar en que me voy a poner, porque tendría que escoger entre maquillarme o ponerme una falda, porque se que no puedo usar las dos cosas al mismo tiempo. No quiero salir de casa, porque para salir tendría que pensar en la hora, si quiero salir tengo que ver el reloj ¿Qué hora es? Si voy a trabajar tengo que ver que haya luz de día para no tener que caminar en la oscuridad. No quiero salir de casa porque si voy a salir temprano no puedo usar las botas de tacón que me gustan, ¿cómo voy a correr si tengo tacones?

 

No quiero salir de casa porque si tengo que caminar y hoy sí decidí ponerme la falda que me gusta tengo que hacer como que no existe el hombre que me mira cuando camino al tren mientras hace gestos obscenos. No quiero salir de casa porque al usar el camión tengo que hacer una proeza monumental de no rozar con el cuerpo de nadie en un espacio de poco más de un metro lleno de personas a las 8 de la mañana. 

 

No quiero salir de casa, porque al regresar será de noche y tendre miedo al caminar por la calle sola y a oscuras, tendré un miedo que sube por mi espina dorsal y llega a mi cabeza haciéndome trotar más rápido para llegar a la puerta con las llaves en la mano. ¿Cómo era que uno debía de caminar para que no lo violaran? ¿Tienes que caminar como hombre y mover los hombros para no lucir “femenina”? ¿O era que no podías llevar el pelo suelto porque era más probable que te lo jalaran?.

 

No quiero salir de casa porque si quiero ir a bailar tengo que tener cuidado de que “un hombre me acompañe”, si quiero salir a bailar tengo que salir una hora antes que mis amigos hombres, ¿cómo se vería si pido un Uber a las 9:00 pm?. No quiero salir de casa, porque para salir tengo que cruzar la puerta y pensar si voy a estar segura, ¿cómo era que uno minimizaba las posibilidades de una violación por parte del conductor? ¿tienes que subirte al teléfono o hacerle plática? Ya no recuerdo. No quiero salir de casa porque si quiero arreglarme tengo que cuidarme de no ir muy destapada, tengo que pensar en que mi ropa podría parecer una sugerencia. No quiero salir de casa porque si quiero bailar tengo que cuidar no “bailar muy atrevida”, no vayan a pensar que estoy buscando algo. 

 

No quiero salir de casa porque incluso para salir a casa de mi abue tengo que pensar en un montón de cosas, tengo que cuidar no ir muy descubierta “o podrían pensar algo”. No quiero salir de casa, porque de ir a visitarla tengo que quitarme la minifalda y ponerme un pantalón, tengo que tener “vergüenza” de no enseñar las piernas, aunque haga calor tendría que ponerme un fondo debajo de la falda si decido usarla. No quiero salir de casa porque el largo de mi falda importa más que el largo de los shorts de mis primos al jugar fútbol. 

 

No quiero salir de casa porque en este país mi hermano no tiene que pensar en esas cosas al salir. Ni mi hermano, ni mi papá, ni mis tíos, ni mis primos, ni mis amigos. Por que aunque la inseguridad sea una cosa de todos los días para todos yo tengo que pensar en un montón de cosas y ellos no.

 

No quiero salir de casa porque tendría que leerle la mente a los hombres con los que me encuentro en el camino para no provocarlos y estoy cansada, cansada de pensar en violaciones aunque sea una vez al día, cansada de pensar en la violencia, cansada de tener miedo, de ver a los hombres que caminan y pasan y vienen y van como dueños de la calle y tener que pasar inadvertida, de no querer llamar mucho la atención para estar segura. No quiero salir de casa porque tengo miedo de un día ya no volver, como Ingrid o como Fátima o como Imelda y todas las otras que un día salieron y no volvieron, y no volverán jamás, porque ni todas esas precauciones las pudieron salvar.

 

Este 9 de marzo no voy a salir y me voy a quedar en casa, voy a hacer como que no existo, como que no estoy, como que desaparecí junto con las otras miles de mujeres que tampoco saldrán porque ellas igual que yo también están cansadas, cansadas de vivir en un país que nos ignora pero nos necesita, cansadas de que si una aparece en la calle, en una bolsa o simplemente no aparece al final siempre va a ser nuestra culpa. Este 9 de marzo no voy a salir y me voy a quedar en casa porque mañana quisiera despertar y no tener que pensar en un montón de cosas y poder trabajar, estudiar y vivir sin miedo, porque aunque no lo he tenido para mi quiero que mi prima o mi sobrina o mi hija mañana no tengan que pensar en un montón de cosas y quieran salir de casa. Este 9 de marzo no voy a salir y me voy a quedar en casa pero mañana, mañana voy a ser libre. 

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