Oda a la creatividad

Lily Sánchez

Hace unos días estaba deslizando mi dedo sobre la pantalla de mi celular para ver solo de reojo el inicio de Facebook, y me detuvo una imagen, en realidad una infografía titulada “Oda a la mediocridad” y en su honor, el título de este escrito. Trataba de que cada vez hay menos personas con hobbies, por la presión que conlleva realizar una actividad: ser profesional, ser el mejor. Esa imagen explicaba que nos da miedo no ser talentosos en lo que nos gusta, y fomentaba seguir realizando la actividad que disfrutas, solo porque si, solo por el placer. Esto me hizo pensar mucho desde mis experiencias, y estoy segura que no soy la única. 

Cuando era pequeña me gustaba dibujar, incluso cuando alguien me preguntaba ¿Qué vas a ser de grande? respondía que pintora, con la seguridad que solo una niña de 7 años puede tener sobre el futuro. Crecí y me di cuenta que no era muy buena dibujando, entonces, mi respuesta cambio, ahora sería diseñadora de moda; de nuevo pasaron algunos años y ¡Oh, sorpresa! Para eso también se necesitaba dibujar y ser creativa. Y yo estaba segura de que era la persona menos creativa en la faz de la tierra.  

Creo que a partir de ahí me di cuenta de mi falta de talento creativo, o al menos esa fue la idea que me hice de mi misma, no era talentosa dibujando, ni cantando, ni tocando algún instrumento, ni mucho menos bailando. Ahora a mis casi 23 años admito que esto me frustró mucho tiempo, porque veía a personas que yo consideraba muy talentosas y creativas a mi alrededor y pensaba que yo algún talento debía de tener, pero creatividad no. Así que creí que tal vez lo mío era más aburrido, como tener buena comprensión lectora o ser buena en química, pero definitivamente la creatividad no. No digo que eso sea malo, pero era mi idea a mis 15 años y no me gustaba para nada. 

En la universidad tuve una crisis, supongo que ese es el momento donde muchos la tenemos ¿Qué voy a hacer? ¿Qué me gusta hacer? ¿Para qué soy buena? ¿Qué voy a hacer el resto de mi vida? Wow, sin duda son preguntas muy fuertes a los 18 años. 

Obviamente en el momento no encontré la respuesta a esas preguntas, pero al menos encontré una pequeña luz en el camino, la primera parada. Y por azares del destino, con el paso de los años llegó una cámara a mis manos, empecé a tomar fotos en automático, muchas muy blancas, otras muy oscuras, algunas movidas, y todas sin chiste alguno, planas, sin un significado. Aun así seguí tomando fotos ¿Por qué no hacerlo?. Entre a un curso, ya no salían tan mal, ahora los colores estaban bien, el enfoque también, en general la técnica estaba bien y ya las tomaba en manual, pero seguían planas. Y ¿Qué quiero decir con plana? sin algún trasfondo, no transmitían nada, tal vez bonitas sí, pero no decían nada más. 

Pero la diferencia aquí fue que me gustó, seguí tomando fotos, pero ya no trabajando en la técnica, sino en mi creatividad, usar una cámara no es tan fácil pero tampoco es tan difícil, pero hacer una buena foto, wow, puede llevar mucho tiempo, y no es por ser engreída pero ¿Adivinen quien ya tiene hasta una foto premiada a nivel nacional? .

Por otro lado, hace unos años mi hermana inició una tienda de joyería hecha a mano, en línea, y me uní a ella. Aprendí por mí misma a hacer aretes primero, luego pulseras y collares, hasta tobilleras, y wow ¡yo hago muchos de mis accesorios!, y doble wow ¡otra gente compra y usa lo que yo hago!.

Tal vez si hubiese tomado clases de dibujo ya sería buena, o tal vez no era buena porque iba a ser mejor en otra cosa que me iba a llenar completamente el corazón; tal vez si hubiese tomado clases de baile sería menos mala. Como sea, todos somos buenos en algo y está bien, y todos somos malos en algo y también está bien. Lo que no está bien -diría el meme- es dejar de hacer lo que nos hace sentirnos bien. 

Y ahora me encantaría decirle a mi yo de 15 años que creía que era la persona menos creativa del mundo que no se preocupe porque en el futuro va a ser muy creativa, y en cosas que ni se imaginaba; ¡ah!, y que la creatividad no es exclusiva de la pintura, danza y canto… aunque son actividades súper bonitas y que debería perder el miedo a hacer alguna aunque no sea buena. 

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