¿Quién nos cuida a nosotrxs?

por Sarahí Castro Contreras.

Me expreso desde un lugar donde muchas mujeres hacemos frente a la pandemia mundial; desde las tareas de cuidados. Hace unos meses comenzó este régimen donde uno desobedece a la gravedad y comienza a girar en torno a otro sujeto  y de cual, muy difícilmente te puedes deslindar si no es por un milagro médico o un hecho trágico. De cualquier forma, se experimenta un turbulento proceso  en el que no tienes control y la corriente te estrella, arrastra y escupe a su voluntad. 

Pensar en las tareas de cuidados tiene una dimensión gigantesca, y claramente, en nuestra sociedad; es atravesada por el género. No sólo se trata de paliar el dolor del enfermo sino que tienes que lidiar con el tuyo al mismo tiempo; dejar de salir, cumplir con la agenda médica, trámites, condicionar tu rutina de manera indefinida, entre otras muchas cosas y es ahí cuando te das cuenta que tu ya vivías en confinamiento. Ahora con la pandemia, la situación se agrava y entonces ya no puedes ni recibir a tus personas de apoyo: parientes, amigos ni pareja sentimental. No importa si eres joven y puedes desafiar las medidas como el resto de tus amigos, sobre ti  pesa la responsabilidad de una persona altamente vulnerable. Sonará egoísta tal vez y  te dirán “No pasa nada, es solo unos meses” “Mejorará”  pero tú llevas meses alejada, intentando mantenerte a flote con tus deberes como cuidadora, tareas del hogar, responsabilidades académicas y profesionales. Si antes de la pandemia nadie nos cuidaba, me pregunto ¿Quién nos cuida ahora? cuando estamos más aisladas, cansadas y con más ansiedad. 

Vivimos en una constante lucha porque queremos cuidar, pero también, porque tenemos que hacerlo, ya no se sabe si es deseo o es obligación. Cuando nuestras cuerpas y mentes están agotadas y te quejas; te avergüenzas  y viene la culpa porque bueno … tú no estás enferma, por lo menos no físicamente pero tu espíritu va sucumbiendo y cuando quieres claudicar y delegar tareas te señalan como “la peor de todas” -no sé de qué te quejas si es tu única tarea- y más si eres mujer y todavía peor, la menor. 

¿Cómo podemos situarnos ante la incertidumbre de la pandemia y sus estragos si previamente ya estábamos en un lugar similar que era ignorado? no eras reconocida, ni valorada porque uno es en función del enfermo y no por sí sólo. Me sitúo desde mi dolor, ansiedad, frustración y rabia en la que estas dos crisis, una personal y la otra social, me atraviesan así como a millones de mujeres más. Aún así reconozco mi privilegio y sé que soy afortunada al saber que no tengo que preocuparme por el pan de cada día pero sé que las cuidadoras del mundo lo procuran diariamente, aún en las más precarias situaciones, con el afán de preservar la vida.

A lo largo de estos meses he podido conectar con otros cuidadores , sabiendo que no soy única ni en mi función, ni en mi angustia y que este cansancio, rabia y culpa es compartida y siempre preguntándonos ¿Quién nos cuida a nosotrxs? pensando que el Estado y la sociedad  mexicana no contempla sistemas de cuidados, ni siquiera los considera un trabajo.

 El territorio del cuidado es uno que el sistema patriarcal nos ha asignado a las mujeres tradicionalmente, es pensado como una capacidad innata de la mujer y el cual no es remunerado ni reconocido como un trabajo esencial para el mantenimiento de la vida.

Pensando en el ejemplo de Segato donde el cuerpo femenino mantienen el sistema, me pregunto: ¿ Cómo puedo ser parte de esa comunidad de cuerpos que sostienen la estructura si apenas puedo sostenerme a mí misma? Que el propósito de este texto no sea una mera queja ante el confinamiento y los cuidados, sino una denuncia de la invisibilización histórica de todes aquellos que ponemos el cuerpx para defender y procurar la vida de los que luchan por vivir.

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1 Comentario

  1. Cada palabra te lleva a imaginar, te transporta a los zapatos de los cuidadorxs, especialmente en el primer párrafo. Es un articulo que sin lugar a dudas transmite sentimientos y pensamientos profundamente arraigados, lleva a una dosis de fuerte de realidad en cada palabra.

    Excelente trabajo espero poder leer mas artículos de esta autora en LA OLA PURPURA, como abogado especializado en materia laboral opino (tomando en cuenta la ley federal del trabajo), que es cierto que en el campo del Derecho Laboral falta mucho por hacer para que las personas que se dedican a ser cuidadores trabajen bajo condiciones dignas, especialmente las mujeres ya que no cuentan con seguridad y certeza jurídica en estos temas, derivado de la nula vigilancia de la procuraduria del trabajo. Si bien es cierto existen normas de carácter coercitivo encaminadas a regular todas las relaciones de trabajo, no existen medios para que estos se cumplan de manera efectiva ya que las procuradurias del trabajo han marginado a estas personas de su protección y asistencia. Y por ende estas personas son maltratadas y no tienen ninguna prestación seguridad social, como lo es la asistencia psicológica (derivada del derecho a la salud), que en estas relaciones de trabajo considero de vital importancia.

    Por otra parte en el aspecto social y familiar, es un hecho que se tiende a abusar de la mujer para cumplir este tipo de situaciones en donde se les obliga (porque no se les consulta) a cuidar de otro familiar por el simple hecho de ser mujer, y en este sentido el gobierno debe de impulsar políticas publicas encaminadas a la educación sobre la equidad de genero y verdaderamente hacer valer lo que menciona el articulo cuarto de la nuestra constitución; EL HOMBRE y LA MUJER DEBEN DE SER IGUALES ANTE LA LEY, y yo añadiría si tuviese el poder IGUALES ANTE LA SOCIEDAD.

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