Resistir

Raquel Castillo

Con ganas de romperte las piernas

para que entiendas que no es no,

que dejes de asesinar mujeres y que

no hables por nosotras.

 

Me quedo con la penitencia de violenta,

de contestataria, me declaro solo mía

y no voy a complacer sus deseos de apacibilidad.

 

Soy color tierra y mujer bizarra,

soy la descendencia de Indias, brujas y mestizas,

guerreras invisibilizadas que sacrificaron su vida para dejar un legado de resistencia.

 

Subordinarme no es una opción,

estoy con las ocultas, las que se nombran solas,

las que se sublevan y las que no.

 

Me declaro en estado de guerra,

no habrá paz social ni mental

mientras existan las esclavas, las desaparecidas y las asesinadas.

 

De la rabia nací y no caeré en sus eufemismos,

soy el volcán en erupción con voces de mis ancestras,

soy las acciones irreparables que me han llevado a no callarme.

 

Ocasioné el mal en el mundo, fui la culpable de todo,

me comí la manzana social,

y, aun así, he decidido no perdonar.

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