¿Soy feminista?

por Marcela Salazar


Constantemente me pregunto ¿tengo claro qué es el feminismo? ¿entiendo todo lo del feminismo? ¿soy feminista? ¿el feminismo es bueno o malo? ¿por ser mujer debo ser feminista? ¿si no soy feminista, eso significa que soy machista? ¿tengo que decir que soy feminista? En fin, muchas preguntas que tengo y necesitan mis respuestas para saber quién soy, por lo que trato de resolver estas dudas en este artículo.

Normalmente, no me gusta posicionarme como una cosa y otra, ni me gusta tomar partido por alguna causa, ya que creo fielmente que cada realidad es individual y es distinta para cada persona. Sin embargo, creo que es hora de pensar ¿cuál es mi realidad? ¿cuál es la realidad de una chica de 24 años que vive en México? ¿ y cuál es la realidad de esta misma chica en otros contextos?

Desde que tengo uso de memoria, debo cuidarme de estar sola, de estar muy tarde en la calle, de pasar por espacios oscuros, de ver que nadie me siga (en especial hombres) y bueno, esto parece “común” entre la población mexicana bajo nuestro contexto de inseguridad, pero creo que en mí hay un miedo mayor que en mis hermanos. Y no lo digo porque sean hombres nada más, sino porque fuimos criados de distinta manera para que yo tener ese miedo y ellos no. Percibo que nuestros miedos son distintos, mi miedo en una noche oscura es de ser violada, golpeada, secuestrada y vendida para explotación de mi cuerpo, y creo que el miedo de alguno de mis hermanos se acerca más a ser golpeado, mutilado y asesinado.

A veces ya no sé qué miedo es peor, o cómo distinguir entre un homicidio y feminicidio, o dudo de si la violencia es sólo para las mujeres y no para todos, así que trato de crear mis propios filtros para estas confusiones. Me pregunto ¿esto hubiera pasado si hubiera sido hombre? ¿esto lo sufren mujeres, hombres, niños y animales? ¿cuál es la razón de que esa injusticia?

Estas preguntas me llevan a la conclusión de entender que sí, sí hay diferencia entre la educación de mi hermano y la mía, entre su protección y la mía, entre sus permisos y los míos, entre lo que me enseñan a pensar a mí y a él, entre la forma que se juzga mi sexualidad, éxito, felicidad y la de él, así como muchas cosas. No culpo a mi hermano, no culpo a mis padres, no culpa a alguien en específico, culpo a ideas retrógradas que nos han hecho pensar que son para la seguridad de esta sociedad; ideas que piensan que por “permitirnos” votar y “salir de la cocina” ya es suficiente, sin aún extendernos el resto de los derechos de todas las personas.

Dicen que está ocurriendo la cuarta ola feminista, es decir,  la activación masiva del movimiento feminista que plantea una lucha por los derechos de las mujeres marcado por grandes manifestaciones de distinto tipo (pacífica, violenta, cultural, musical, con pinturas), denunciando la violencia contra las mujeres, la disparidad en oportunidades políticas, la discriminación por el género y otras violaciones de Derechos Humanos.

Al igual que las otras olas feministas, este movimiento hace un llamado a la sociedad para realizar cambios estructurales sociales que aún no están resueltos. Invita a las mujeres a alzar la voz, identificarse y respaldarse con empatía sobre la situación que viven las mujeres. Por otro lado, se convoca a los hombres a respetar, comprender y cooperar con las mujeres para equilibrar las condiciones sociales.

Hoy me sumo a la cuarta ola feminista, sumo mi voz, mis acciones diarias, mi pensamiento, mi corazón y alma a creer que podemos ser parejos, sin una dualidad de poder, sólo con el permiso de gozar todas y todos los derechos. Por lo tanto, hoy contesto a la pregunta que no me atrevía a contestar por miedo a ser juzgada, tachada de loca, delincuente, “feminazi”, “hembrista”: ¿Eres feminista?

Mi respuesta es sí, soy feminista. Soy una mujer que sueña con sentirse segura y con gozar sus derechos humanos, sociales, económicos y políticos. Una mujer que desea que exista la educación sexual, la extensión de métodos anticonceptivos y la legalización del aborto. Pero sobretodo, un ser humano que cree en la equidad, empatía y solidaridad entre personas.

Esto no es una declaración de guerra a cualquier otro género que no sea femenino, sino más bien, una invitación a reflexionar sobre otras realidades. Hoy sigo aprendiendo del feminismo, de sus corrientes y de sus acciones. Existen cosas que aún no comprendo desde mi realidad, pero puedo apoyar a alguien a la que su realidad es distinta. De esta manera contribuyo a la creación de un mundo más equitativo para everybody.

De nuestra autora de hoy

Marcela Salazar es una internacionalista interesada en la evolución del pensamiento a partir de la reflexión. Le fascina la piña y las jirafas.

Instagram: mars.salazar
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